Aportaciones Académicas

ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR:
Una reflexión psicoanalítica.

Carrillo Enríquez Hilda María* .

México siempre ha sufrido de diversos cambios sociales que no solo han afectado la vida económica y política del país, sino también han tenido repercusiones en la psicología de todos aquellos que conformamos esta nación.

Así, el entendimiento de estos fenómenos sociales es de vital importancia para la comprensión de la conducta del mexicano, pero no solo debe preocuparnos hacer un análisis de los eventos macro sistémicos, sino también debemos estudiar los elementos que integran o que juegan un papel importante en la dinámica social y política de nuestro país.

Actualmente una figura relevante es Andrés Manuel López Obrador, político que crea polémica y divide opiniones, pues si bien han sido impresionantes, entre otras acciones, las obras viales que ha hecho en el Distrito Federal, también es del dominio público que no se puede tener acceso a la información sobre el coste de las mismas.

De tal forma, el objetivo de este artículo es hacer una reflexión psicoanalítica sobre la personalidad de Andrés Manuel López Obrador, no con la finalidad de determinar algún cuadro psicopatológico o influir en el voto a verificarse el 2 de Julio del 2006, sino simplemente para entender el comportamiento de una figura pública.

Así, lo primero que llama la atención, es que a pesar de su popularidad, realmente se sabe poco de su vida personal e incluso hay ciertas incongruencias, por ejemplo, las fechas de sus estudios profesionales . Aun así, entre los datos que se pudieron recolectar, están:

Familiograma.
Nombre: Andrés López Ramón
Parentesco: Padre
Lugar de Nacimiento: Macuspana, Tabasco
Fecha de fallecimiento: Jueves 7 de diciembre de 2000
Nacionalidad: Mexicana
Profesión: Comerciante

Nombre: Manuela Obrador González
Parentesco: Madre
Lugar de nacimiento: Macuspana, Tabasco
Fecha de Fallecimiento: Sábado 6 de mayo de 2000
Nacionalidad: Mexicana

Nombre: Rocío Beltrán
Parentesco: Cónyuge
Lugar de nacimiento: Teapa, Tabasco
Fecha de fallecimiento: 12 de enero del 2003
Nacionalidad: Mexicana

Nombre: José Ramón López Bernal (1981-)
Parentesco: Hijo
Nacionalidad: Mexicana
Profesión: Estudiante de Derecho, Universidad de las Américas
Nombre: Andrés Manuel López Bernal (1986-)
Parentesco: Hijo
Nacionalidad: Mexicana
Profesión: Estudiante

Nombre: Gonzalo López Bernal (1990-)
Parentesco: Hijo
Nacionalidad: Mexicana
Profesión: Estudiante


Andrés Manuel López Obrador nació en Tepetitlán, municipio de Macuspana, Tabasco, en 1953.

Su padre, Andrés López Ramón fue hijo de campesinos muy pobres que no pudieron darle una educación y trabajó en su juventud localizando pozos petroleros por un mísero salario, aunque después se dedicó al comercio. Su madre Manuela Obrador González fue hija de un exiliado español. Ella decía de su esposo: “Y fue lo mejor que me ocurrió. Me salió un hombre cariñoso, hogareño. Qué más le pido a Dios”. Tuvieron 6 hijos, de los cuales Andrés Manuel es el mayor.

Andrés Manuel estudió en la primaria “Marcos E. Becerra” y en la secundaria oficial de su pueblo. Durante sus estudios de secundaria, fue el abanderado y el presidente de la sociedad de alumnos. Después se pierden los rastros de sus estudios, aunque se dice que es Licenciado en Ciencias Políticas por la UNAM.

Cuanto era niño, a su pueblo llegaban historietas sobre El Santo (figura de la lucha libre en nuestro país), en las que defiende a los pobres. y por las noches de los fines de semana lo llevaban a ver las películas de este personaje y que era una de las pocas diversiones que habían, de ahí que AMLO se hiciera admirador de esta figura. También admiraba al beisbolista Roberto Clemente y fingía ser él cuando jugaba.

También se sabe que entre lo 12 y 14 años padecía de crisis nerviosas que le provocaban quedarse privado cada vez que lo regañaban, se trababa, no se movía y su padre por consejos de otras personas le daba nalgadas para poder corregirlo.

Asimismo cuando era niño, se alojó en la casa de unos compadres de la familia, José Hernández y Carmita Domínguez, cuyo catolicismo exacerbado lo contagiará. Y durante un tiempo fue el monaguillo del padre Carlos.

El 9 de Julio de 1969, Andrés Manuel y su hermano Juan Ramón jugaban con una pistola, propiedad de don Andrés. La versión familiar asegura que el arma cayó y se disparó. La bala fue directa hacia la cabeza de José Ramón. Eran las cuatro de la tarde. La policía judicial lo arrestó. Le partieron el labio a golpes, el tórax y la espalda quedaron mellados. Hasta pasada la media noche, cuando velaban a su hermano, lo absolvieron del homicidio. A raíz de este incidente la familia emigra a Agua Dulce, Veracruz.

Posteriormente, se trasladó a la ciudad de México para realizar sus estudios universitarios en la UNAM. Admiraban a Carlos A. Madrazo, el ex gobernador tabasqueño que no salió vivo de un avionazo, padre además de Roberto Madrazo. A Andrés Manuel también lo deslumbran otros más: Benito Juárez, Gandhi (de los que profundizó en tercero de secundaria, con su profesor de civismo, Rodolfo Lara Lagunes, un izquierdista que en 1968 decidió irse a huelga de hambre ante la represión estudiantil), y Fidel Castro, del que escuchaba discursos a media noche; sus compañeros lo hacían callar arrojándole cerveza. Le obsesionaba, además, el materialismo dialéctico. Y leía a Althusser, a Nietzsche, a Marx. Dicen sus compañeros que asimilaba poco, por eso estudiaba mucho.

En ese tiempo, emigraban de una casa a otra. Andrés Manuel y otros amigos rentaron un pequeño departamento en Copilco, pero un 12 de diciembre, Isidro Pedrero Totosaus, quizá el más pícaro del grupo y una de las razones por las que habían decidido cambiarse de casa, los encontró, aunque lo corrieron, Isidro se sujetó a la idea de beber sólo unas cervezas para marcharse, todos aceptaron, fue por los tragos y cuando cruzó un altar de la Virgen, lo roció con espuma de cerveza, los creyentes lo sorprendieron y lo persiguieron, subió la escalera de caracol que conducía al departamento y alertó a sus amigos. A Andrés Manuel se le ocurrió quemar las dos colchonetas que habían comprado en pagos para ahuyentar a los enfurecidos, de milagro no los lincharon.

Por otra parte, algunos dicen que tardó 14 años en terminar la carrera y otros que seis meses antes de lo previsto; su madre dice: “Vino a decirme que ya tenía su carta de pasante, pero que la fiesta iba a ser en un hotel muy lujoso y que costaba mucho. Que él no tenía dinero para eso. Así es mi Negrito, no le gusta lo caro”.

También es definido como el “hermano mayor” que reprende y aconseja, que detesta a quienes mienten, como a Roberto Madrazo, su enemigo desde 1988. Que es un hombre de costumbres familiares. Que los golpes de suerte le son recurrentes. Que se empecina en lograr lo que se propone, aunque a veces deba “darle vuelta” a la ley. Que es un hombre al que difícilmente se le “conocen escándalos”.

Ha hecho a un lado las clases de pedagogía en la Universidad de Tabasco, donde se enamoró de una de sus alumnas, Rocío Beltrán Medina, una mujer de clase media nacida en el municipio de Teapa y con quien se casó el 30 de marzo de 1980, el día en que los padres de Andrés Manuel inauguraron un pequeño hotel en Palenque, llamado Ki Chan (amigo, en chol). Desde ese entonces, los López Beltrán tenían la tradición, cada 30 de diciembre, de elaborar a mano un muñeco de papel, al tamaño natural de los pantalones, camisas y sombreros con que los visten, es el Año Viejo y lo queman con cohetones.

Por otra parte, la religiosa Alma Muriel, a quien en 2002 el presidente Vicente Fox le entregara el Premio Nacional al Voluntariado, afirma que Andrés Manuel le robó una idea en beneficio de la zona indígena de Nacajuca. “Le mostré los planos que me habían enviado de Alemania y se fusiló el proyecto, diciendo que lo había sacado de las chinampas. Nunca me dio crédito. Lo conocí de huaraches, con los zapatos rotos, ambicioso. Dios nos libre que llegue a ser presidente”.

En cuanto a su carrera política, se sabe que Enrique González Pedrero, el que sucederá a Rovirosa en la gobernatura de Tabasco hará a Andrés Manuel líder del PRI de ese estado en 1982, pagándole así que haya coordinado su campaña. Y Andrés Manuel, en agradecimiento, encarga a Alberto Cuba el himno del PRI, el cual llevará frases como “¿Quién es nuestro guía? Enrique González Pedrero”.

Pero ese guía lo echo del PRI cuando se entero de que Andrés Manuel había formado su propio grupo de informadores que le desmenuzan el trabajo de los 17 alcaldes, un grupo fiel a él y paralelo a la estructura del PRI que le dio el rango de vicegobernador.

“Aquí no es Cuba, no chingues la madre, Andrés”, le dijo González Pedrero y lo envió de oficial mayor, puesto en el que duró sólo lo que tardo en redactar su renuncia.

Se exilió en la casa de sus padres en Palenque. Dijo su padre, don Andrés, en una entrevista videograbada: “Quién sabe qué le pidieron hacer que no le convino y se tiró afuera. Nos dijo que ya era un desempleado”. Doña Manuelita, su madre, agregó en otro video: “Me dijo que estaba enojado porque nunca le pidió su opinión. Y aquí lo tuve, escondido, tenía miedo de que le pasara algo”.

Posteriormente, Andrés Manuel se fue a la ciudad de México, al Instituto Nacional del Consumidor. Y sus amigos buscaron asilo en la CNC local.

“Se fue sin dinero y con un vochito”, recordó doña Manuelita en el video. “Con el poco tiempo que trabajó en el Inco, Andrés Manuel se compró un departamento. Un fin de año, entre vacaciones, aguinaldo y no sé qué más, juntó la mitad de los 4 millones (viejos pesos, por supuesto) y lo compró”. (Habla de ese departamento de cien metros cuadrados y dos recámaras, a unas cuadras de Ciudad Universitaria).

Para que en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas alce la mano derecha y Andrés Manuel vaya a su lado, como candidato del FDN a la gobernatura de Tabasco, ha habido un par de acontecimientos.

Uno: han sido los viejos del consejo chontal quienes decidieron que un buen candidato sería Andrés Manuel. Y a mediados de junio, cuando Cárdenas visito la región como parte de su campaña presidencial, el chol Pastor será el encargado de entregarle una carta al ingeniero, donde le hicieron tal petición. Cárdenas le pregunto a su acompañante Graco Ramírez si conocía a ese tal López Obrador. Como la respuesta fue sí, su encomienda fue buscarlo.

Y dos: luego de que le propusieron la candidatura, fue a visitar a sus padres, porque todo, absolutamente todo, lo platica con ellos.

Resumirá doña Manuelita en el video: “Nos dijo que Cárdenas, Graco y Porfirio Muñoz Ledo lo habían invitado, pero que Rocío, su esposa, le decía que no, que qué iban a comer si se quedaba sin chamba. Yo le dije que nosotros éramos unos ignorantes y les pudimos dar lo que se pudo, que él como profesionista iba a salir adelante. Me abrazó y fue a decirles que aceptaba ser candidato”. Y el 29 de julio de 1988 Andrés Manuel fue el candidato.

Su campaña él mismo la trazo, porque siempre le ha gustado acapararlo todo; es común que gire instrucciones mientras le da bocanadas al Raleigh, a esa nicotina que le comerá uno de los dientes. Y allá irá Andrés Manuel a Mazateupa, el pueblo más lejano de Nacajuca. Solo le proporcionaron una desvencijada combi para trasladarse.

Un ricachón llamado Nicolás Bellizia le regala un Volare K automático, 1981. El auto fue bautizado como “el mensajero de la democracia”, “el Palomo” de Obrador y “el Granma Tabasqueño”. El nombre de Nicolás Bellizia aparecerá de nueva cuenta en 2004, cuando la prensa identifique que el hijo de aquel adinerado, Nicolás, es el chofer de Andrés Manuel y gana más que un subsecretario del gobierno capitalino.

Esa la campaña tuvo otro giro: Andrés Manuel fue el villano favorito de los diarios locales; lo llamaron comunista, informaron que cerraría templos religiosos o que arrebataría a los niños de sus casas. En Huimanguillo lo esperarán porros para golpearlo, pero Chuy los esquivo. El teléfono de su casa, en el fraccionamiento Galaxia en Villahermosa, fue intervenido. Y Andrés Manuel organizo a sus propios espías: policías y taxistas que le decían todo lo que escuchaban.

Fueron días, también, en que Andrés Manuel no traiga dinero ni para la gasolina, preocupación que delegaba a su hermano Martín.

“Le decía: ‘¿Y de dónde voy a sacar dinero, Andrés?’ Me reviraba: ‘Ese es tu problema, si no resuelves esto, imagínate qué será de tu vida’. Le tenía que pedir a la gente cooperacha”, recordó el propio Martín. “Por eso siempre invitaba el café y nunca pagaba”.

Por este tiempo, Andrés Manuel sólo tenía un par de tenis y su esposa Rocío deberá lavarlos y ponerlos a secar atrás del refrigerador.

El 20 de noviembre, día de la elección local, Andrés Manuel fue derrotado por la maquinaria priista. Seis meses después se le vio convertirse en el primer dirigente estatal del PRD en Tabasco. Atendía, con su deteriorada playera con el rostro de Zapata, en un cuartucho que sólo tenía una mesa y una silla. Por eso le sería más cómodo hablar con la gente en su casa del fraccionamiento Galaxia, en la calle de Júpiter, en un patio donde, ante la falta de dinero, remendaba a mano los tenis de sus hijos, como recordó Armando Guzmán, el corresponsal de Proceso.

Se trato de aquel éxodo que duró 60 días. Cubrió el trayecto de Villahermosa al DF. en 1991, el cual fue convocado por Andrés Manuel para reclamar el fraude electoral de los comicios a alcaldes y al Congreso.

La primera idea de protestar de esta forma la dio doña Manuelita, uno de esos días de plantones en la Plaza de Armas. “Saca a la gente, hijito, porque así no solucionarás nada”. Andrés Manuel le comenta a Cárdenas la intención y éste la aprueba mientras caminan por el fraccionamiento Galaxia.

Ahora sólo restaba bautizar a esta ruda caminata. Andrés Manuel quiere un nombre contundente, que la prensa nacional hablará de él. ¿Caravana por la democracia? No. ¿Marcha contra el fraude? Tampoco. Será su esposa Rocío la de la ocurrencia: “¿Y si le llaman éxodo? Así como Moisés sacó al pueblo judío”. Sí, Éxodo por la Democracia suena bien. Andrés Manuel cavila en el patio de su casa que hay que sacar a los tabasqueños para que no sean acribillados por el faraón Neme Castillo.

Salieron cien y llegaron miles al Zócalo. El Éxodo logro rescatar las alcaldías de Cárdenas y Nacajuca, gracias al cabildeo entre Fernando Gutiérrez Barrios, entonces secretario de Gobernación, y dos consejeros ciudadanos: José Agustín Ortiz Pinchetti y Santiago Creel Miranda, al que derrotará en 2000 cuando ambos disputen el gobierno capitalino.

Por 1991 a Andrés Manuel le nacerá su alma reporteril. Se apoya en la red de simpatizantes que ha tejido, muchos de ellos le filtran información de la administración de Neme. Y entonces, junto con Alberto Pérez Mendoza y Chuy, crea un concepto de periódico de dos hojas llamado “Corre la Voz”, que se imprime en los talleres del PRD Nacional.

Al primer reportaje que Andrés Manuel elabora con sus amigos lo titulan “Los caballos de Pancho” (Francisco Garrido, entonces jefe de comunicación social del gobierno de Neme). En él revelan que Garrido ha comprado caballos pura sangre con recursos estatales.

Sea como fuere, la crisis política fue aprovechada por Roberto Madrazo, quién regresó a Tabasco para dirigir al PRI. En 1994, como candidato a la gobernatura, enfrento a Andrés Manuel y lo aplastó.

Andrés Manuel observó diversos documentos, donde había pólizas, pagos a partidos, medios y hasta sacerdotes, eran los gastos de campaña de Madrazo. Junto con algunos contadores se dirigió a un hotel donde revisó dichos documentos e hizo cuentas.

Por eso, Andrés Manuel ofreció una rueda de prensa, junto con Creel, Juan Molinar y Ortiz Pinchetti, en ese momento aún consejeros ciudadanos. El tribunal tabasqueño le arrebato el caso a la PGR de Antonio Lozano Gracia. Y nada, absolutamente nada movió a Madrazo de la gobernatura. Ahí termina la historia que empezó en Amozoc.

“A Andrés le gusta estirar la liga, aunque se rompa”, diría Chuy para entender la actitud que tomo Andrés Manuel en la protesta para que Pemex indemnizara a quienes habían perdido sus tierras por la contaminación: promovió bloqueo de pozos con la idea de que lo golpearán. Sabe que lo harían víctima. Y sí, el comandante Luis Martínez desaloja a los manifestantes, reforzándole este rol.

Se giraron órdenes de aprehensión para casi todos los López Obrador y los amigos de éstos. Muñoz Ledo, como dirigente del PRD nacional, tuvo que negociar en Gobernación que se detuvieran los arrestos. Pero mientras se negociaba, Andrés Manuel se siente envalentonado. No le importa que los helicópteros estén sobrevolando su casa en Júpiter 123. Es más, sale en el sedán blanco de su mujer para provocar más odio.

Una vez que se salvó, ideo algo que él llamo resistencia civil; es decir: quien quisiera no pagaría la luz (él lo hizo con su casa de Villahermosa).

Visito pueblos para convocarlos a esta singular protesta. Claro que en ocasiones se equivoco: un día está tan ensimismado, convenciendo a una ranchería, que no se dio cuenta que ahí no había energía eléctrica. Le hicieron notar su error.

Un año después, Andrés Manuel salto a la dirigencia nacional del PRD. Dejo a los perredistas tabasqueños que se “comieran entre sí”. Cuando dejo la presidencia del partido, y Jesús Ortega y Amalia García escenificaron “trampas” para sucederlo, éste regresó a Tabasco sin saber qué hacer.

Y cómo no: el PRD tabasqueño era un revoltijo de pugnas internas. El haberse ido sin crear cuadros, como diría Darvin González, uno de los que empezó con Andrés Manuel las batallas en Tabasco, tendrá sus consecuencias, el PRI de Madrazo estará más fuerte que nunca.

Andrés Manuel tendrá incierto su futuro político. ¿Otra vez buscará la gobernatura? No, el PRI local se ha reacomodado. ¿El gobierno del Distrito Federal? “No, esa ciudad podría ser su tumba política”. ¿Entonces qué?

Por lo pronto se le ocurrió una gira llamada de “los mil pueblos”, para reactivarse. Durante ese lapso, se dio el famoso debate entre él y Diego Fernández de Cevallos en el noticiero matutino de Joaquín López Dóriga.

Andrés Manuel no quería el enfrentamiento, pero ante los consejos de Chuy y de César Yáñez (hoy su jefe de prensa) decidió ir con todo contra el Jefe Diego. Pidió a algunos periodistas los reportajes que se habían escrito sobre el Fobaproa, donde sólo hay presunciones contra el panista. No llevó más al debate, solo recortes periodísticos en un fólder azul.

Ese fólder asustó al Jefe Diego, cada vez que Andrés Manuel decía que ahí traía pruebas que culpaban al panista. Media hora después, López Obrador salió vencedor de la escaramuza.

Por esos días, también, nadie detenía a Rosario Robles, la imagen del gobierno capitalino perredista estaba en el “top” de las simpatías.

Además, Andrés Manuel López Obrador, por su intermediación ante el Gobernador de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya, logró que su hermano en el 2002, Pedro Arturo López Obrador, despache como gerente de la sucursal Diconsa, desde donde se surten las despensas al DIF Estatal, las cuales en lugar de llegar a los que las necesitan, han sido canalizadas para conseguir votos.

Así mismo, Andrés Manuel aprovechará esos momentos, Cárdenas le propondrá el gobierno del DF.

Tendrá que sortear, además de sus propios errores y el golpeteo político, la muerte de sus padres y de su esposa Rocío.

Primeramente, Andrés Manuel López Obrador perdió a su madre cuando ganó la candidatura del PRD a la jefatura de Gobierno y a su padre cuando fue electo jefe de Gobierno del DF. Era un 7 de diciembre de 2000 cuando falleció a los 87 años de edad a consecuencia de un mal renal.

En enero 13 de 2003, Rocío Beltrán Medina, esposa del jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, murió a los 46 años de edad, debido a un paro respiratorio causado por una enfermedad crónica que padecía desde hace tiempo.

Rocío Beltrán, quien vivió con AMLO durante 24 años, desde hacía seis años, padecía lupus (enfermedad crónica de causa desconocida), que la condenó en los últimos meses a guardar cama. Su última aparición pública fue en la Basílica de Guadalupe, donde llegó en silla de ruedas para recibir la bendición del papa Juan Pablo II.

Después del deceso, en la agencia funeraria Gayosso, en Félix Cuevas, recibió a quienes acudieron a ofrecerle su pésame. Con una larga cadena de aplausos y encendidas muestras de apoyo para el jefe del Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, fue despedida de la ciudad de México, rumbo a su tierra natal.

Así, también, los restos de la señora Beltrán fueron velados en las salas del Cementerio Recinto Memorial de Villahermosa, Tabasco, hacia donde fue trasladada.

Otro hecho que resulta relevante para este trabajo es el intento de desafuero. En el año 2000, la entonces jefa de gobierno del DF, Rosario Robles, expropió el predio denominado el Enciso (en Santa Fe) para dotar al hospital privado ABC de una vialidad de acceso.

Un tribunal Federal decretó que la expropiación era anticonstitucional y ordenó devolver el predio a su dueño.

AMLO, al ser jefe del Gobierno del DF, revocó la expropiación pero no devolvió el terreno, por lo que el dueño, la promotora internacional Santa Fe, solicito un amparo.

La PGR solicito a la cámara de diputados el desafuero de AMLO para proceder legalmente contra él, pues como gobernante la ley lo protege contra acciones penales. Se le acusa de desacatar una orden judicial para suspender las obras en dicho predio.

A partir de este hecho se reforzó la imagen de víctima de Andrés Manuel y se acuño la famosa frase de “es un complo”.

Por otra parte, aunque siendo jefe de gobierno del DF, en varias ocasiones especifico que lo “dieran por muerto” como candidato a la silla presidencial, como buen estratega fue labrando su camino para ser el único candidato por su partido, el PRD.

Sea como fuere, a AMLO se le puede considerar como un jefe de gobierno capitalino más bien mediocre y un excelente político.

Se acepta que ni la transparencia ni la protección al medio ambiente son lo suyo y que ha sido incapaz de garantizar la seguridad de los habitantes de la urbe o de controlar la corrupción de su gobierno. El 60% de la población lo considera un populista lo que, sin embargo es visto como algo positivo. En suma, la mayoría lo acepta como es.

Los cambios que impulsó fueron más bien graduales y el único aspecto en que innovó fue en las políticas sociales: puso como prioridad a los olvidados y supo transmitir y comunicar la imagen de alguien honesto, trabajador y cercano a la gente corriente.

Pero la maniobra más inteligente de AMLO fue y es acentuar las diferencias que tiene con sus opositores.

Reflexión psicoanalítica.

Es indudable que de manera inconsciente, Andrés Manuel López Obrador no se diferencia significativamente de muchos políticos, pues parece ser que una motivación esencial para estar en la candidatura por la presidencia es el ansia de poder.

Cabría preguntarse de donde nace dicha necesidad de poder. La respuesta no es fácil, pues se desconocen muchos aspectos de su vida personal, sin embargo, se puede hipotetizar que existen carencias importantes en su desarrollo psicosexual.

Si se considera que sus padres vienen de un extracto socioeconómico bajo, con fuertes carencias monetarias, se puede presuponer que también no fueron figuras adecuadas de identificación ni cubrieron laudablemente los aspectos emocionales, quizá por estar centrados en el sustento diario.

También, es factible sospechar que la figura materna fue débil y al amparo y cobijo de la figura masculina lo cual es frecuente y normal en dichos extractos sociales y por ello la madre no ejerciera un maternaje que consolidara un Yo fuerte en Andrés Manuel.

De esta manera, se pueden explicar los “ataques nerviosos” que AMLO padeció en su infancia. En donde se manifiesta un Yo débil que no puede solucionar adecuadamente la ansiedad o los impulsos por lo que son desplazados hacia el cuerpo. Llama la atención que dichos ataques aparecen en el momento en que es “regañado”.

También la falta de figuras de identificación adecuadas explican su gusto por figuras populares que defienden “al débil y desprotegido”. Es como si de manera fantasiosa esperar que el Santo viniera a salvarlo y a protegerlo de la situación que vivía.

Dichas carencias a la vez provocan que se reactive de manera significativa la fantasía del regreso al útero materno. Por lo que esta en constante búsqueda de ser querido y aceptado por todos los demás, en especial, por sus padres y por ello consultaba “todo” con ellos.

Aparentemente por ello, también de alguna forma u otra, en su vida escolar, trata de sobresalir, por lo que aunque no es una persona “brillante” parece ser que se “aplica” lo más posible para ser considerado como un buen estudiante, y así logra ser el abanderado de su escuela secundaria; lo que indudablemente, alimento su yo, sobrecompensando su inseguridad básica.

También es viable inferir que ante un yo débil, debe “venir” el superyo para ayudarlo en sus funciones, y esto ocurre en la época en que se va a vivir con los compadres de su familia, en donde se adentra en la religión, lo que hace suponer que introyecta normas y principios éticos y morales de una manera rígida y estereotipada.

Ahora bien, independientemente de lo que realmente haya sucedido con el “accidente” de su hermano, es indudable que dicha vivencia puede ser considerada como un momento traumático e importante en la vida de Andrés Manuel.

Quizá, en ese momento se “rebela” ante el superyo, ante las normas socialmente aceptables, pues, inconscientemente, es como si se dijera que “el haber sido un joven bueno no le sirvió para evitar la muerte de su hermano”.

Llama la atención, que a partir de “ese momento”, sus principales figuras de identificación pertenecen al materialismo dialéctico, a lo que se podía considerar, en ese momento, como ideologías de izquierda, “rojillos” o “comunistas”. Es como, si en el plano “terrenal” quisiera encontrar las respuestas a su vida.

Sea como fuere, de ahora en adelante, su conducta se caracterizará por el hecho de tratar de lograr todo lo que se propone sin importar que se tenga que “hacer a un lado las leyes” o realizar conductas sin un adecuado control de impulsos, lo que importa es lograr sus propósitos o fines (por ejemplo, cuando que mas las colchonetas para salvarse de ser “linchado).

En el plano político, nunca ha quedado clara una identificación plena y clara de su identidad, se mueve a partir de su conveniencia o para lograr sus objetivos. Así, empieza a ser priísta pero no mostrando una lealtad completa o por lo menos en el sentido de lo que esperaban las personas que le fueron ayudando (lo que en un momento dado, puede ser interpretado como ciertos rasgos sociopáticos).

Por ello, en un momento dado, le es fácil abandonar la ideología priísta y sumarse al PRD, en donde, también todos sus movimientos van dirigidos a conseguir lo que el se propone.

Por otra parte, se puede afirmar que sus éxitos en el plano político, desde un principio, se vieron favorecidos por el hecho de presentarse “muy identificado” con ciertas características del mexicano: Es alguien del pueblo, que ha luchado por salir adelante, por subir escalones, pero sin “olvidarse” de sus orígenes, sin olvidarse de “sus compañeros de desventura”.

Para reforzar esa imagen, en diversas circunstancias adopta el papel de víctima, de la figura inferior que tiene que luchar contra el “conquistador”, contra el poderoso y en ese momento se convierte en el yo ideal de diversos grupos que componen a nuestro país. El se rebela ante la figura paterna (ante la autoridad, ante el poderoso gobierno) llevando a cabo el deseo inconsciente de miles de mexicanos.

Pero a medida en que va subiendo de peldaños, es viable suponer, que por una parte, su yo se va sintiendo más sobrecompensado, hay mayor inflación de su ego, pero a la vez, se van incrementado sus rasgos paranoides, pues a medida que se va haciendo más público, los demás pueden “descubrir” su inseguridad y falta de confianza básica (y todos aquellos conflictos que no quiere tomar conscientizar).

De lo anterior, se explica sus constantes referencias a un “complo”, lo que significa que nadie ni nada debe criticarlo o estar en desacuerdo con su punto de vista, sus decisiones o su conducta. Solo él tiene la “verdad absoluta” y nadie debe “ir más allá” o descubrir sus más profundas motivaciones. Todo lo que él hace “no es por él sino por los demás” y nadie debe cuestionar esto.

Sea como fuere, a partir de esta breve reflexión psicoanalítica, se puede presuponer que AMLO puede ser diagnosticado con un trastorno border de la personalidad, con rasgos paranoides y sociopáticos.

Dicha inferencia se realiza a partir de la carencia afectiva que parece haber tenido de sus figuras primarias, así como de la falta de una identidad adecuadamente consolidada y de los mecanismos que utiliza para desenvolverse en su medio ambiente.

Ahora bien, cabría preguntarse si va a ser un gobernante que lleve al país a un crecimiento y progreso significativo. Tal cuestión no tiene contestación con lo expuesto en este artículo.

Lo que sí se puede señalar es que, aparentemente, existen los lineamientos psicodinámicos para sospechar que AMLO manifiesta las mismas motivaciones que han caracterizado a diversos dirigentes de nuestra nación: una fuerte necesidad de poder para “subsanar” heridas yoicas, para sobrecompensar un yo débil.

Por lo que quizá, si llega a la presidencia debemos seguir esperando a un líder que realmente lleve al país a un crecimiento pleno, en base a preocuparse, significativamente, por el bienestar común y no por necesidades personales.

No se debe olvidar que lo que logre o no logre una nación, no solo depende de lo que hagan o no hagan sus dirigentes, sino depende de la labor y el esfuerzo de cada uno de los que conforman dicha nación.

Solo con el logro de una identidad plena como sociedad, constituida por fuertes identidades de cada uno de la que la constituyen, podremos salir adelante. Por lo que es necesario que nosotros como ciudadanos, también, superemos las necesidades personales y pensemos en el bien común.

* Pasante de la Maestría en psicoterapia Individual y de Pareja del Instituto Mexicano de la Pareja, A. C.

Los datos bibliográficos de AMLO que se han recopilado son de las siguientes fuentes: http://www.eluniversal.com.mx/graficos/larevista/contenido01.htm y http://www.univision.com/content/content

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