Aportaciones Académicas

El Hombre y el SU-FI.

(Segunda parte).

NAIANA DA NOVA STRINGHINI

Febrero, 2005.

En la primera parte, se describió un cuento de Shah (1988) muy interesante que habla sobre la importancia de tener una visión integradora y unificadora a fin de encontrar la verdad.

Tomando como punto de partida esto, se puede decir que lo que percibimos desde una visión que engloba "el elefante en la oscuridad" es que:

1) El hombre es más que un animal racional e inclusive más que un animal social, lo que hace su destino posible por medio de la evolución conciente el misterio que a el le toca descubrir conociéndose desde la percepción directa, y sin descripciones e interpretaciones. Mientras no reconcebimos la realidad superior de este ser humano, nada podremos formular sobre esta verdad que nos daría una salida evolutiva, y el uso del sufrimiento, como lenguaje para detectar lo lejos o lo cerca que estaríamos de cumplir con nuestro cometido en este planeta. La pregunta que haríamos ya no seria por que sufrimos, sino para qué y ¿cual es la sabiduría atrás de este algo tan temible? También esto nos podría llevar a comprender las necesidades reales de este ser humano.

2) Hay que concebir este ser como un ser con un potencial ilimitado para la evolución de su ser-conciencia, viendo en su cerebro inacabado el símbolo de esta carencia y también la prueba de esta potencia evolutiva. Aunque recordando que este mismo maravilloso cerebro es de hecho solo un interfaz, o sea un medio de expresión de las fuerzas de la conciencia superior, pero jamás el creador de esta conciencia.

Esta nueva concepción aparece ilustrada en los siguientes cuentos:

El Visitante de Lejos

Una vez, de un mundo que está más allá de las estrellas, un hombre salió del país de la Luz para rescatar de la tierra una joya preciosa que estaba custodiada por una peligrosa serpiente. Cuando llegó al país donde estaba la joya, cambió su fisonomía con el fin de que la gente del lugar no se diera cuenta de que venía de otro lado y se pusiera a la defensiva. Pero como tenía que alimentarse como ellos y debido a que estaba en su atmósfera, cayó también en un estado de sueño y olvidó su misión. Encontró a otros que lo reconocieron y le advirtieron, pero no pudo evitarlo. Ahora, en el país de la Luz su padre se dio cuenta de lo que le había sucedido a su hijo y le envió rápidamente un mensaje, diciéndole que despertara y continuara su tarea. El mensaje sacudió al hombre, en cuya mente comenzó a aflorar el recuerdo de su origen. Se despertó. Rescató la joya y mató a la serpiente. Luego volvió y cambió su fisonomía de acuerdo con la de las personas del país de la Luz. Cuando llegó a su casa, reconoció sus orígenes con mayor claridad que cuando vivía allí. El país al que el hombre descendió es esta tierra; la joya es la esencia del hombre de este mundo; y el mensajero es el instructor que llama al hombre a recordar sus orígenes y su retorno; la víbora y el alimento son las condiciones ambientales y las mentes humanas de los terrestres que aquí se encuentran. De hecho, esta historia se repite ya sea en fábula o en rituales religiosos más veces y en más lugares de los que se pueden contar. Sólo oír la llamada es responder. El hombre tiene un origen y un destino, y si no lo recuerda, perderá ambos.


The King's Son

Once in a country where all men were like kings, there lived a family, who were in every way content, and whose surroundings were such that the human tongue cannot describe them in terms of anything which is known to man today. This country of Sharq seemed satisfactory to the young prince Dhat: until one day his parents told him: 'Dearest son of ours, it is the necessary custom of our land for each royal prince, when he attains a certain age, to go forth on a trial. This is in order to fit himself for kingship and so that both in repute and in fact he should have achieved -by watchfulness and effort-a degree of manliness not to be attained in any other way. Thus it has been ordained from the beginning, and thus it will be until the end.'

Prince Dhat therefore prepared himself for his journey, and his family provided him with such sustenance they could: a special food which would nourish him during an exile, but which was of small compass though of illimitable quantity.

They also gave him certain other resources, which it is not possible to mention, to guard him, if they were properly used.

He had to travel to a certain country, called Misr, and he had to go in disguise. He was therefore given guides for the journey, and clothes befitting his new condition: clothes which scarcely resembled one royal-born. His task was to bring back from Misr a certain Jewel, which was guarded by a fearsome monster.

When his guides departed, Dhat was alone, but before long he came across someone else who was on a similar mission, and together they were able to keep alive the memory of their sublime origins. But, because of the air and the food of the country, a kind of sleep soon descended upon the pair, and Dhat forgot his mission.

For years he lived in Misr, earning his keep and following a humble vocation, seemingly unaware of what he should be doing.

By a means which was familiar to them but unknown to other people, the inhabitants of Sharq came to know of the dire situation of Dhat, and they worked together in such a way as they could, to help to release him and to enable him to persevere with his mission. A message was sent by a strange means to the princeling, saying: 'Awake! For you are the son of a king, sent on a special undertaking, and to us you must return."

This message awoke the prince, who found his way to the monster, and by the use of special sounds, caused it to fall into a sleep; and he seized the priceless gem which it had been guarding.

Now Dhat followed the sounds of the message which had woken him, changed his garb for that of his own land, and retraced his steps, guided by the Sound, to the country of Sharq.

In a surprisingly short time, Dhat again beheld his ancient robes, and the country of his fathers, and reached his home. This time, however, through his experiences, he was able to see that it was somewhere of greater splendour than ever before, a safety to him; and he realized that it was the place commemorated vaguely by the people of Misr as Salamat which they took to be the word for Submission, but which he now realized meant-peace.

(Salam es uno de los nombres Divinos que por sus raíces comparten la triple codificación sufi que corresponde a las reglas de encriptación que usaban los sufis chamado sistema abjad, que corresponde al sistema cabalístico en hebreo. Salam incorpora la amplitud de conceptos que va desde paz hasta estar en casa, salud, protección por estar en el estado original, que es de slam, o sea sumisión a este estado original sin distorsión, sin error, sin desvíe).

Este cuento milenar nos muestra la procedencia tan elevada del espíritu, de la esencia humana, y el dragón o serpiente que a la vez lo impide alcanzar su Conciencia Preciosa Humana (BARAKA), que son (el dragón o serpiente) su propia naturaleza que comparte con los reptiles y mamíferos que se desarrolló por milenios, para que pudiera sobrevivir en este planeta y así cumplir esta noble función de recuperación en forma conciente de sus poderes superiores, solo en un planeta que pudiera entrenar sus poderes del libre albedrío, de intención y conciencia que se desarrolla por el acto intencional, esta evolución pudiera suceder hasta el demonio lucifer el ángel mas alto, el de luz, fue requerido para servir a tal tarea superior. El aceptar esta tarea fue tener que obedecer a Dios, y transformarse de "daimon "a demonio, y todo este cosmo-drama ocurre en el interior del ser humano no en ningún lugar especifico. Es la metáfora de las facultades del humano en acción donde ángeles y demonios solo son aspectos de este ser inmensamente complejo, lo más refinado de la creación como un todo.

El drama humano es quedar atrapado en la inconciencia de quien es realmente, creyendo que se conoce y que sabe lo que le toca hacer. Entonces sus motivaciones básicas de supervivencia lo domina (estado de makan al nafs, y el del yo secundario dominante, justamente como el mismo nombre indica, el yo secundario es el de la supervivencia que visa, al luchar por la supervivencia, por ende mantener la vida, permitir que el hombre evolucione, que es su meta final superior; si la supervivencia se vuelve un fin en si mismo y se confunde con la meta absoluta, lo que seria comparable a confundir lo relativo con lo absoluto, la forma con la esencia, viene una distorsión que lleva a la persona a este grado de locura y sufrimiento. Estas motivaciones secundarias se vuelven dominantes solo por la inconciencia del anhelo profundo que mueve realmente la humanidad. Esto ocurre por el condicionamiento que le fue impuesto en la auto percepción, y que lo hace verse a si mismo en forma fragmentaria y limitada, forzándolo a concluir sobre si mismo ideas de tal injusticia y pequeñez que poco es comparado con esta distorsión , el sufrimiento que vive y esto gracias a los mecanismos de defensa que se desarrollaron para que el mismo ser humano por lo insoportable de la mazmorra que vive en su interior no se quite la vida en una u otra forma asumiendo que la única salida a la libertad seria la muerte misma en vez de la posibilidad que propone el axioma sufi del "morir antes de morir".

¨NUESTRO MAYOR MIEDO NO ES DE SER INADECUADOS
NUESTRO MIEDO MAYOR ES DE SER INMENSAMENTE PODEROSOS.
ES NUESTRA LUZ, NO NUESTRA OSCURIDAD LO QUE MAS NOS ASUSTA.
ES NUESTRA LUZ, NO NUESTRA SOMBRA LO QUE MAS NOS ASUSTA.
NOS PREGUNTAMOS:
QUIEN SOY YO? PARA SER BRILLANTE, MARAVILLOSO, TALENTOSO, FABULOSO!

MAS, REALMENTE, QUIEN ERES TU, PARA NO SERLO?
DE NADA SIRVE AL MUNDO QUE TE HAGAS PEQUEÑO.
NO HAY NADA DE ESPECIAL EN HACERTE PEQUEÑO PARA QUE OTRAS PERSONAS NO SE SIENTAN INSEGURAS EN TU PRESENCIA.

NACIMOS PARA IRRADIAR LA GLORIA DE LA VIDA Y DE LA LUZ COMO LOS NIÑOS HACEN.
NACIMOS PARA MANIFESTAR LA GLORIA DE DIOS QUE ESTA DENTRO DE NOSOTROS.

Y NO SOLAMENTE EN ALGUNO DE NOSOTROS, ESTA EN TODOS NOSOTROS.
EN LA MEDIDA EN QUE DEJAMOS BRILLAR NUESTRA PROPIA LUZ, INCONSCIENTEMENTE DAMOS PERMISO A OTROS PARA QUE HAGAN LO MISMO.

CUANDO SOMOS LIBERADOS DE NUESTRO PROPIO MIEDO, NUESTRA PRESENCIA, NATURALMENTE LIBERARÁ A LOS OTROS.¨

Una ilustración de la concepción constructiva:

En el nivel inferior, igual que en la enseñanza de niños, el padre o el maestro no inculca dogma rígido, sino suministra EXPERIENCIA ambiental que el niño mismo usa. Cualquier niño que está condicionado para creer ciertas cosas como absolutamente verdaderas, tendrá un desarrollo detenido. Al enseñar, por ejemplo, a un niño a familiarizarse con el concepto de «redondo», decimos: «La luna es redonda, el plato es redondo, la moneda es redonda». Sujetamos al niño a ciertas declaraciones específicas y a la vez que aseguramos que él no equipare «redondo» con «luna» o con «plato» solamente si no hacemos esto, el niño crecerá pensando que «redondo» significa luna.

En la enseñanza de las concepciones y el desarrollo de clases más elevadas de comprensión en el adulto, debemos exponer al estudiante a impactos ambientales de esta naturaleza. Por tanto, ensamblamos un conjunto de argumentos, ideas, declaraciones, objetos, experiencias, los cuales hemos seleccionado (como uno seleccionaría en el nivel inferior del concepto «redondo») de tal manera, que todas estas cosas contengan elementos comunes de la cosa que estamos enseñando: el equivalente en este caso, de «redondo». El dogmatista no puede y no hace esto. Como resultado, su camino es ofrecer un condicionamiento y un entrenamiento que no pueden aportar una oportunidad para que el estudiante pase por un proceso comparable al del otro nivel, de ir de lo abstracto a lo concreto: del ¨plato¨ a lo ¨redondo¨. Esta falla es lo que distingue un «camino» de una enseñanza estática. Es característico de la organización humana que hay siempre una tendencia a enseñar en la manera más fácil: el quedarse en el punto de «redonda es una moneda, un plato, la luna.

Aplicación de la Concepción Constructiva en el trabajo su-fi:

He aquí un ejemplo de Concepción Constructiva y acción: se postulan tres cosas. La primera es la máquina del organismo corpóreo en el hombre; la segunda es el cerebro, el cual tiene característica física y sin embargo trabaja de una manera más refinada, electrónico-química, más efectivamente, siendo capaz de hacer cosas que el cuerpo no puede. Hay un paralelo, pero una gran diferencia, entre el pensamiento de recoger una cosa y el recoger una cosa. Finalmente existe el postulado de un tercer factor, tan diferente del cerebro, como el cerebro lo es del cuerpo, no obstante dependiente del cerebro hasta cierto punto, como el cerebro depende del cuerpo. Este es más refinado aún que el cerebro. Ha sido llamado variadamente en tradiciones diferentes. Este Tercer Factor es el área en la que nosotros tenemos que trabajar.

El ejemplo citado no es literalmente verdadero, más de lo qué es literalmente verdadero «La luna es redonda». Pero es constructivamente verdadero en el sentido de que manteniendo esta concepción en nuestras mentes podemos activar el Tercer Factor. Por lo tanto, es un medio, no una afirmación dogmática. Es interesante observar como el argumento de la concepción constructiva excita, y sin embargo, a veces deprime a los estudiantes. Ellos han sido condicionados por supuesto a esperar que les sea ofrecida una verdad dogmática de una vez por todas, que reemplace, o elimine todas las verdades que han estudiado en el pasado. Pero tal verdad no se les puede dar, porque realmente no existe a ese nivel de pensamiento. Ellos pueden, sin embargo, por medio del empleo de la concepción constructiva, la hipótesis operante, alcanzar la verdad que buscan. El valor de esta concepción constructiva particular es inmenso. Nos capacita para comunicarnos con el área que designamos como el Tercer Factor, haciéndole señales a través del cerebro pensante y también a través del impacto físico. Nos capacita para conservar claramente en la mente la idea de Tres Dominios (siendo ella misma una concepción constructiva) y la ordenada progresión de lo «burdo a lo fino» que por si sola nos capacita un hacerle señales al Tercer Factor de que estamos intentando comunicarnos con él. También nos capacita para mantener fuertemente en la mente, en una manera semi-lógica la necesidad de que los tres elementos trabajen en cierta clase de armonía porque ahora podemos decir: «Igual que el mantenimiento del cuerpo es esencial para la nutrición y el trabajo adecuado del cerebro, así el trabajo del cuerpo y del cerebro son necesarios para la correcta operación y desarrollo del Tercer Factor». Nuevamente, aplicando ciertos impactos sucesivos de cuerpo y cerebro, podemos activar y capacitar al Tercer Factor para que se manifieste, el cual tiende a estar a la expectativa (en reposo) porque aquello que capacita a las tres funciones a operar juntas se encuentra sólo rara y esporádicamente en la vida ordinaria. Esto puede evocar la analogía de que «Un niño puede, de hecho, llegar a saber qué es "redondo" sin ser enseñado, pero las probabilidades son que no llegará a saberlo. También es evidente que, en cualquier caso, él no podrá llegar rápida y claramente a la idea de "redondo", si es abandonado a sus propios ardides y selección casual, como lo hará si los materiales necesarios para llegar al concepto de "redondo" se aplican a sus percepciones de una manera coherente o, por lo menos, adecuada». Esto, en síntesis, es la forma de trabajar de esta enseñanza. Ciertas gentes, reunidas en cierta manera, son provistas con materiales de todas clases y son estimuladas a aproximarse a ellos en cierta forma, a fin de establecer las bases para su auto-desarrollo. Es inútil hacer la suposición:


1. - De que, dada la enorme variedad de experimentación posible, cualquier hombre, no importa cuan letrado o deseoso sea, puede seleccionar por sí mismo los materiales de estudio, la forma de su estudio, en compañía de quién han de ser estudiados.

2. - De que sin permiso dar una gran cantidad de material de familiarización o contextual, el hombre o mujer esté en condición de llevar a cabo la búsqueda con esperanza de éxito.


Se enfatiza que aunque nosotros construimos sobre lo que ya está ahí, faltan algunas de las bases mismas. Son los maestros quienes tienen que suministrarlas al estudiante.

Deikman nos habla sobre motivación, virtud y conciencia. Dice que ha observado cómo la motivación da forma a la consciencia. La forma objeto, al enfocarse en controlar y adquirir, está en desacuerdo con la percepción de una realidad interconectada y unificada. En la medida en que eres egoísta no puedes experimentar una identidad mayor que el yo objeto. Las virtudes tradicionalmente practicadas en el misticismo y la religión pueden entenderse como que establecen una base motivadora diferente a la de la forma objeto, y así permiten una forma de percepción y conocimiento que puede percibir y apreciar los vínculos y no la separación entre personas y cosas.

Al mismo tiempo que las religiones prescriben la vida virtuosa, tienen una fuerte tendencia a dar importancia al premio y al castigo. La gente, por lo tanto, tiende a practicar virtudes dentro de las religiones de la misma manera en que algunos alumnos cumplen con lo que les ordena el maestro, para obtener una buena calificación o para gratificarse con la atención y el halago del maestro. Si se examina de cerca, tal actividad "virtuosa" comienza a parecerse a una empresa comercial: la acumulación de crédito celestial, debidamente anotado por un contador divino, en un plan laico de vida después de la muerte. En la ciencia mística ése no es el papel de la virtud. "No serviré a Dios como un labriego, en espera de mis salarios", dijo Rabia la santa sufí.

Los observadores occidentales a menudo se confunden con el criterio que tienen los místicos de la virtud. En efecto, con frecuencia asocian la piedad al misticismo, puesto que la práctica de las virtudes ha sido en realidad una parte importante de la ciencia mística, más importante, por cierto, que muchas de las técnicas que parecen más interesantes. En los Upanishads, por ejemplo, la instrucción primaria es para "purificar el corazón" a fin de ver a Brahma, y llegar a estar "libre de deseos" para poder conocer la verdad:

Cuando desaparecen todos los deseos que residen en el corazón, entonces el mortal se vuelve inmortal y aquí alcanza a Brahma.

Cuando todos los vínculos del corazón son cortados aquí en la tierra, entonces el mortal se vuelve inmortal. Toda la enseñanza no es sino esto. Buda fue más explícito y prescribió caridad, bondad, humildad, paciencia y calma a sus discípulos. Se dice que los estudiantes de sufismo necesitan tener cualidades semejantes.

Mas la piedad, por sí misma, no es el punto. En la ciencia mística se prescribe el comportamiento virtuoso como un paso necesario para desarrollar la percepción intuitiva. Los místicos entienden la relación entre la motivación, la forma de consciencia y la percepción. Saben que el comportamiento virtuoso los lleva a efectos específicos psicológicos, esenciales para su meta.

Visto así, el móvil de un místico para practicar la virtud difiere radicalmente del de un devoto religioso, y esta distinción muestra que el misticismo es una ciencia psicológica más que un credo. Se dice que el deseo del cielo o el temor del infierno -principales móviles de la vida virtuosa dentro de las religiones- se oponen al desarrollo de la percepción intuitiva. Según los textos místicos, el maestro nada puede otorgar. Sólo puede ayudar a equipar al alumno adecuado para que reciba el conocimiento, es decir, la iluminación. El conocimiento no se le puede impedir al estudiante que esté listo para recibirlo; tampoco se le puede dar al que no esté calificado para recibirlo. La aptitud para recibir el conocimiento es un asunto funcional, que no tiene nada que ver con la recompensa ni con el castigo en el sentido ordinario. Así, uno no "gana" la iluminación, uno se vuelve capaz de recibirla.

Cuanto a la función de la renunciación, Deikman hace los siguientes cuestionamientos: ¿Por qué, si no entraña recompensa, requiere el misticismo que el "corazón sea purificado"? ¿Por qué es necesario que el estudiante esté "libre de deseo", aun del deseo del cielo, o de iluminación? En pocas palabras, ¿en qué forma contribuye el comportamiento virtuoso al desarrollo místico? Para simplificar, consideremos una sola actividad, la "renunciación", que se toma como virtuosa y necesaria tanto para la práctica tradicional de los místicos como para las formas exteriores de las instituciones religiosas. Se cree generalmente que la renunciación es el comportamiento ascético: castidad o pobreza o vivir en una cueva o adoptar una dieta vegetariana. En realidad, la renunciación es una actitud. Renunciación significa abandonar el apego a las cosas del mundo, vínculo basado en el deseo de poseerlas. Un maestro zen subrayó: "La renunciación no es abandonar las cosas de este mundo, sino aceptar que se vayan." El resultado de tal aceptación es el cumplimiento, no la carencia. La renunciación no significa renunciar a alguna actividad por sí misma y retirarse del mundo cotidiano. Según el Bhagavad Gita se puede participar aun en la guerra con espíritu de renunciación. La literatura védica es muy clara a este respecto. "No es la acción, sino el deseo del resultado lo que origina el sufrimiento. Por lo tanto, se le pide a quien actúa que abandone todo apego al resultado."

El misticismo se preocupa de ir más allá del yo objeto. Si recordamos que una de las funciones principales de ese yo es la de poseer, podemos ver que la renunciación hace posible un tipo de consciencia diferente de la forma objeto. Cuando esta última funciona, sin importar lo que anhela una persona -dinero, virtud o cielo- la intención básica es la misma: poseer; y la posesión refuerza al yo objeto. De hecho, solamente el yo objeto -definido por su estado de separación de otras cosas- es el que puede poseer.

Al deseo de poseer se le llama "codicia", y en la ciencia mística el término más bien se usa para describirla que para juzgarla. El problema no es que la codicia sea "mala" -en la primera etapa del desarrollo es necesaria para subsistir- sino que la codicia tiene consecuencias psicológicas. Específicamente, la intención de poseer no sólo intensifica al yo objeto, sino que engendra el temor de perder lo poseído. El temor final es a la muerte, porque la muerte da por resultado la pérdida de todas las posesiones y del yo objeto.

Es difícil encentrar un síntoma neurótico o un vicio humano que no pueda ser rastreado hasta llegar al deseo de poseer o al temor de la pérdida. Por esta razón, también, no es sorprendente que a la renunciación -que es el abandono de todo afán de poseer- se le dé mucha importancia en la tradición mística. En los textos budistas, de hecho, la renunciación se prescribe como una cura de todos los sufrimientos humanos. Podemos entender que los síntomas neuróticos podrían desaparecer como subproductos de un proceso que disminuye la dominación del yo objeto. A la postre, la renunciación, el desprendimiento y el comportamiento virtuoso, en general, son necesarios porque reflejan la índole de la realidad, la naturaleza de las cosas.

An Invitation

Psychotherapy arose in response to human suffering, and, as far as we can tell, human suffering has always existed. The ancient lineage of psychotherapy is seldom appreciated because Western culture considers psychotherapy as a relatively recent development of psychiatry, one of its subdivisions. If we define psychotherapy as the treatment of mental distress through psychological means, we find records of such practices from the origins of civilization whenever priests, shamans, and witch doctors appear. While psychiatry, a category of scientific medicine, is a modern development, psychotherapy has been associated with the sacred for thousands of years. Historians of psychotherapy acknowledge priests and shamans as the first to heal the psyche. A sorcerer, his head crowned with deer's antlers, is depicted on the wall of a cave In southern France, dating from 15,000 B.C. Psychotherapists of one sort or another have been around a long time.

Formal psychotherapy originated in the eighteenth and nineteenth centuries, when treatment was taken over from the clergy by rationalistic medicine and eventually became the specialty of psychiatry. Psychiatry at first dealt primarily with madness, but Freud's psychoanalysis extended psychiatry and psychotherapy to neurotic and character problems as well. The scope of formal psychotherapy has been progressively enlarged and is now concerned with problems of existential human suffering, the traditional domain of religion, from which psychotherapy historically originated.

Psychotherapy appears to have come full circle. Although the modern version is quite different from the archaic ceremonies that featured magic, taboos, gods, and dramatic rituals of exorcism, there have been changes other than appearance. Its marriage to rational medicine has given psychotherapy a systematic understanding of neurotic and psychotic syndromes and refined technical procedures. And an entirely new dimension, the enhancement of the observing self, has been added.

However, Western science is characterized by a split between the sacred and the rational, which has left modern psychotherapy less well equipped than the superseded ancient, primitive versions to handle certain problems. The loss of dramatic placebo devices is not the difficulty. The issue goes deeper, involving the most fundamental assumptions of Western thought. Freud's view of reality and that of most contemporary theorists of psychotherapy is based on a nineteenth-century physical and biological scientific model that is far too narrow to encompass human consciousness. Consequently, certain sources of suffering cannot be dealt with from within a Western framework. We are faced with major problems that call for broadening our perspective and extending our science.

THE MYSTICAL TRADITION

The mystical tradition is also ancient in origin. The oral teachings recorded in the Upanishads, Buddhist sutras, and similar records go back thousands of years and provide evidence that mystical teachers of widely different cultures say remarkably similar things. Also concerned with human suffering, they propose that human beings are ignorant of their true nature and that ignorance leads to lives of pain and futility. The sages describe a Way that leads to a higher level of existence, one infinitely more desirable than the level on which most people conduct their lives. The mystical tradition does not offer therapy in the usual sense of that word, but achieving the goal of mysticism -- experiencing the Real Self  - is said to cure human suffering because its very basis is thereby removed.

Often confused with religion, the mystical tradition occupies a place of its own. Durkheim suggested that human beings developed religions through their perception of the tiered, a superior realm impalpable through the five senses but one that can nevertheless be experienced. Religion and mysticism are both concerned with the sawed realm, but most religions tend to associate the sacred with a deity, Whereas mysticism associates the sacred with the unrecognized Real Self of each human being. Thus, followers of formal religions often try to affect the behavior of a god -- propitiating, phasing, and seeking aid. In contrast, the mystical tradition asserts the equation: I (Real Self) = God. While "I am God"" is the fundamental realization of mysticism, it is blasphemous in many religions.

Because both religion and mysticism respond to the perception of the sacred, the work of mystics historically took place within a religious context although it remained distinct from the activities of everyday religious practices. For example the wandering monks for whom the Upanishads were mitten did not perform Hindu sacrifices and rituals, but followed special practices imparted in secret by their teacher.

The monks, usually thought of by laypersons as part of an established religious tradition, were actually following a teaching that said the ordinary forms and concepts of that religion were illusions one must transcend. A similar situation prevailed for Zen monks who pursued their training in the context of Buddhism.

Western culture often overlooks the distinction between religion and mysticism, especially in the psychological and psychiatric literature. This is unfortunate because the mystical emphasis on self-development makes it consonant with modern psychotherapy. The mystical tradition has been concerned with the very problems that modern psychotherapy has been unable to resolve. It makes sense, therefore, to investigate mysticism with a view to dealing more effectively with those problems and gaining wisdom as human beings.

THE PROBLEM OF MEANING

Human beings need meaning. Without it they suffer boredom, depression, and despair. Increasingly,

psychotherapists are called on to deal with these symptoms as people confront aging and death in the context of a society that is coming to realize the possibility of its own decline and extinction. The religious framework that formerly defined meaning has been replaced by a scientific world view in which meaning does not exist. "What is the purpose of human life?" and "Why am I?" are questions that are said by most scientists to lie outside the scope of science or to be false, since they assume that the human species developed by chance in a random universe. According to this view, human beings are complex biochemical phenomena, of considerable scientific interest but not essentially different from anything else that science examines.

Western psychotherapy is hard put to meet human beings’ need for meaning, for it attempts to understand clinical phenomena in a framework, based on scientific materialism, in which meaning is arbitrary and purpose nonexistent. Consequently, Western psychotherapy interprets the search for meaning as a function of childlike dependency wishes and fears of helplessness or, at best, a genetic disposition toward intellectual control, preserved and enhanced by natural selection because of its survival value.

Such explanations, however tidy they may be, do not offer much help to adolescents and young adults seeking a life path, to persons confronting the anxieties of the nuclear age, or to those who experience despair as death approaches, unable to find significance in life goals based on personal acquisition, unable to find meaning in the purposeless universe of scientific empiricism. Not only are patients affected; psychotherapists fall prey to the same ailment. Consider the following extract from an article in the American Journal of Psychiatry reporting the experience of a group of therapists, aged thirty-five to forty-five, most of whom had a psychoanalytic background. The group met ostensibly to obtain peer supervision but soon became a therapy group to deal with a crisis all the members were experiencing:The original members of the group were remarkably homogeneous in their purpose in joining. The conscious reason was to obtain help in mastering a phase in their own development the mid-life crisis. We refer to that stage of life in which the individual is aware that half of his time has been used up and the general pattern of trajectory of his work and personal life is clear. At this time, one must give up the normal defenses of early life-infinite faith in one's abilities and the belief that anything is possible. The future becomes finite childhood fantasies have been fulfilled or unrealized, and there is no longer a sense of having enough time for anything. One becomes aware that one's energy and physical and mental abilities will be declining. The individual must think of prolonging and conserving rather than expanding. The reality of one‘s limited life span comes into sharp focus, and the work of mourning the passing of life begins in earnest.

This depressed, resigned outlook should not be dismissed as peculiar to that particular group; it is, in fact, an approved psychiatric standard. The American Handbook of Psychiatry articulates its contemporary "wisdom" as follows:To those who have obtained some wisdom in the process of reaching old age, death often assumes meaning as the proper outcome of life. It is nature's way of assuring more life and constant renewal. Time and customs change but the elderly tire of changing; it is time for others to take over, and the elderly person is willing to pass quietly from the scene.

Here, the meaning of life is death, which provides an end to the fatigue of the elderly. What a vision!

The greatest problem Western psychotherapists face may be the absence of a theoretical framework to provide meaning for patients and therapists alike. Clearly, those struggling to overcome neurotic problems are likely to be badly handicapped when the context within which they view themselves provides neither meaning, direction, nor hope. It is also clear that science's vision of an orderly, mechanical, indifferent universe can provide no purpose for life. Yet our lives and our psychological health depend on a sense of purpose. Mere survival is a purpose, but not enough for human consciousness. Nor is working for the survival of others sufficiently meaningful if one believes that the human race has no place to go, that it endlessly repeats the same patterns, or worse.

The "midlife" crisis with which the psychotherapists grappled probably reflects the fact that at midlife one's own death becomes less theoretical and more probable. Goals of money, security, fame, sex, or power might formerly have peen purpose to life. With experience, the limited nature of such satisfactions becomes increasingly evident. As one grows olderan awareness surfaces that one is on a relentless slide toward extinction, making self-serving goals seem utterly futile. Even altruistic goals can wear thin without a larger picture of the human race than the one our scientific culture provides. As life progresses, the search for meaning becomes increasingly urgent. Profound despair and dull resignation are symptoms of failing in that search. The pervasive use of alcohol, sedatives, and narcotics In our society might well reflect many people's attempts to suppress despair at their purposelessness, to substitute heightened sensation for meaning.

This widespread malady need not be inevitable, for it is possible that the conclusions of scientific materialism are wrong. From time to time we sense a larger reality than the pot science provides, a subtle perception pointing to a better, Meaningful existence. The dissonance between the scientific view and the one we intuit produces restlessness and a need for resolution. Even the pursuit of material goals may be a blind response to the urge to attain a dimly sensed reality in which purpose and meaning are facts, not fantasies. Our ability to progress in that direction is severely hampered by our notunderstanding the nature of the problem, by restricting reality to the empirical realm. Indeed, Western psychological science tends to regard the very consciousness through which we know the physical world to be no more than a product of that world, an epiphenomenon less real than that which it comprehends. No wonder meaning vanishes. A physicist commented on this assumption:

Most painful is the absolute silence of all our scientific investigations towards our questions concerning the meaning and scope of the whole display. The more attentively we watch it, the more aimless and foolish it appears to be. The show that is going on obviously acquires a meaning only with regard to the mind that contemplates it. But what science tells us about this relationship is patently absurd; as if the mind had only been produced by that very display that it is now watching and would pass away with it when the sun finally cools down and the earth has turned into a desert of ice and snow, it is as if Descartes had been stood on his head and made to declare, "I think; therefore, the world exists and I am an illusion."

Pain and dysfunction inevitably result from the denial or distortion of reality, a consequence clearly demonstrated in the effects of the fantasies of those suffering from psychosis or neurosis. It is equally true of the fantasies and beliefs promulgated by an entire culture. Our culture's belief in positivistic empiricism  - only the tangible is real-produces increasing symptoms at the individual, social, and political levels. A person who seeks psychotherapy may be suffering from a distortion of reality. not only at the interpersonal but at the metaphysical level, and neither the person nor the psychotherapist is aware of that.

A basic tenet of mysticism is chat reality as ordinarily perceived is indeed a distortion' and that human suffering is the consequence of believing in that distorted view. According to mystics, the problem is compounded by human beings' inherent need to progress in their ability to perceive the reality that underlies the phenomenal world, which can result only from the development of a higher intuitive faculty, a process called "conscious evolution." People whose evolutionary need is frustrated experience a persistent dissatisfaction with the course of their lives. On the other hand, fulfillment of that developmental goal enables people to perceive the meaning of their own lives and the purpose of human existence. Thus, in the mystical tradition, meaning is a perceptual issue.

The problem of limited perception -- as encountered in biology -- has been described by C. F. Pantin:

. . . if you are not careful you may start to imagine that you can explain the whole behavior of the sea anemone by very simple reflexes -- like the effect of a coin in a slot machine. But quite by accident, I discovered that apart from reflexes, there was a whole mass of purposive behavior connected with the spontaneous activity of the anemone about which we simply know nothing. (Actually, this behavior was too slow to be noticed; it was outside our sensory spectrum for the time being.)

Similarly, it is possible that the meaning and purpose of human life are outside the spectrum of ordinary consciousness, whose widening and deepening are the concern of the mystical tradition. In fact, some see the evolution of consciousness as the principal task of the human race. Western psychology, in its often vain attempts to explain away the sense of meaninglessness and its attendant symptoms, may havemuch to learn from mysticism, which sees meaning as something real and accessible to consciousness, provided the appropriate perceptual capacity has been developed.

The fundamental questions, "Who am I?" and "What am 1?" arise increasingly in the struggle to find meaning and purpose in life. Therapists hear them as explicit queries or to indirect form: "Who is the real me?" or "I don't know what I want  - part of me wants one thing and part of me wants something else. What do I want?" Western psychology is severely handicapped in dealing with these questions because the center of human experience  - the observing self  - is missing from its theories. Yet, at the heart of psychopathology lies a fundamental confusion between the self as object and the self of pure subjectivity. Emotions, thoughts, impulses, images, and sensations are the contents of consciousness: we witness them; we are aware of their existence. Likewise, the body, the self- image, and the self-concept are all constructs that we observe. But our core sense of personal existence -- the "I" -- is located in awareness itself, not in its content.

The distinction between awareness and the content of awareness tends to be ignored in Western psychology, its implications for our everyday life are not appreciated. Indeed, most people have trouble recognizing the difference between awareness and content, which are part of everyday life. Yet, careful observation shows people that they can suspend their thoughts, that they can experience silence or darkness and the temporary absence of images or memory patterns -- that any element of mental life can disappear while awareness itself remains. Awareness is the ground of conscious life, the background or field in which all elements exist, different from thoughts, sensations, or images. One can experience the distinction simply by looking straight ahead. Be aware of what you experience, then close your eyes. Awareness remains. "Behind" your thoughts and images is awareness, and that is where you are.

What we know as our self is separate from our thoughts, memories, feelings, and any content of consciousness. No Western psychological theory concerns itself with this fundamental fact; all describe the self in terms of everything but the observer, who is the center of experience. This crucial omission stems from the fact that the observing self is an anomaly  - not an object, like everything else. Our theories are based on objects: we think in terms of objects, talk in terms of objects. It is not just the physical world that we apprehend in that way; the elements of our mental life are similar. Seemingly diffuse and amorphous emotions are localized and observable; they have definite qualities. emotions, like fluid objects, are entities we observe. Images, memories, and thoughts we objects we grasp, manipulate, and encompass by awareness just as we do the components of the physical world. In contrast, we cannot observe the observing self; we must experience it directly. It has no defining qualities, no boundaries, no dimensions. The observing self has been ignored by Western psychology because it is not an object and cannot fit the assumptions and framework of current theory.

Lacking understanding of this elusive, central self, how are we to answer the essential questions "Who am I" "What am I?" that lie at the heart of science, philosophy, the arts, the search for meaning? To find answers we must step outside the boundaries of our traditional modes of thought.

Here too the mystical tradition has focused on an area ignored by Western science. Both Yogic and Buddhist metaphysics and psychology emphasize the crucial difference between the observer and the content of consciousness and use meditation techniques to heighten the observing self. As with meaning, mystics hold that answering "Who am I?" and "Why am I?" requires a special mode of perception. That claim is not surprising, considering the anomalous character of the observing self. To understand the "I," we should first learn what the mystical tradition can teach us about it.

Se ve claramente entonces que los ejercicios espirituales llevados a cabo antes de tiempo son más bien un estorbo para la evolución. Una mente que repose en calma implica un estado mental en el que vuestra mente reposa sobre el objeto de vuestra elección y en el que no es distraída por otros objetos exteriores al objeto de vuestra concentración mental y vuestra meditación (es el libre albedrío atencional). Vuestra mente permanece estable, centrada en el objeto y libre de cualquier pereza o excitación (equilibrio). Este estado mental recibe el nombre de concentración unificada, y gracias a la estabilidad que procura, estaréis en disposición de alcanzar la felicidad mental. La visión superior entraña una mirada superior sobre la realidad última o sobre el objeto de vuestra concentración. Existen dos categorías de visión superior: mundana y trascendente. Según las diferentes categorías, la visión superior puede versar sobre diferentes objetos, pero aquí se refiere a la mente que se concentra en el vacío.

El Buda Shakyamuni enseño las dos prácticas, la calma mental y la visión superior, y constituyen el único método por el que podéis alcanzar todos los niveles de concentración. Por lo tanto, el texto dice que, ya que la calma mental y la visión superior son de igual importancia, deberíais cultivar ambas cualidades, aunque la visión va como principal por que es la meta de la calma mental. La calma mental nunca es un fin en si mismo una vez que la meta del ser humano es la visión de la verdad y no la simple felicidad, ego centrada. La clave es entender que la paz mental es buscada para facilitar las capacidades perceptivas, para liberar la percepción y así poder usarla y desarrollarla.

Los yoguis no pueden eliminar la oscuridad por el simple hecho de familiarizarse con la meditación de la calma mental. Esta no puede suprimir más que temporalmente las emociones aflictivas y las ilusiones. Sin la luz de la sabiduría no se puede destruir completamente el potencial latente de las emociones aflictivas y, por lo tanto, su total erradicación no será posible. Por eso el Sutra que revela el pensamiento dice: ¨La concentración puede suprimir eficazmente las emociones aflictivas, y la sabiduría, destruir totalmente su potencial latente¨. La meditación de la calma mental no os permitirá por si sola iluminar ni lo que oscurece el despertar ni las emociones aflictivas. Inclusive si se concluye la meditación de la calma mental tomando como objeto el vacío, no bastara. Para erradicar la oscuridad se requiere el apoyo de la práctica de la visión superior (insight).

El Sutra que revela el pensamiento dice también: «Aunque meditéis con una concentración unificada, no destruiréis el error del ser y vuestras emociones aflictivas os perturbaran de nuevo¨; lo que nos recuerda la meditación unificada de Udrak. La meditación de la calma mental no será capaz por si sola ni de disipar las emociones aflictivas ni de destruir el error del no ser. Las emociones aflictivas surgirán de nuevo y os atormentaran mas veces, como le sucedió a un maestro no budista llamado Udrak (hoy día conocemos el potencial destructivo que tiene cualquier técnica que lleve a la represión; esto esta bien mostrado en una película actual sobre los monjes tibetanos que se llama "Sansara", que es una critica clara al mal entendimiento de lo que enseñó Buda). Udrak meditaba sobre la calma mental desde hacia mucho tiempo, hasta tal punto que su cabellera creció extraordinariamente (esto en la antigüedad era signo de gran honor, por que marcaba el tiempo de "éxtasis espiritual"). Mientras estaba completamente absorto en una concentración unificada, una parte de su cabellera fue devorada por las ratas. Cuando emergió de su meditación vio que las ratas habían roído sus cabellos y monto en cólera, así que sus emociones aflictivas (todas las respuestas animales producidas en el afrontarse con cualquier tipo de frustración) se manifestaron de nuevo. Aunque las emociones aflictivas no se manifestaron cuando estaba absorto en una meditación unificada (represión), el hecho de que volvieran después de que hubo dejado su meditación muestra claramente que la meditación de la calma mental no puede por si sola poner termino a las emociones aflictivas. La necesidad real es la de el desarrollo de la conciencia, que se lleva a cabo por el focalizar la atención alerta al contenido inconsciente, permitiendo que aflore la verdad de lo que se esta mostrando a través del sufrimiento.

El Eneagrama de las Ideas Santas

Estas perspectivas objetivas sobre la realidad se contrastan con las nueve perspectivas desde el "yo secundario dominante". Éstas últimas constituyen las ilusiones específicas, el modo en que desde este estado de conciencia se ve y se comprende la realidad al haber perdido la percepción de la unidad. Las nueve ilusiones son los principios que se cree son universales, verdades incambiables, a partir de los cuales surgen lo que se cree son dificultades en el sentido de que no se logra lo que se cree se necesita para ser feliz o cosa parecida, y esto engendra frustraciones lo que a su vez engendran las reacciones emocionales comunes a la animalidad, como si fuéramos a sacar la comida de un perro hambriento. Al estudiar las ilusiones de cada Punto, hemos llevado a cabo una profunda exploración de los principios responsables de la existencia, estructura y actividad de la vida del "yo secundario dominante"

El Eneagrama de las Ilusiones Específicas (buscar la llave donde no la perdiste) está enraizado en la ilusión primordial que es la del Punto Nueve: la de que el amor y la bondad, la "misericordia" (RAHIMA, RUH es la imagen de Dios en el Ser Humano) en vez de ser percibido como natural, ya existente, incondicional, se creen constituyen fenómenos locales condicionados a si eres bueno o malo, a lo que haces o dejas de hacer. Esto es visto como si creyéramos que la luz del sol fuera condicional con nosotros. Como si lo "gratis" del sol (ejemplo claro de la "gracia" o sea, lo que es gratis, dado sin condiciones) se llegara a creer que depende de algún tipo de causa y efecto, si se disgusta el sol ya no te ilumina. El individuo en este tipo de creencia, insertada por el tipo de educación culpígena y avergonzante (premio-castigo, esperanza–temor) desarrolla una relación con el sol, en donde cuando la persona se cree pecadora, ella misma se retira al "sótano de su casa" y la profecía de que el sol se negaría para ella se cumple! Aun que la persona no vea que nada cambió en la naturaleza del sol hacia ella, si no que todo el drama esta en su mente, exactamente como si estuviera hipnotizado (en el trabajo decimos en "transe") creando y recreando esta realidad en la cual se ve más y más atrapado por lo real que el transe se va volviendo, más y más se identifica, y más y más se justifica el transe haciéndolo más y más real.

Dicho de otro modo, el resto de las ocho ilusiones pueden verse como basadas en, y surgiendo de, esta ilusión fundamental. Las otras ilusiones son: en el Punto Uno, la realidad está dividida entre bueno y malo; Punto Dos, tengo una voluntad personal separada; Punto Tres, soy un actor separado; Punto Cuatro, tengo una identidad separada; Punto Cinco, soy un sí mismo separado; Punto Seis, carezco de naturaleza verdadera; Punto Siete, tengo una evolución separada; Punto Ocho, la realidad es dual y conflictiva. Cada una de estas ilusiones constituye una expresión de la pérdida de la unidad esencial.

Hemos visto cómo cada ilusión específica, que refleja la pérdida, ausencia o distorsión de la Idea Santa (atributo Divino nato) de dicho Punto, se manifiesta en la vida del individuo experimentadas como la creencia de dificultad específica y de la reacción específica. Hemos relacionado la dificultad específica con las nueve formas de experimentar la falta de adecuación, en lo relativo a las necesidades básicas que no fueron suplidas en su forma original. Por consiguiente, cada tipo o fijación tenderá a experimentar la falta de adecuación y de respuesta –hábil del medio en lo relativo al apoyo, seguridad, nutrición, etc. como una dificultad específica (el sistema de creencias se va basar en lo difícil que es lograr lo que se necesita, en algunas de las diversas etapas de desarrollo) frente a la que tendrá una reacción específica basada en la frustración de su propia ilusión. Puesto que la falta de adecuación del apoyo da como resultado el trastorno que llamamos en el trabajo "perdida de la confianza básica", las nueve reacciones que hemos explorado pueden comprenderse como una expresión de desconfianza, incerteza, desamor dudas, miedos, tensión, celos, envidia, competitividad, impotencia y depresión.

El Eneagrama de las Ilusiones Específicas

En cierto sentido, nuestra dificultad específica no puede entenderse o solucionarse completamente hasta que no resolvamos la dificultad específica del Punto Nueve: tener una continua percepción de inferioridad, acompañada de vergüenza de uno mismo, y la percepción de que no somos dignos de amor. Esta es la capacidad de cura de Jesús cuando habla del poder para "perdonar lo pecados" que en el texto original se llama "cancelar las creencias de deuda", desamarrar al individuo de lo que lo ata a deudas.

EL TELOS - LA META

Con sus agudas respuestas, Jesús demostró cuál era su actitud de "consciencia de poder". "Es que puedes perdonar pecados?", le preguntan los fariseos cuando le oyen decir al paralítico, a quien cuatro habían metido por el techo a una casa en Cafarnaum, que sus "pecados eran perdonados". "Os demostraré que tengo ese poder", es la respuesta efectiva de Jesús. Dice al paralítico, "levántate, toma tu lecho y anda". La implicación es que el paralítico no podía haber sanado a menos que sus creencias de pecador, de error, fueran desatadas, canceladas por la autoridad que manifestaba Jesús, y que penetraba en la mente hasta el área donde se albergan estas creencias de error y así se hubiese modificado su estado interior al restaurarse el contacto con la verdadera esencia en si mismo, su verdadero estado original de ser. El paralítico se levanta al momento, toma su lecho (el mismo que un momento antes llevaba entre cuatro y él un desvalido). Ahora lo lleva solo, él mismo y camina a la vista de todos los demás. No como llegara, necesitando estar colgado de un techo por el techo a causa del mucho gentío. El cambio externo refleja la transformación interior. Mientras estuvo sumido en lo que era, cuando el ‘gentío’ (su infinidad de yoes falsos, creencias, actitudes formadas) no le dejaba ver la verdad (el Cristo en ti, esencia), nadie se fijó en él. Pero ahora marcha delante y al frente de todos. ¿Por qué? Porque sus "creencias de error" fueron canceladas, fueron canceladas las creencias de deber ser, hacer, sentir, desear, Jesús lo liberó de las creencias que mantienen el sentido de error cada vez que se impone un criterio del como debe ser se vuelve uno critico comparando todo con este criterio de deber ser, el resultado es que todo lo que no se ajusta al modelo de criterio es considerado errante, como una flecha que hierra y no da en el blanco que se supone es donde "debe "dar. Pues estas creencias de adeudos fueron anuladas, hechos trizas, como se hace trizas un pagaré. Así, sus "acusadores internos" (continuo dialogo interno que creó resentimiento sea contra uno mismo sea contra los demás, recordando todo lo errado que es uno o el otro, gracias a este infinito comparar con el modelo de criterios) no pueden ya decirle que es un ser insignificante, sin la menor importancia, indigno de amor, indigno de currarse, de ser feliz, de encontrar su libertad. El gentío ïnterno" que hasta entonces le impidiera acercarse al "Cristo interno", ahora lo ve caminando delante de ellos, liderándolos lado a lado con Jesús, y no ya como un ser pasivo, paralizado por los anos de inseguridad en el "terror a ser mas insignificante errando mas", sino erguido y activo. Ya no está acostado, tendido por el peso horizontal del tiempo pasado-presente -futuro, sino que se yergue en la vertical, expuesto a la luz de lo eterno que se manifiesta cada momento indivisible como "LA BRISA FRESCA DE LA GRACIA). Como un relámpago, su situación-en-el-tiempo ha cambiado a una en la eternidad, en la que el Hombre, lejos de permanecer postrado, se yergue gracias a la liberación, por la cancelación de la creencias de ser pecadores. Porque la Eternidad, que es plenitud, ha de estar siempre perdonando su pobreza, el no ser, la carencia de atributos al Tiempo, ha de estar perdonándole su des-gracia, su carencia de la manifestación de la esencia, su incapacidad de vivir tal como las cosas eternas. Es como dice una canción brasileña "LO QUE EL CUERPO HACE EL ALMA PERDONA" Y así también es como el Cristo eterno y interno libera al Ser Humano sus errores y carencias que solo son la ilusión de falta, por la falta de auto conocimiento, como si entráramos a un cuarto oscuro y no encendiéramos la luz quedándonos con la idea de que "no hay muebles por no los vimos!". Esta liberación ocurre siempre que tengan fe; y tener fe es tener visión. La fe es el poder de mirar hacia arriba, (pectar, espectador, espectática, esperanza, todo esto se relaciona con la capacidad de mirar de percibir de lo que el ojo del condicionado del negativo no puede ver. Muchas veces la persona esta tan convencida de que "no merece nada bueno" que ni siquiera busca las opciones (poder verse colgado en el techo, y después que Jesús lo iba a percibir y atender, estas son visiones, concepciones creativas de la realidad que luego se colapsa). Aquí ella incurre el en mas grande de los errores desde su arrogancia intelectual cree en la verdad inventada de que El Amor es Condicionado, llegando a dudar de la Misericordia que es Infinita, creyendo que es finita y limitada a unos pocos que le caen bien al Señor. Cuando el paralítico y los cuatro que le llevaban no pudieron acercarse al Cristo ‘a causa del gentío’ y treparon al techo y lo abrieron, ¿no se dice acaso que Jesús percibió su fe, su visión? ¿No es acaso la fe descubrir creativamente el techo, trepar y hacerle una abertura? Y ¿no es hacer una abertura en el techo romper lo que nos impide mirar a lo alto, los limites mentales impuestos? Cristo percibió la fe no solamente del paralítico, sino también la de los cuatro que le llevaban, los que treparon y abrieron el techo llevando consigo al inválido. "Descubrieron el techo dónde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico". La enseñanza esotérica indica que existe la posibilidad de un cambio preciso en el ser humano. Esto es evidente y claro. La hallamos en aquellos fragmentos de la enseñanza de Cristo que se han preservado en su original. Pero ¿en qué consiste este cambio? Es muy difícil precisarlo Los Evangelios son los libros más difíciles de entender. Podemos ver que gran parte de la enseñanza de Cristo está velada en la forma de parábolas. Y él mismo da sus razones para hacerlo así.

Esta es la dificultad básica; si realmente creemos que somos dignos de amor, las dificultades específicas de los otros puntos no aparecerán. Por consiguiente, una base específica para todas las dificultades específicas lo constituye la creencia, la sensación y el convencimiento de que somos indignos de amor, de que existe algo inferior o intrínsecamente distorsionado acerca de nuestro ser en nuestra naturaleza básica, en nuestra alma. El Eneagrama de las Dificultades Específicas no es otra cosa que los sabores, y saberes particulares que se añaden a esta sensación de inferioridad. El Punto Uno es tener la sensación de que hay algo mal errado en nosotros; el Punto Dos es creerse castrado y humillado; el Punto Tres es percibirse impotente; el Punto Cuatro es verse y sentirse como abandonado por la Divinidad, la Esencia Única o desconectado de Ella; el Punto Cinco es experimentar un aislamiento doloroso de todos y del Todo; el Punto Seis es sentir una inseguridad temible una duda continua de si mismo de todos sus potencialidades; el Punto Siete es sentirse perdido sin rumbo sin un por que de real valor para justificar su existencia, sin ningún para que; el Punto Ocho se identifica con la culpa y maldad, viviendo como si algo terrible se albergara dentro de él.

El Eneagrama de las Dificultades Específicas

De forma semejante, nuestra reacción específica no puede elaborarse plenamente hasta que no resolvamos la reacción base del Punto Nueve, que es la de "dormirse", o sea, desconectarse en el sentido de las perdidas de conciencia intentado evitar a todo costo el dolor del desamor y viviendo en un transe sin fin. Dicha reacción es la base del resto de las nueve reacciones (de esto la importancia del desarrollo de las técnicas de atención que llamamos "focar", donde reconectamos con nuestro estado para empezar a liberarnos a través del "yo observador". Recordemos que las reacciones específicas son expresiones de desconfianza y defensa con todas las emociones que se usan por nuestra animalidad para este propósito. La expresión básica de desconfianza es "dormirse", por esto Bahaudin Naqhband usa la idea de que "el hombre esta dormido, para que despierte cuando muera, por esto hombre, muere antes de morir!". O sea, estar dormidos es estar desconectado, inconsciente, no estar presentes con nuestra experiencia interna. El Eneagrama de las Reacciones Específicas (que siempre se debe intentar entender descubriendo el circulo vicioso del mas de lo mismo que lo encierra en un callejón sin salida) nace de ahí, empezando por el Punto Uno: intentando mejorarnos, lo que hace un circulo vicioso donde cuanto mas intentamos "mejorarnos mas confirmamos la creencia y el sentir de que estamos errados , o mal, equivocados, por que al fallar y frustrarse este intento que parte de un sentido de inadecuación mas y mas la búsqueda de perfección según modelos preestablecidos se vuelve imposible una vez que va en contra de nuestra propia realidad divina. Solo el que se descubre esencialmente, el que "vuelve a casa", descubre su perfección esencial y descansa de esta búsqueda imposible de encontrar la llave donde no se perdió.

Punto Dos: intentando manipular todo el tiempo, para nunca más ser humillado como fue en su proceso de castración de la voluntad real, y tal como aprendió y según le hicieron vivir sus tutores. Esta manipulación continua es lo que él cree ser el " hacer su voluntad libremente" y es lo que lo lleva a creer mas y mas que no tiene libertad de elección una vez que no lo dejan "salirse con la suya" ni la gente, ni Dios , y esto mas y mas lo hace humillarse. Y así, va intentar forzar y manipular mas, intentando mostrarse a si mismo poderoso, para poder sentir orgullo de si. Solo cuando se conecta con su Voluntad real y se da cuenta que esta proviene de la manifestación de los atributos de Dios en él, también se da cuenta de que voluntad no es influir en nadie, no es dominar la voluntad de nadie, no es humillar o tener poder sobre nadie, pero si seguir la propia y libre verdad, para hacer y ser lo que esta esencialmente impulsándolo y así acceder al verdadero orgullo de ser co- creador con Dios.

Punto Tres: esforzándonos para nunca sentirse impotente, como es común en el carácter rígido, buscando un éxito inalcanzable para mostrar su poder, por que nada que logre lo satisface nada que logre es suficiente para liberarlo de este sentimiento básico de inaceptabilidad y falta de poder. Solo cuando descubre la sincronicidad y el "ïlm al hal" (la ciencia de los estados) entiende donde dirigir sus verdaderos esfuerzos y donde dejar que "hagan por y en el" y así tener y vivir en el poder verdadero.

Punto Cuatro: controlando, intentando controlar la atención de los demás inclusive de Dios, como intentando todo el tiempo que nadie se olvide, nadie lo abandone de nuevo" de ella para no sentirse sola. Parece que cuanta más atención mas y mas compañía tienes, más llegaría a existir. Es como si al no haber atención sobre ti dejaras de existir. Cuando regresa a la unidad de su ser y con el todo se libera de esta compulsión y de esta melancolía.

Punto Cinco: huyendo u ocultándonos, para poder aislarse, evitar cualquier contacto peligroso, lo que aumenta su terror de destrucción, y lo impulsa a más de la misma reacción, una vez que por mal diagnostico, cree que aislarse es la solución para la protección. Cuando se conecta con su esencia de nuevo se da cuenta de la ilusión que tanto sufrimiento le costo, estar en la unidad es lo mas seguro!

Punto Seis: defendiéndonos de forma sospechosa, usando la malicia para prepararse, la duda para que nadie lo engañe. Intenta ahuyentar este sentimiento de inseguridad usando métodos que más inseguridad engendran. Cuando toca su esencia descubre la seguridad como estado natural de la esencia y cesa de usar estas estrategias, sustituyendo por la intuición profunda.

Punto Siete: planificando, compulsivamente siente un alivio a esta sensación de falta de rumbo. Pero como no es el "rumbo de la esencia "nunca satisface su sede de saber hacia donde ir, que vinimos hacer aquí. Cuando toca la esencia el "rumbo esencial "se revela y el desarrollo se vuelve la prioridad y la búsqueda del goce externo se vuelve la disciplina amorosa del camino evolutivo.

Punto Ocho: culpando. Esto intenta cada vez con mas "crueldad" para eliminar su propio sentimiento de culpa, para encubrir compulsivamente su propia inadecuación, se vive como un mundo sin justicia, que la impulsa a hacer justicia con sus propias manos, esto la hace sentir mas culpable y mas mala y se cierra el circulo otra vez. Cuando se une a si mismo concientemente, se da cuenta que todos somos inocentes que no hay culpables de nada ni a nadie que culpar de nada, nos damos cuenta de la pureza de la esencia y estamos libres para amar sin condiciones.

Estas formas en que se expresan la desconfianza, implican el "desconectarse, dormirse" volviéndose inconscientes en el funcionar de este modo reactivo o defensivo.

Fundamentalmente, la desconfianza hace que el individuo no quiera estar despierto, confundiendo la realidad perfecta de la verdadera vida, a una realidad inventada y fea que el prefiere evitar para sentirse un poco que sea mas libre. Todas las adicciones se estructuraron en el buscar mas libertad y aun que en lo exterior parezca lo opuesto, lo que se busca con el estar atado a alguien es estar libre de un estado de temor, por ejemplo. Cuando no confiamos en la realidad esencial dejándola cuidar de todo (en manos del tercer factor), entonces tampoco queremos verla, no deseamos verla de frente, por creerla asustadora o dolorosa. Entonces no podemos ver las cosas como son. O sea, primero la realidad de lo que no soy, para llegar a la luz de la realidad de lo que si soy, o sea la esencia pura y nata del estado originado por Dios (fitrat Allah). Queremos ver las cosas de un modo que nos haga sentir seguros después que la fantasía solo nos provoca inseguridad, no se puede "asegurar de nada, no tenemos conocimiento para saber si algo es poderoso para que pueda asegurarme, y con-fiar, con-fe, con –visión, de que en el futuro este poder me llevara a salvo del otro lado de la barranca". Queremos protegernos a nosotros mismos de los peligros y de los dolores, así como de las distintas dificultades, puesto que no confiamos en que la realidad esencial pueda hacerse cargo de nosotros, intentamos como mente y cuerpo, sus instintos alterados y la información escueta crear este sistema de vida seguro, preventivo, paranoico. No confiamos en que haya amor y bondad, deseo de bien y buena voluntad". Por lo que la inconsciencia y el hecho de caer dormidos constituyen la base principal de toda reacción. La condición del dormir, de la inconsciencia, de la falta de despertar, es algo común a todos los estados del yo secundario dominante". El ego, o sistema de creencias limitados a la defensa, constituye una expresión de la falta de consciencia directa, luminosa, de lo que hay, es de hecho una "baja estimativa de lo que hay en la bodega del ser". Es una expresión de no verse a si mismos como somos en lo esencial.

El proceso de la desconexión de la conciencia de nuestra naturaleza básica sucede muy pronto en la vida, incluso luego al nacer. A medida que se produce la desconexión, la conciencia, pierde su cualidad más básica, primaria y primordial: el conocimiento nítido, la clara consciencia luminosa. Pierde su capacidad de percibir claramente. Pierde su transparencia, su claridad y luminosidad, y se vuelve espesa y torpe.

El Eneagrama de las Reacciones Específicas

Esta cualidad básica -la naturaleza más intrínseca y original de la esencia- es pura claridad, transparencia, luminosidad y consciencia. Por consiguiente, la esencia es básicamente un órgano de percepción con la capacidad de ver todo tal como es. Podríamos decir que el Ser percibe a través de la conciencia. ¿Cómo ve Dios? A través de la esencia en el hombre que la llamamos "alma". ¿Cómo experimenta el Ser? A través del alma.

Esta cualidad básica del alma, llamada en ocasiones "consciencia semejante a un espejo", es semejante a un espejo en el sentido de que funciona como lo hace un espejo. Un espejo refleja las cosas tal como son sin distorsiones. Parte del desarrollo normal del ego-mente para la supervivencia, en el contexto de la falta de adecuación del entorno en relación al apoyo brindado para el desarrollo, lo constituye la pérdida de la consciencia tipo espejo, una pérdida que es tanto un resultado de la reacción basada en la desconfianza como un factor que causa las reacciones (o sea, tanto en la emoción como en la cognición). Esta pérdida constituye la pérdida de la capacidad de objetividad. Objetividad implica ver las cosas sin los filtros subjetivos.

Esta pérdida es fundamental en el abandono de las Ideas SAGRADAS, el hecho de perder la capacidad de percibir la realidad tal cual es. Los fallos del entorno en lo apoyar correctamente al niño, distorsionan nuestra percepción de las cosas tal como son. O bien, nuestro entorno nos afecta de un modo que deforma, en vez de in-formar, nuestra percepción de la realidad, o nos afecta de forma que no queremos percibir la realidad, ya no nos interesa la realidad. Por consiguiente esta transparencia, esta pura cualidad del alma abierta y relajada, es lo que en mayor medida sufre a lo largo del desarrollo de nuestro yo secundario. Esta pérdida de claridad y transparencia se manifiesta, con el estado de "sueño despiertos". Por lo que todas nuestras reacciones específicas son modos de expresar el hecho de estar dormidos, de no estar despiertos. Lo expresan, lo sostienen y lo perpetúan. Por lo que si queremos despertar, hemos de ser conscientes "Focando¨ todas estas reacciones y aprender a desembarazarnos de ellas.

A lo largo del desarrollo espiritual, a medida que la conciencia empieza a comprender la verdad y a desarrollarse mediante el contacto con la Esencia, ésta se vuelve más clara y pura. Hasta que finalmente puede purificarse totalmente. La noción sufí de Alma Perfecta o Completa simboliza la conciencia totalmente desarrollada, la conciencia totalmente purificada. Los Sufíes dicen que el SER totalmente purificado es incolor, completamente transparente y claro. Por consiguiente, el ser ha recuperado su naturaleza esencial de pura luminosidad o de pura consciencia de las cosas tal como son mediante la purificación.

La cualidad de la consciencia semejante a un espejo es lo que permite ver la realidad objetiva. El trabajar con las Ideas Santas, comprenderlas y realizarlas, nos acerca más a esta consciencia semejante a un espejo a medida que la visión de la realidad se amplía para incluirla totalmente, en lugar de orientarnos alrededor de la ilusión de un sentido del sí mismo independiente.

The regeneration of an essential part of humanity, according to the Sufis, is the goal of mankind. The separation of man from his essence is the cause of his disharmony and unfulfillment. His quest is the purification of the dross and the activation of the gold. The means of achieving this is found within man-it is the Philosopher’s Stone. The Arabic word for stone is associated with the word for "hidden, forbidden." Hence, the stone symbol was adopted in accordance with the normal rule of assonance in use among Sufis.
The stone, the hidden thing, so powerful, is also called the Azoth in the West. Azoth is traced by Orientalists to one of two words-el-dhat (or ez-zat), meaning essence or inner reality; or else to zibaq, mercury. The stone, according to the Sufis, is the dhat, the essence, which is so powerful that it can transform whatever comes into contact with it. It is the essence of man, which partakes of what people call the divine. It is "sunshine," capable of uplifting humanity to a next stage. We can go much further than this. Three elements went toward the production of the dhat, after being submitted to the "work," which is a translation of the word amal. These elements are sulphur (kibrit, homonym of kibirat, "greatness, nobility"); salt (milk, homonym of milk, "goodness, learning"); and mercury (zibaq, sharing the radix for "to open a lock, to break").

Numerous Sufi commentators of Rumi’s evolutionary poems ("Man first of all appeared in the mineral domain") say, "The human metal must be refined and expanded."
The function of the Philosopher’s Stone as a universal medicine and a source of longevity shows another aspect of spiritual alchemy which dovetails exactly with the Sufi procedures. The interesting fact here is that in Sufi tradition the stone or elixir is a state of mind, concentrated by the doctor within himself and transmitted to the patient by means of his mind. If some of the Western accounts of reviving sick patients with the stone are read in this assumption, we can see what the stone was. After the mind is concentrated and transformed in a certain way (salt, mercury and sulphur combined), the result is the stone-certain power. This stone is now projected upon the patient, who recovers. The secret (because concealed within the mind) stone (force) is the source and essence of life itself. The doctrine of essence, and its connection with the personality and the self, is a most important part of dervish study. There are, for illustrative purposes, two kinds of essence:
The first is the essence of a thing, which is the inner essence (dhat) and the truth (hakikat) of that thing. Truth here means objective reality, the inner meaning. People normally see or perceive only the outward use of a thing, are ignorant of any ultimate function of that thing. A lamp, for example, gives light. It may be used for heating, or for decoration. But other functions of its true reality are imperceptible to the ordinary man. If, by a stretch of imagination, it were found through delicate scientific measurement that the lamp was giving of certain communication rays, this activity might be the expression of the true reality or essence of that lamp.
Then there is the human essence, called the rational essence (the human spirit) which is known as the "luminosity." This is the sum total of the grace (baraka, impalpable qualities) of the individual.
The perceiving of the operation and being of these elements is an extremely sensitive one. True, inner knowledge of the essence is hinted at in the religious life. Hence: "Hints as to the knowledge of essence are found in the links and conditions of the knowledge of God." This assertion shows how all dervish teaching is based not on the concept of God, but on the concept of essence. There is a slogan which summarizes this, and which clearly establishes that the religious context of dervish thinking is merely the vehicle for the self-realization which is aimed at: "He who knows his essential self, knows his God." Knowledge of the essential self is the first step, before which there is no real knowledge of religion. Sufis are accused of paganism because they first apply themselves to this problem, retaining the religious context as a practical working shape, rather than as any indication of final and objective truth.
The means of appreciating the various stages and conditions of the essence and its progressive refinement are themselves an essential part of dervish activity. It is here that the dervish parts company with the mere theoretician. The latter says: "I will think this out;" the dervish: "I will prepare myself to perceive this, without using limited, obstructive thought, a childish process.¨

The "veiling" or interruption of the correct use of the human spirit (essence) is caused by an unbalanced indulgence in certain coarse sentiments which together constitute a pattern of imprisonment (conditioning) characteristic of most people. These "veils" or "blamable qualities" are listed as ten:
1 Desire. Desires based on ignorance of what should be, and on assumptions as to what is good for the individual. Austerity, correctly used, is the antidote to irrational desire. This is the stage of "I want a lollipop."
2 Separation. This is a type of hypocrisy, when the person uses rationalization to justify thoughts and actions which are centered upon himself, not upon an ultimate reality. The antidote is the practice of sincerity.
3. Hypocrisy. Characterized by self-pride, glorying in possessions, pseudo independence, violence. This is overcome only by the practice of qualities which are reprehensible in the eyes of the people, but laudable in God’s sight. They include submission of the right kind, humility and the poverty of the Fakfr. These qualifies are recognized only by correct assessment of the true worth of their opposites.

4 Desire for Praise and Love. Narcissism, which precludes objective assessment of oneself; lack of a balancing factor which amounts almost to self-contempt.

5. Illusions of almost divine importance Countered only by the glory of the qualities of God.

6. Avarice and Parsimony. Give rise to envy, the worst of all characteristics. This can be dissolved only when the power of certainty (yakina) comes.

7. Greed and the desire for more. This is dangerous because it causes the person to be like the moth, insensately dashing itself against the candle flame. It is countered only austerity and piety.

8. Irresponsibility. This is manifested by the desire to attain something which has been conceived in the mind. It is always in motion, like a globe continually turning. It can be made to depart only by patience. .

9. Haste to Fatigue. This is lack of constancy of purpose in its usual manifestation. This is what prevents people from realizing that there is a succession of the objectives which will replace present, crude ones. "From this calamity it is Impossible to escape save by the establishing of the ordered thanks." Exercises are employed to overcome this tendency.

I0. Negligence. Slothfulness of a deep kind is shown by lack of awareness of the needs of a situation or an individual. Alertness is cultivated through remedies applied by the "Physicians of the Essence"-the dervishes.

It will be noted that ordinary, contemporary psychotherapy attempts the treatment of some of these conditions, but only in order to guide the mind into a pattern which the psychological doctrine assumes is normal. According to the dervish, the conditions which have to be treated are due to an inharmonious state of the mind, groping for balance and evolution. It is impossible, from this point of view, to attempt to restore a mere equilibrium without a dynamic forward movement. The psychologist tries to make a warped

Wheel turns smoothly. The dervish is trying to make the wheel turn in order that it may propel a carriage.

The desire of the teacher is that the real desire of the disciple be fulfilled; that his base qualities be transmuted into laudable ones; that understanding come to him. Because it is necessary to use certain methods 0f overcoming undesirable mental states, the dervish described by Clarke must never shun temptation in the sense of fleeing from evil just to avoid it. He uses the externals of religion, and seeks to soak himself in its lore, as an insurance against losing his way. At the same time he knows that "Paradise, hell, all the dogmas of religion are allegories-the spirit whereof he alone knows." This he terms the creed of the "men of heart, the inward people." Evil, for them, exists only as not-being. Being itself, if attained completely, removes the possibility of the negation, so-called evil. By divine illumination, man sees the world to be illusion (in the sense that there is a greater reality of which the world is a gross distortion), and hence he calls the world evil. He tries to shake off not-being, in the Sufi phrase."

This is merely a concealed way of saying: "There is a potentiality in the mind of man. On one occasion it became activated, through a certain form of deep concentration, and was emulated. Without this there is no potentiality for development. Everyone has the faculty, in an embryonic form. It is something connected with eternity. Come, start upon the Way.¨

SIETE HOMBRES

El desarrollo sufi requiere que el Buscador pase por siete etapas de preparación, tras las cuales la individualidad está dispuesta para su función completa. Estas fases, llamadas a veces «hombres», son grados en la transmutación de la conciencia, cuyo término técnico es nafs, aliento. Brevemente, las fases de desarrollo, cada una de las cuales hace posible un enriquecimiento ulterior del ser, bajo la dirección de un maestro experimentado, son:


1. Nafs-i-ammara (el nafs depravado y dominante)
2. Nafs-i-lawwama (el nafs acusador)
3. Nafs-i-mulhama (el nafs inspirado)
4. Nafs-i-mutmajnna (el nafs sereno)

5. Nafs-i-radiyya (el nafs realizado)
6. Nafs-i-mardiyya (el nafs que realiza)
7. Nafs-i-safiyya wa kamila (el nafs purificado y completo).

Se considera que el nafs pasa por unos procesos que se denominan «muerte y renacimiento». El primer proceso, la Muerte Blanca, marca la iniciación del discípulo, cuando empieza a reconstruir el nafs automático y emocional para que le facilite un instrumento que le permita proceder a la activación de la conciencia, el segundo nafs. Los adjetivos «sereno, que realiza», etc., se refieren al efecto en el individuo, así como en grupo y sociedad en general, funciones notablemente marcadas en cada etapa.


Los fenómenos significativos de las siete etapas, observados durante los ejercicios sufis, incluyen los siguientes:


1. El individuo, falto de control personal, se considera una personalidad coherente, empieza a comprender que, como todos los individuos no evolucionados, tiene una personalidad múltiple y cambiante.

2. El amanecer de la conciencia de sí mismo y la «acusación», cuando los pensamientos automáticos son vistos tal como son en realidad.

3. Principio de la integración mental verdadera, cuando la mente es capaz de operar a un nivel superior al de su fútil cojrevia.

4. Serenidad, equilibrio de la individualidad.

5. Poder de realización, nuevos horizontes de experiencia no susceptibles de descripción más allá de ¡a analogía aproximada.
6. Una nueva actividad y función, incluyendo dimensiones extra de la individualidad.
7. Consumación de la tarea de reconstitución, posibilidad de enseñar a otros, capacidad de conciencia objetiva.

¨Alegoría¨

"St. George and the Dragón."

This is the picture of St. George and the dragon. It tells us how we can master this dragon in ourselves. Eternal! Vigilance is required, represented by St. George on his horse, watching it, with his spear just touching the dragon’s neck. That is all that is required. As long as the dragon knows he is being watched, he is quiet and peaceful. Then the soul- represented by the lady-can lead him on the silken thread. This represents the state we have to learn to establish in ourselves. So long as the dragon was in the cave, he was a threat. He could not be seen. What he would do next was unpredictable. Only when he was brought out of the cave, making all of him visible, did the situation arise enabling St. George to see and control him.

'The ordinary state of man is one in which he is identified with his dragon. His dragon is 1.' The desires of his dragon are his desires. That is the state when the dragon is in the cave. There is no possibility even of fighting with him. The dragon is inside us and we are the dragon. ... How to see this? How to come to the point where one sees that one's dragon is not oneself? How to arrive at having one's own St. George?

"St. George does not come on the scene, you understand, a novice in the matter of dealing with dragons. He has probably been to a dragon-taming school, so the dragon soon becomes weak when confronted with him. But now a dreadful thing can occur, for it can happen that St. George himself turns into a dragon! A terrible risk is run here. For if he ever thinks he is the real beneficiary in the taming of the dragon-that the dragon will become his own domestic animal-he is in great danger. ...

"This is why the lady is there, representing the highest -soul-principle in man. Why is it represented as feminine? Because it is obedient, it is loving, it is receptive. It is not seeking for power. She only holds the dragon with a silken thread. The real meaning of this is that one must have power as if not having it."

Abajo se encuentran descritas las ETAPAS DEL PROCESO DE DESARROLLO DE LA CONCIENCIA Y SUS MANIFESTACIONES. Cuando el desarrollo del individuo no se ve obstaculizado tiende naturalmente a evolucionar a través de un proceso que describe las etapas que se presentan en este esquema:

ETAPA: Recién Nacido

NIVEL DE CONCIENCIA:

Unidad primitiva. No existe aún una identidad personal definida

MUNDO DEL SER:

La totalidad con la que no se da identificación alguna por la falta de conciencia de sí mismo

MUNDO DEL NO SER:

No existe ya que no hay aún conciencia de una realidad externa

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

Necesidades básicas de sobre vivencia, específicamente las de índole biológica y las de seguridad y bienestar

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

Demanda la satisfacción de necesidades y atiende inconscientemente, es de cierta manera instintiva a su organismo, su meta y objetivo es sobrevivir

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

La capacidad de amor es solo de déficit, no es amor, sino "quiere" a quién satisface a sus necesidades; este querer es desear instintualmente y sin conciencia. A los tres o cuatro meses el niño sonríe a quien lo protege y atiende. En su inconsciencia se puede decir que se ama a sí mismo, ama a la vida a la cual tiende por instinto

ETAPA: Infancia

NIVEL DE CONCIENCIA:

Conciencia de Ego Corporal "Yo soy cuerpo"

MUNDO DEL SER:

Todo lo que pertenece al cuerpo: sus funciones y sensaciones, impulsos y necesidades

MUNDO DEL NO SER:

Todo aquello que se encuentra fuera del cuerpo, pertenece al mundo del no ser

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

Necesidades básicas de sobre vivencia específicamente de índole fisiológico y psicológico: seguridad, afecto y aceptación, valoración personal y amor con sus manifestaciones

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

Existe ya conciencia corporal, se desarrolla poco a poco la motricidad. Se inicia la socialización, en algunos aspectos se controla el medio ambiente (incluyendo a los padres) y se da cierto control primitivo de operaciones físicas y mentales. Se inicia el desarrollo del lenguaje

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

El amor continúa en esta etapa siendo deficitario y egocéntrico, existe una conciencia incipiente, corporal y "quiere" (necesita, desea) a quienes lo aman, lo atienden y le manifiestan aceptación y cariño en sí mismo, en sus carencias que trata de cubrir a través de quienes le rodean. "El objeto amado" ha de estar presente para sentirse bien, su ausencia le provoca temor e inseguridad, así como sentimientos de abandono

ETAPA: Segunda Infancia a pubertad

NIVEL DE CONCIENCIA:

Conciencia de Ego mental – racional. "Yo soy mente" Existe cierta conciencia corporal y predominantemente mental, distorsionada en algunos aspectos debido a su interacción con el medio ambiente

MUNDO DEL SER:

La mente: procesos y funciones que se van desarrollando. Como consecuencia del medio, se identifica con la "persona" o máscara, desconociendo a la sombra como parte de sí mismo y, por ello, proyectándola al exterior

MUNDO DEL NO SER:

El mundo del no ser en el que está la sombra incluye las partes de sí mismo que se reconocen como débiles, negativas y vulnerables

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

Necesidades básicas: biológicas, psicológicas y sociales. Libertad de acción y decisión incipiente, es decir, de aquello que ya puede controlar y manejar positivamente. Existe gran necesidad de ser amado y de que se le manifieste, tal como lo desea y espera

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

El lenguaje se va dominando así como las operaciones simples. Se ingresa al mundo de las ideas, los conceptos y los símbolos. Hay control adecuado de su cuerpo y mente, así como del medio ambiente que lo rodea. Se inicia el proceso de formación de un concepto más claro de sí mismo, encontrándose diferente a los demás. Existe un regreso al egocentrismo en sus etapas preadolescentes por la necesidad de lograr la auto identificación

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

El amor que sigue siendo deficitario con las características que esto implica, aunque el niño demuestra su amor en distintas formas de manera ya no general sino selectiva. Extiende su capacidad de amar más allá del ámbito familiar y cercano, siendo común su "enamoramiento" de personas idealizadas o personales de novelas o películas. En secreto "aman" a aquellos adultos y amigos de su edad que responden a sus necesidades afectivas. Sus relaciones personales son generalmente – durante la pubertad – apasionadas y conflictivas ya que ama el amor y no a las personas. Las manifestaciones amorosas son menos espontáneas que durante la primera infancia, pero cuando las expresa con libertad son abrumadoras y muy demandantes. Los celos son característicos de este nivel, apareciendo no-solo en relación con sus padres y familiares, sino aún en sus relaciones con amigos o amigas del propio sexo. Los amigos íntimos exigen una fidelidad absoluta y exagerada

ETAPA: Adolescencia

NIVEL DE CONCIENCIA:

La conciencia es de Ego organísmico – social. Se descubre como unidad bio – psicosocial.

"Yo soy yo", un ser integral

MUNDO DEL SER:

Se tiene conciencia del self organímico, del sí mismo personal en relación con los demás y con el medio

MUNDO DEL NO SER:

El ser transpersonal o espiritual queda fuera del mundo del ser. La comunidad humana y el mundo de la naturaleza aún son partes del no - ser

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

Necesidades básicas, aún deficitarias. Independencia, seguridad, confianza, reconocimiento, pertenencia, libertad de acción y de elección, claridad de normas y privacía son las necesidades prioritarias, junto con la de identidad personal, las relaciones interpersonales significativas –especialmente las heterosexuales – y gran necesidad de ser amado y valorado ser por quien es

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

Se logra una mayor auto identificación y auto aceptación, se interesa por otros seres humanos quienes antes le eran indiferentes. Busca la autonomía, así como las relaciones interpersonales que den sentido a su vida. Se abre a la experiencia y al cambio. Se inicia el desarrollo de la capacidad de juicio crítico y de responsabilidad en la toma de decisiones que afectan a su existencia. El manejo de libertad al cobrar consciencia de las conciencias de su acción cobra mayor responsabilidad

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

En la adolescencia surgen los primeros indicios del proceso de descubrimiento y encuentro con el otro. Aún tiene grandes rasgos el egocentrismo ya que esta más centrado en sí que en los demás. Se le dificulta por lo general la manifestación de sus afectos y sentimientos que en esta etapa suelen ser confusos. Se enamora con locura, siendo por lo general posesivo, celos demandantes por su inseguridad. Resuelve muy frecuentemente sus conflictos "amorosos" en la fantasía por lo que puede pasarse horas soñando con "El ser amado", sin el cual se vive infeliz. Ama la existencia del otro más que la esencia y aunque el egocentrismo empieza de alguna manera a trascenderse, aún no es capaz de centrarse de la persona amada. Su capacidad de amar se va expandiendo a lo largo de los años de la adolescencia, pero siempre encaminada a una pareja y unas cuantas personas a las que selecciona muy cuidadosamente. Las manifestaciones de amor van por lo general encaminadas a retener al otro: "no puedo vivir sin ti", "te necesito", "si tu me faltas prefiero morir"

ETAPA: Madurez

NIVEL DE CONCIENCIA:

Se tiene un nivel transpersonal de conciencia. "Soy uno con el mundo, con la comunidad humana, soy testigo y observador del Cosmos. Del Ser"

MUNDO DEL SER:

El mundo del ser se integra a todas las dimensiones anteriores, logrando una síntesis y viviendo los valores del Ser

MUNDO DEL NO SER:

El mundo del no – ser lo constituye el Cosmos, el Ser Absoluto o Uno sin segundo

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

Necesidades de desarrollo y trascendencia. Los valores del ser, los más elevados llevan a experimentar las meta necesidades

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

La autorrealización trasciende la frontera de ser personal, descubre al ser transpersonal que él es: experimenta la conciencia de unidad humana con la que se compromete personalmente dando esto sentido a su existencia

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

En esta etapa la capacidad de amar se expande hasta abrazar a la humanidad entera. El amor a seres cercanos y especialmente significativos es de desarrollo, se centra en el otro más que en sí mismo, aunque esto no significa que deja de tomarse en cuenta. Ama la existencia, pero también la esencia del ser de manera libre, comprometida y responsable. Descubre en este modo de amar el motivo de su ser y su quehacer en el mundo, cobrando su vida un significado único

ETAPA: Realización Plena

NIVEL DE CONCIENCIA:

Conciencia unitaria o Cósmica. Conciencia Natural "Soy Esencial"

MUNDO DEL SER:

El mundo del ser es el Todo. No existen fronteras ni polaridades.

MUNDO DEL NO SER:

No hay mundo del no ser, porque es como el Ser

NECESIDADES DE CADA ETAPA:

No existen necesidades por no haber límites, ni opuestos o polaridades

NIVEL DE AUTOACTUALIZACIÓN:

La auto realización es total, plena porque se ha llegado a la Unidad total con el Ser

CAPACIDAD DE AMAR Y SUS MANIFESTACIONES:

En esta etapa se llega a la plenitud del Amor, la fusión total con el Ser, con el mundo, con la naturaleza, con los seres vivos. El amor es conocimiento puro, la persona que logra despertar a la Conciencia Unidad es Amor, no-solo siente amor

CONCLUSIÓN

Mi conclusión, después de exponer todos estos aspectos de lo que es el ser humano y conciente de que faltaría un mirada de aspectos mas, es que aun que se intente comprender el ser humano con toda la ciencia disponible, si no empezamos por conocernos a nosotros mismos y nos aventuramos a conocer a otro. esto seria no solo una falla de percepción, seria un fraude, una vez que es imposible la comprensión de la realidad humana mas que emprendiendo este viaje de regreso al propio hogar, y para esto todas sus motivaciones asociadas a la sobrevivencia deben estar en su correcta proporción y lugar, cumpliendo con su función, dentro del diseño de la manutención de la existencia del cuerpo y del cerebro, pero todo esto solo para poder, después de estabilizada la supervivencia, emprender el camino que esta motivado desde la esencia misma, que seria el fin ultimo que daría sentido y valor para el haber nacido y sobrevivido en este planeta de auto descubrimiento.

BIBLIOGRAFÍA

  • Deikman, A. (1992). El yo observador. San Francisco, U.S.A: Octagon Press.
  • Nicoll, M. (1957). La flecha en el blanco. Buenos Aires, Argentina: Kier.
  • Shah, I. (1964). The sufis. New York, USA: Anchor Books.
  • Urban, M. (2004). O despertar da conciencia. Curso realizado en Florianópolis, Brasil.
Regresar a la página principal