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ESTUDIO COMPARATIVO DE PRESENCIA DE CONDUCTAS DE TIPO ANTISOCIAL Y DELICTIVAS EN UN GRUPO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES DE BAJOS RECURSOS QUE SUFRIERON ABANDONO TEMPRANO Y NO EN EL AREA METROPOLITANA DEL DISTRITO FEDERAL TESIS QUE PARA OBTENER EL GRADO DE LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA PRESENTA JACQUELINE JOST GARCÍA México, D.F. 2005 RESUMEN La presencia de parámetros socialmente aceptados dentro de una familia, alientan el desarrollo de niños y adolescentes. En la medida en que existen desajustes familiares, éstos originan agresividad y conductas sociales inadecuadas. Diversas investigaciones han encontrado que los niños abandonados muestran, por lo general, mayor agresividad que los niños no abandonados. El abandono, junto con la frustración, desencadena conductas de tipo antisocial con efectos graves en la personalidad de los individuos (Cisneros, et al, 1998). Ante ello, el objetivo general de la presente investigación se refiere al estudio de la relación del abandono y la conducta antisocial en una población determinada de niños y adolescentes. Para lograr este objetivo se ha estructurado el presente trabajo entorno a dos variables determinantes, el abandono y la conducta antisocial. (ver capítulo III, página 52) Primeramente, es necesario considerar que el desarrollo intelectual es la transición entre la dependencia física a la independencia emocional. Conforme la edad avanza, el contacto con la realidad que rodea a un niño o adolescente le exige que éste aprenda y mantenga conductas socialmente aceptables. Las relaciones que los niños forman con sus coetáneos se basan en la capacidad de éstos de regular sus emociones de manera pro-social, más que antisocialmente. Tales relaciones sirven de fuente de provisiones que ayudan o perjudican el desarrollo académico, social y familiar del niño (Bijou, 1976). En la adolescencia, el joven está expuesto a manifestar su ubicación en el medio que lo rodea. Su inmadurez y su transición hacia la etapa adulta resulta un momento difícil que muchas veces es sobrellevado sin la debida u oportuna comunicación con su familia. Ante ello, los cambios son sucesivos, drásticos, profundos e inevitables. El mejor camino para desarrollar la autoestima positiva en la adolescencia es crear un clima de relaciones personales en la familia y en la escuela, donde el joven experimente seguridad, respeto, aceptación y libertad para actuar; sienta la amistad y el apoyo de los demás para lograr metas definidas; pueda obtener experiencias nuevas y equivocarse sin tener miedo; incluso debe propiciarse un ambiente donde se autoproteja, sin distorsionar la visión y valoración de sí mismo (Marchago, 1997). De los niños y adolescentes vulnerables en situación extrema y de riesgo, el desarrollo infantil, intelectual, emocional y social resulta trastocado por la falta de un parámetro social que les sirva de guía, control y apoyo en su despertar hacia la realidad. Sumado a lo anterior, el maltrato, la frustración, la violencia, la conducta antisocial y la delincuencia son temas recurrentes en un niño y adolescente que ha sido objeto de abandono. La ausencia de una familia, la vida en la calle, el encierro en instituciones de asistencia o la vida en un entorno agresivo, conduce a los jóvenes a situaciones extremas que les provocan problemas individuales y sociales. Estadísticamente, el abandono de los niños es de 10 a 15 veces más frecuente que el maltrato. En todas las clases sociales y condiciones económicas se producen estos incidentes; sin embargo, los niños en situación de pobreza sufren el abandono con una frecuencia 12 veces más alta. (UNICEF, 1998). La conducta antisocial se caracteriza por ir contra el bien común y atentar en contra de la estructura básica de la sociedad, destruyendo sus valores fundamentales y lesionando las normas elementales de convivencia. Los trastornos de conducta antisocial en la infancia y adolescencia, son uno de los problemas más importantes y de mayor preocupación para los profesionales que están en contacto con niños y adolescentes, especialmente para los del ámbito educativo y psicológico (Serrano, 1996). En complemento de lo anterior y en la búsqueda de observar, evaluar y analizar la conducta antisocial y delictiva de una población determinada, se aplicó el Cuestionario de Conductas Antisociales Delictivas A-D de Seisdedos (1998) (ver anexo). La hipótesis establecida para este estudio se refiere a determinar si existe una diferencia estadísticamente significativa en las conductas antisociales delictivas en niños que han sido abandonados tempranamente versus niños que no han sido abandonados tempranamente. De los resultados obtenidos en la observación y las conclusiones que parten del objetivo establecido, se puede decir que no existe diferencia estadística significativa en las respuestas correspondientes a la conducta antisocial, ni a conducta delictiva entre niños abandonados y aquellos que viven con sus padres, lo que permite confirmar la hipótesis nula planteada. De lo anterior, con base en el marco teórico y al estudio de campo la discusión está centrada en determinar si la delincuencia juvenil es un problema que se manifiesta desde la conducta antisocial, como una causa del maltrato y el abandono. Respecto a estudios sucesivos y complementarios al enfoque estudiado, se sugiere comprobar si la ausencia de un sujeto que establezca parámetros de conducta puede ligarse a las emociones de los niños y jóvenes en busca de obtener una guía y seguridad en sus vidas.
Introducción Desde 1989, a través de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha buscado fomentar el desarrollo integral de todos los niños y niñas del mundo. (UNICEF, 1998) En México, dicho organismo internacional y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y otras instituciones, tales como la Secretaría de Desarrollo Social, la Procuraduría General de Justicia y diversos organismos de asistencia privada, tienen programas y centros para atender el abandono y la conducta antisocial derivadas de las violencia, la pobreza, la marginación y la falta de oportunidades de educación y trabajo, entre otras causas (Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, 2002). Por otra parte, el entorno familiar determina la conducta de sus integrantes; en el caso de niños y adolescentes que provienen de una familia donde se manifiesta el rechazo, es de esperarse una conducta fuera de lo normalmente establecido. Ante ello, cabe preguntarse: ¿Cuáles son las causas que generan el abandono de niños y adolescentes? y ¿Cuál es la relación entre abandono y la conducta antisocial? Para responder lo anterior, la estructura de este trabajo de investigación comprende cuatro capítulos. En el segundo capítulo se desarrolla lo referente al abandono. El punto de inicio es establecer cuáles son las expectativas de desarrollo infantil y en la adolescencia. En seguida, se habla sobre los grupos vulnerables, el maltrato y el abandono a que son sujetos. En el tercer capítulo se desarrolla lo relativo a la conducta antisocial. En éste se define el concepto, se exploran sus causas y consecuencias, se ubica el problema en el contexto mexicano, se incluye información acerca del marco institucional y legal aplicable, para finalizar con el establecimiento de la relación entre abandono y conducta antisocial. El cuarto capítulo se centra en la metodología de esta investigación. En su contenido se explica el diseño de la investigación, sus limitaciones, las hipótesis y variables del caso, los sujetos de estudio y la aplicación del instrumento de evaluación. Con base en los resultados obtenidos del instrumento aplicado, se detallan los resultados en el quinto capítulo. En éste se analiza, desde la perspectiva descriptiva hasta un análisis inferencial, basado en datos cuantitativos.
Investigaciones relacionadas La presencia de figuras significativas dentro de una familia, alientan el desarrollo de niños y adolescentes. En la medida en que existen desajustes familiares, éstos originan agresividad y conductas sociales inadecuadas. A pesar de lo interesante de esta área del conocimiento, en la actualidad existen pocas investigaciones que estudien el efecto que tiene en el ámbito social, psicológico y familiar del menor el que éste se vea implicado en un hecho antisocial. En un estudio realizado en la ciudad de Aguascalientes, de un total de 4550 denuncias entre 1980-1990, solo el 16% de las víctimas había sido una persona menor de 18 años, hecho que sugiere que el problema no se ha estudiado con profundidad (Silva, 2003). Las conductas agresivas son multideterminadas y entre los distintos factores que las propician, está la frustración. Esta, ha sido entendida como contrapuesta a la gratificación y a la satisfacción de la necesidad, tanto psicológica, biológica y social, implicando situaciones bloqueadoras, amenazantes y de privación, que surgen como respuesta a estímulos internos y externos (Mussen, et al, 1983). Ante ello, se ha observado que un sentimiento de frustración hacia las expectativas o deseos de niños y adolescentes se refleja en la ausencia de una autoridad paterna que ponga límites y establezca un clima de seguridad y confianza. (Mussen, et al, 1983) Con todo, la conducta antisocial agresiva en el niño toma la forma de intimidación, agresión física y comportamiento cruel. Es resultado de un grave rechazo paterno, a menudo alternado con una sobreprotección. Así, el abandono, la conducta antisocial y la frustración se acompañan en individuos que no han logrado en forma prolongada y permanente obtener satisfacciones en su contexto social. (Alducín, et al, 1998) Del resultado de una investigación de campo realizada en México en 1999 a una muestra de 90 sujetos (internos en un centro de diagnóstico para varones del área Metropolitana del Distrito Federal) para determinar la relación entre el trastorno antisocial y el funcionamiento familiar, se determinó que en la población estudiada no se encontró una relación directa entre dichas variables. En dicho estudio, la presencia de la negación entre las partes, individuo y familia, fue característico, imposibilitando así la aceptación de la conducta antisocial y la responsabilidad familiar. De los resultados destacables se indica que el 47% perciben a la familia como algo positivo, lo que tiende a disminuir conforme la edad se acentúa (Morales, 1999)
Justificación
Por lo general, los niños y adolescentes vulnerables provienen de familias pobres y desintegradas. Ante este hecho, éstos rompen la dinámica de desarrollo esperado, obteniendo paralelamente desajustes de personalidad que derivan en problemas como la conducta antisocial, violencia, crimen, enfermedades y hasta la muerte. Aún cuando existen programas específicos de asistencia, de corte público o privado, y siendo permanente el cambio social, se justifica reforzar el estudio de las relaciones de distintas variables ante situaciones contrarias a la armonía familiar. Con ello, desde la perspectiva teórica y en la aplicación concreta de un instrumento a una población determinada, este trabajo de investigación se justifica en la medida de evaluar si existe una relación significativa entre el abandono y la conducta antisocial, hechos que continuamente se pueden observar en el entorno que nos rodea.
Limitaciones y alcance El presente trabajo de investigación está limitado al estudio del abandono y la conducta antisocial en niños y adolescentes en México D.F. (zona Metropolitana). De igual forma, el desarrollo del trabajo se limita a un grupo de población específica que contiene sujetos en situación de abandono y sujetos que no han sido abandonados. El alcance de este estudio abarca desde los conceptos generales hasta la evaluación de las relaciones entre abandono y conducta antisocial. Para profundizar en él, se estudian dos grupos, uno de observación y uno de comparación. A través de ellos, se encontraron elementos que permiten fundamentar la validez de las hipótesis del trabajo, al igual que ayudan a determinar el cumplimiento de los objetivos establecidos. Hipótesis Las siguientes hipótesis de trabajo serán el camino que guiará la presente investigación:
De manera estadística y respecto a la población observada, la hipótesis afirmativa y la nula serán las siguientes:
y se comprobarán de manera estadísticamente significativa.
Objetivos El objetivo general de la presente investigación se refiere a analizar la relación del abandono y la conducta antisocial en una población determinada. Los objetivos complementarios son:
Marco teórico El marco teórico de este trabajo tiene su partida en la psicología del desarrollo, respecto al abandono y la conducta antisocial en niños y adolescentes. Dada la naturaleza del tema, se tocan aspectos sobre el marco legal e institucional aplicable en México. El contenido de la presente investigación tiene dos ejes fundamentales: el abandono y la conducta antisocial. Ambos se combinan y entrelazan para integrarse en la aplicación de un instrumento donde busca medir sus relaciones ante situaciones de abandono y no abandono. Tomando en cuenta ello, se dedica un capítulo para cada elemento anteriormente señalado. En seguida se detalla la aplicación del instrumento A-D (Conductas Antisociales-Delictivas) (ver anexo) de Nicolás Seisdedos Cubero que busca medir sus relaciones atendiendo a que el sujeto presente una mentalidad dura, extraversión e inestabilidad en su conducta. Posteriormente, se analizan los resultados obtenidos de la observación, para finalmente concluir en términos de la teoría y la práctica experimentada.
Metodología La metodología de estudio comenzará desde una perspectiva general y concluirá en la presentación de los resultados derivados de una población específica. Para ello, se recopilará, seleccionará, analizará y presentará información de fuentes publicadas, oficiales y actuales. Las unidades de estudio serán los niños y adolescentes. De todo el conjunto de niños que integran nuestra sociedad, se incluirá a aquellos que estaban en una situación de vulnerabilidad, ubicados en México. Con el fin de actualizar la investigación, se contemplará información que fue publicada en libros, revistas y periódicos que abordan el tema. En su caso, se utilizarán ejemplos y vivencias reales a manera de ilustración para observar la gravedad del tema. En la medida de lo posible, se hará uso de información proporcionada por una institución de asistencia y por las autoridades respectivas.
METODOLOGÍA Diseño de la investigación El tipo de investigación que se usó para la elaboración de este documento es ex post facto. En él, el investigador no tiene control directo sobre las variables independientes, por ser intrínsecamente no manipulable, o porque ya aconteció su manifestación. Únicamente se observa su efecto sobre la variable dependiente. (Kerlinger, 1988) Se usó el diseño de comparación estática, que gráficamente se representa de la siguiente forma:
En donde: MR = sujetos no asignados aleatoriamente; x = presencia de la variable independiente (niños abandonados); -x = ausencia de la variable independiente (niños no abandonados); y = evaluación de la variable dependiente (conducta antisocial).
Hipótesis Las hipótesis que corresponden a este estudio de campo son: H1 Existe una diferencia estadísticamente significativa en las conductas antisociales delictivas en niños que sí y no han sido abandonados tempranamente. H0 No existe una diferencia estadísticamente significativa en las conductas antisociales delictivas en niños que sí y no han sido abandonados tempranamente.
Definición de variables Por lo que corresponde a las variables, la variable independiente de esta investigación es el abandono temprano. Algunos conceptos relevantes son los siguientes: Definición conceptual: "Huérfano temprano (el que vive el abandono temprano) es aquel que sufre la pérdida de uno de los progenitores entre el momento del nacimiento y los siete años de edad, es decir, durante el tiempo en el que el desarrollo emocional tiene lugar como un proceso. Se considera como pérdida (abandono temprano) a la muerte de uno de los progenitores, o la separación de los mismos siempre y cuando la relación madre-hijo, padre-hijo, sea cortada o suspendida en forma permanente a partir del momento de acaecer el suceso. Se considera así porque hemos encontrado que efecto psicológico, en ambos casos es casi el mismo."(Sandoval, 1984). Definición operacional: el abandono se manifiesta por los expedientes de Casa Hogar Villa Nolasco y Hermanas Agustinas de la Caridad. De lo que corresponde a la variable dependiente, ésta es las conductas antisociales delictivas. Definición conceptual: "Patrón de conducta persistente y repetitivo en el que se violan los derechos básicos de los otros o importantes normas sociales adecuadas a la edad del sujeto. Estos comportamientos se dividen en cuatro grupos: comportamiento agresivo que causa daño físico o amenaza con él a otras personas o animales, comportamiento no agresivo que causa pérdidas o daños a la propiedad; fraudes o robos y violaciones graves de las normas. (APA, 1994). Definición operacional: se evalúa esta variable según el puntaje obtenido por el sujeto en el Cuestionario de Conductas Antisociales Delictivas (Seisdedos, 1998) (ver anexo)
Sujetos de estudio De los sujetos de la muestra de estudio, se desprende que la muestra es no probabilística de tipo intencional, en tanto que el investigador recurrió a un lugar predeterminado para obtener los sujetos para su estudio. (Kerlinger, 1988). Para ello, se conformaron los siguientes grupos:
niñas)
Criterios de inclusión: edad: 7 – 18 años escolaridad: 1° de primaria mínimo Nivel socioeconómico: bajo Lugar de residencia: México, D.F. o área metropolitana sexo: indistinto Criterios de exclusión:
Criterios de eliminación:
Características específicas de la muestra. SEXO En cuanto al sexo de la muestra, se obtuvieron los siguientes datos: Cuadro no. 1.- Sexo de los sujetos.
Como se puede observar, la mayoría de los sujetos en ambos grupos fueron del sexo masculino con un 59.70 % para el caso de niños abandonados y un 52.90 para los no abandonados, ante ello, la variable sexo para ambos grupos fue homogénea. EDAD. En cuanto a la edad de los sujetos, se obtuvieron los siguientes datos: Cuadro no. 2.- Edad de los sujetos.
De este cuadro, se observa que el 53.20 % de los niños abandonados manifestó tener una edad entre los 11 a los 14 años, en cambio, en el caso de niños no abandonados el 68.70 % expresó tener el mismo rango de edad, sin embargo, ambos grupos son homogéneos en tanto que la mediana es igual, ubicándose en 13 años para la muestra y obteniéndose una media de 12.41 para los niños abandonados y 12.56 para los no abandonados. Por estos datos, se puede presuponer que ni la variable edad ni la variable sexo deben influir significativamente en los resultados a los que se llegue. Instrumento y aplicación El Cuestionario A-D tiene como antecedentes los instrumentos ingleses, CA (Conducta Antisocial del Cuestionario de Personalidad EPQ-J de Eysenck y Eysenck (1978); ASB de Allsopp y Feldman (anti-social behaviour) y CC (en origen Behaviour Questionnaire; también de Allsopp y Feldman) de 1976. De su análisis, traducción y adecuación, el Cuestionario A-D es un cuestionario factorial simple con 40 elementos que miden dos dimensiones: la conducta antisocial y otra que considera comportamientos delictivos. Los datos generales del instrumento aplicado son los siguientes (ver Anexo):
Las instrucciones necesarias para dicha aplicación están contenidas en el ejemplar. Dichas instrucciones contienen sugerencias para cuando los exámenes son aplicados en forma colectiva o individual. Ante todo, es necesario que los sujetos hayan comprendido perfectamente la tarea antes de comenzar la prueba, y el examinador pondrá especial cuidado en la comprensión y aceptación de los puntos esenciales de las instrucciones. Igualmente, es aconsejable que, una vez comenzada la prueba y durante los primeros momentos, se compruebe el seguimiento de las instrucciones. Si la prueba es aplicada por personal auxiliar, queda bajo la responsabilidad del psicólogo u otro profesional calificado, la comprobación de lo que dicho personal auxiliar tenga la competencia necesaria para la aplicación de este tipo de pruebas, de modo que se logre un buen clima y se contesta adecuadamente a las dudas o preguntas del examinado. Respecto a las normas de corrección y puntuación conviene tomar en cuenta que cada respuesta puede recibir 1 o 0 puntos, y la puntuación de cada elemento contribuye a una sola escala. La puntuación directa en la escala A es el número de elementos contestados con SI en los primeros 20 elementos del cuestionario, y la puntuación directa en la escala D es también el número de veces que el sujeto ha contestado SI en los últimos 20 elementos (21 a 40) del cuestionario. La puntuación máxima en cada escala es, por tanto, 20 puntos. El conjunto de conductas implicadas en el cuestionario se refieren claramente a comportamientos sociales claramente desviados, y el análisis factorial ha podido agruparlos en dos dimensiones diferentes pero no totalmente independientes. En relación con la validez criterial, en los primeros análisis de construcción del A-D, tanto la puntuación A como D del grupo experimental (N = 95, adolescentes con problemas de conducta) eran superiores, a un elevado nivel de confianza (probabilidad inferior a 0.01), a las del grupo de control (N = 99), lo cual fue tomado como resultado de la capacidad discriminativa del instrumento para diferenciar entre los grupos. Los resultados de los análisis de varianza vienen en la tabla a continuación:
En una muestra reciente (N = 1.080), se han tomado como criterios para formar grupos diferentes, determinados aspectos del comportamiento que, apriorísticamente, podrían ser considerados como predictores de conductas antisociales delictivas. Se puede observar que a medida que disminuye la incidencia del criterio en el sujeto (sea la bebida o la droga), son menores las puntuaciones promedio tanto en la escala Antisocial como en la escala Delictiva; y esto puede ser tomado como índice de validez para diferenciar grupos criteriales. Los cuestionarios se clasificaron en grupos de edades y sexo para facilitar su comparación. Análisis estadístico En el análisis estadístico se empleó el paquete informático SPSS versión 8.0 para Windows. En el siguiente capítulo se detallan los resultados obtenidos. Resumen de resultados Respecto a la observación, evaluación y análisis de un grupo particular de estudio, compuesto por un grupo de observación de 62 niños (37 niños y 25 niñas) y un grupo de comparación de 51 niños no abandonados (27 niños y 24 niñas) se tiene que:
De las respuestas al cuestionario aplicado, en la parte correspondiente a las conductas delictivas, también el grupo de observación fue mayor al grupo de comparación, con una media de 38.30 puntos y 37.43, respectivamente.
Conclusiones La familia y el grupo social que rodea a los niños y adolescentes son factores determinantes en la conducta. La manifestación de agresividad, maltrato, violencia y abandono son algunas causas de la conducta antisocial en los niños, independientemente de su condición social o económica (Raven, et al, 1990). En el caso de niños y adolescentes abandonados, donde no existe una figura paterna o un modelo de conducta socialmente aceptado que sirva de parámetro, es característico que ocurra conducta antisocial en el trato cotidiano (Serrano, 1996). Un reflejo de dicha conducta se da a través de la manifestación de la frustración y el resentimiento por situaciones que el niño o el adolescente no puede comprender o explicarse, sobreviniendo la agresividad. En la medida en que la propia personalidad y el medio social influyen en la agresividad del niño o adolescente, éste puede transitar hacia un terreno donde su acción sea considerada por la sociedad como un acto delictivo. (Kielburger, 1998) En este sentido, el riesgo que se asume es alto. Desde la perspectiva del niño o adolescente, ya sea por ignorancia, inmadurez o en forma deliberada su conducta antisocial puede llegar a ser calificada como delincuencia (Serrano, 1996). Con base en el objetivo general de la presente investigación, relativo al estudio del abandono y la conducta antisocial en una población determinada de niños y adolescentes, las conclusiones son las siguientes:
De lo que corresponde a la discusión sobre el tema, tomando en cuenta las anteriores conclusiones, y retomando el marco conceptual de esta investigación, se puede decir que la delincuencia juvenil es un problema que se manifiesta desde la conducta antisocial, como una causa del maltrato y el abandono. De la misma forma, es importante anotar que el desarrollo infantil puede ser alterado por múltiples factores. Uno de ellos es el abandono temprano, que puede provocar en el niño sentimientos de tristeza, inseguridad, baja autoestima, frustración, ausencia de patrones de conducta generalmente aceptados, indiferencia, agresividad, pasividad, entre otros estados anímicos negativos En este sentido, respecto a esta investigación en particular, no existe una diferencia estadísticamente significativa en las conductas antisociales delictivas en niños que sí y no han sido abandonados tempranamente, según la hipótesis nula planteada. Lo anterior puede ser causado por el hecho de que son niños de un nivel socioeconómico bajo que se desarrollan en una cultura en donde es "adaptativo" mostrarse agresivo y con conductas un tanto antisociales como sería el uso de groserías o apropiarse de objetos que no les son propios. Se asocia el pesimismo y la desesperanza hacia el futuro con problemas de conducta en la infancia y adolescencia, desencadenando el surgimiento de emociones negativas como el disgusto, la culpa, la hostilidad y la vergüenza, entre otros efectos (Kashani, et al, 1997). Finalmente, el hecho de que los niños de 11-14 años se mostraran con conductas más delictivas en comparación a los niños de 15-18 años, se puede deber a que los primeros están iniciando su adolescencia por lo que una forma en que intentan ser aceptados por su grupo de iguales puede ser a través de ufanarse por estas conductas socialmente no aceptadas. Como lo considera Guex (citado por Cisneros, et al, 1998) alguien que ha sido abandonado a temprana edad tiene como características la avidez por el amor y el temor a la pérdida de éste, característica que lo llevan a considerar toda situación como una amenaza de frustración y de pérdida, auto defendiéndose a través de las conductas antisociales. Igualmente en la discusión, es necesario reconocer que en México, el fenómeno del abandono infantil resulta recurrente en estratos sociales donde por falta de recursos o ignorancia, se expulsa a los niños del hogar, cayendo éstos en la calle o ingresando a instituciones de asistencia social. A partir de ello, la discusión y las futuras investigaciones deben comprobar que las interacciones familiares no sólo tienen un gran efecto sobre la conducta antisocial de los menores, sino también están implicadas en la delincuencia. Adicionalmente, se debe comprobar si la ausencia de un sujeto que establezca parámetros de conducta puede ligarse a las emociones de los niños y jóvenes deseosos de obtener una guía y seguridad en sus vidas. El experto mexicano en criminología Arturo Silva (2003) hace hincapié en que el involucramiento en cualquier tipo de hecho antisocial es una experiencia que marca a un individuo a lo largo de su vida, sobretodo debido a los cambios que se derivan de la conducta per se en su ámbito físico, social y psicológico. Este último tan fuerte que en algunos casos puede ser catalogado como estrés post-traumático. Cabe señalar, que de las limitaciones y factores que se enfrentaron en esta investigación de campo, para que la hipótesis afirmativa no fuera confirmada fue la posibilidad de que los niños, ante sus circunstancias extremas, no hayan entendido con claridad las preguntas y exista poco control sobre la veracidad de sus respuestas. Asimismo, es importante recordar, que, factiblemente los niños actuaron con mayor miedo, no expresando su verdadero sentir, por temor a sufrir algún tipo de represalia, pues recuérdense que esta investigación se llevó a cabo en una institución, lo que de una u otra forma pudo alterar sus respuestas. Así como el Cuestionario A-D (ver anexo) fue sujetado a un proceso de ajuste para su validación en España, una recomendación para futuras investigaciones sobre este tema, sería adecuarlo a las circunstancias, lenguaje y necesidades de los niños abandonados y maltratados en México. De tal manera, quizá los resultados que se obtengan estarían en mayor correspondencia con la realidad. |
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