Investigaciones

SATISFACCIÓN MARITAL: SU RELACION CON EL AUTOCONCEPTO Y LA DEPRESIÓN EN LAS MUJERES

 

 

 

TESIS

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE:

MAESTRIA EN PSICOTERAPIA INDIVIDUAL Y DE PAREJA

 

P R E S E N T A

 

 

 

SUSANA GUADALUPE BASURTO LOPEZ

 

 

 

 

 

MEXICO, D.F. 2003.

INTRODUCCIÓN.

En esta parte se delimitan algunos parámetros metodológicos que son el núcleo de esta investigación, presentando el planteamiento del problema y los objetivos a lograr en este trabajo.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

Inevitablemente el autoconcepto y la depresión hoy en día en las mujeres, pueden llegar a ser factores de riesgo en la satisfacción marital, y así llegar a alterar el buen funcionamiento de los hijos y por tanto de la familia, la sociedad, etc., sin embargo autores como Díaz Loving, (1988); Noyes y Kolb, (1985); Arieti, (1993); se han preocupado por llevar a cabo análisis sobre cómo influye tanto el autoconcepto como la depresión de la mujer en su relación marital.

Hoy en día sin embargo se ve, que tanto las mujeres como los hombres tienden a caer en mayor o menor grado en depresiones y baja autoestima, debido al estilo de vida que se lleva en una ciudad tan grande como es la Ciudad de México.

Estos síntomas van en aumento día a día, lo cual, lleva a plantear el siguiente problema:

¿Qué relación existe entre el autoconcepto y el grado de depresión en la satisfacción marital?

OBJETIVOS.

Objetivo general:

El objetivo general de este trabajo es:

Analizar de qué manera el autoconcepto y el grado de depresión en la mujeres, puede llegar a influir en la satisfacción marital.

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.

La vida en pareja evoca la plena realización del ser humano, esperando que la vida conjunta se enriquezca con todo aquello que pueda dar amor. El hombre y la mujer se crean expectativas de su relación de pareja, esperan que todas sus necesidades sean satisfechas a lo largo de su relación matrimonial, encontrando en ésta, parte o su total realización individual. En la medida en que dichas necesidades sean satisfechas se puede hablar de la satisfacción o insatisfacción marital.

Dentro de los estudios que se han realizado sobre este tema, el término "satisfacción marital", ha tomado diversos significados entre los más destacados son los siguientes:

Locke y Wallace (1959), definen el ajuste marital en términos de acomodación al cónyuge, lo cual sugiere un proceso de la diada, más que una actitud del individuo y es unidimensional.

Por otro lado, Blood y Wolfe (1960); Hicks y Platt (1970), definen a la satisfacción marital como una evaluación global y subjetiva, que un sujeto hace de su cónyuge y su relación. Otro autor la define como la evaluación de aspectos específicos de la vida matrimonial, Burr, (1970).

Berger y Kellner (1970), definen a la satisfacción marital como una realidad construida por los miembros de la diada marital, sugiriendo que no es lo que sucede en el matrimonio, sino cómo lo definen los miembros. Por otro lado, Burr (1970) y Spanier y Lewis (1980), la definen como la relación subjetiva experimentada al matrimonio de uno.

Un factor crucial, entre lo que pasa entre las personas y dentro de cada una de ellas es la valía que se dan a sí mismas: el autoconcepto. Hay personas que se sienten bien consigo mismas, que se aceptan y valoran lo suficiente y por lo mismo sienten seguridad para proponerse metas y creer en poder alcanzarlas, se dan a sí mismas su lugar dentro de la sociedad, la familia, el trabajo, etc.; sin embargo, existen personas que se auto derrotan, que no se sienten capaces de lograr las cosas que ellas desean, que no se valoran lo suficiente para sentir que "pueden", que merecen el éxito, ser queridas, reconocidas, etc..

Como se ve, uno de los aspectos más importantes en el desarrollo humano, es la adquisición del concepto de sí mismo. Para establecer este concepto primeramente es necesario estar consciente de que se es un ser humano, y después, de los diferentes roles que existen y su importancia. Además, el inicio de la formación del autoconcepto tiene que ver principalmente con la percepción que tienen los demás de uno mismo, siendo ellos un espejo en el cual nos reflejamos, nos descubrimos, nos estructuramos y nos reconocemos. Bajo esta premisa, uno de los principales enfoques teóricos acerca del sí mismo es el interaccionismo simbólico, que se asocia principalmente con Mead (1934) quien recibió influencia de las primeras teorías tanto de James (1890) como de Cooley (1902). Según el interaccionismo simbólico, los seres humanos actúan hacia las cosas en términos de sus significados; las personas existen en un ambiente simbólico al igual que físico, de manera que la importancia de la interacción social, se deriva del significado que ésta tiene para los participantes. La interacción, se refiere de manera específica al hecho de que las personas se comunican entre sí, lo cual proporciona la oportunidad para que se aprendan significados. Debido a que compartimos un lenguaje común y tenemos la capacidad para el pensamiento simbólico, podemos ver al mundo desde el punto de vista de otros individuos que lo perciben, es decir, asumir el rol del otro; según Mead (1934), en escencia, este es el proceso a través del cual se desarrolla el autoconcepto o sí mismo.

Actualmente la depresión es una de las enfermedades psiquiátricas más diagnosticadas en nuestro tiempo; un gran número de personas sufren crisis depresivas en mayor o menor grado, y debido a su importancia dentro de la salud mental, se han llevado a cabo muchos estudios sobre el tema.

La depresión fue reconocida como un síndrome clínico desde hace dos mil años y se ha dicho que es la enfermedad mental de la que más humanos han padecido (Beck, 1967).

Se ha estudiado a la depresión viendo causas internas, causas externas, manifestaciones psicológicas, manifestaciones físicas, etc.; así como Noyes y Kolb (1985), la define como un tono afectivo de tristeza, que puede variar desde el abatimiento ligero o sentimiento de indiferencia, hasta una desesperación en grado extremo. Tanto los factores psicológicos como los socioculturales pueden estar ligados con el origen de la depresión, y pueden ser los responsables de llevar a cabo manifestaciones de tristeza que pueden llegar a convertirse en un grado de depresión significativa en donde el individuo puede gradualmente dejar de ser funcional en las actividades que regularmente le atraían Arieti y Bemporad (1981).

JUSTIFICACIÓN.

La importancia del autoconcepto y la depresión en la mujer, ha destacado hoy en día, tanto en el campo de la salud mental como un padecimiento que afecta a la humanidad, llegando a afectar su vida y la de los que circundan a ella, en este caso en la satisfacción marital.

Hoy en día sabemos que la mujer está expuesta al estrés que produce una sociedad tan demandante como es la de México; por lo que está sujeta a padecer trastornos de depresión así como un bajo nivel de autoconcepto, lo cual tiene repercusión en su relación matrimonial, y como consecuencia su asistencia más frecuente al psiquiatra, psicólogo, médico e ingestión de tranquilizantes, antidepresivos, etc., por lo que, con la aprobación de AMETEP, a cada sujeto de la muestra que cumplía las características requeridas, se le pidió resolver cada uno de los instrumentos de evaluación, con libertad de tiempo para su entrega, favoreciendo así la voluntaria cooperación.

Ante esta problemática, el ser humano, adopta una serie de conductas tales como la tendencia a la psicoterapia y la ingesta de medicamentos, etc., por otro lado, los medios de comunicación, la sociedad en sí, han hecho que la mujer cada vez sea más demandada en todos lo ámbitos, asumiendo el rol de ama de casa, esposa, ejecutiva, proveedora, etc., lo cual la lleva a tal estrés que se ve afectada, en este caso, en su vida marital.

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO.

A través de la revisión bibliográfica y de la experiencia práctica, ha resaltado la inquietud de investigar acerca de la satisfacción marital y su relación con el autoconcepto y la depresión de la mujer mexicana, ya que es de gran importancia que el terapeuta cuente con elementos objetivos y sistematizados en términos de prevención, tratamiento o educación a este tipo de población.

En México se han hecho investigaciones a mujeres que requieren del conocimiento del tema, en una población pequeña, así como también se han realizado estudios más generalizados y longitudinales, que incluyen el contexto social, económico y psicológico, del mismo tipo de población, en donde se han obtenido resultados en base los cuales se ha podido generalizar fuertemente, ya que se estudia a un número de sujetos muy significativo.

Para la Asociación Mexicana de Terapia de Pareja (AMETEP), dicho estudio, podrá contribuir a abordar de una mejor manera, la problemática emocional y de la relación de pareja en las mujeres.

Por tanto, la importancia de este estudio, radica en que ayuda a reconocer más ampliamente, la depresión en la mujer y el autoconcepto de sí misma, con el fin de obtener mayor conciencia del rol de la mujer hoy en día y así prevenir males que puedan estar afectando su relación marital.

LIMITACIONES DEL ESTUDIO.

Las principales limitaciones del presente estudio son las siguientes:

Su muestra sólo incluye mujeres de 20 a 45 años de edad, de clase media alta, por lo que los resultados de la investigación, reducen su generalización a otras poblaciones de mujeres.

Al estar basada en instrumentos escritos, se tiene la limitación de que el sujeto conteste de forma socialmente aceptable y no de manera verdadera.

La bibliografía se basa principalmente en poblaciones distintas a la muestra aunque en los últimos años en México se han realizado investigaciones a cerca de la mujer y la satisfacción marital, por lo tanto las conclusiones a las que se llegue no pueden estar desligadas a estas limitaciones ni ser excesivamente generalizadas.

DEFINICIÓN DE TERMINOS.

Satisfacción Marital:

El sentimiento objetivo de la felicidad, satisfacción y placer experimentado por un cónyuge al considerar todos los aspectos actuales de su matrimonio. (Hawkins,1976).

Autoconcepto:

Es un grupo de actitudes sobre uno mismo, algunas favorables y otras no, generalizaciones hechas por la personalidad con base a sus interacciones con el medio ambiente. (Beck, 1967).

Depresión:

Alteración de ánimo que se caracteriza por sentimientos penetrantes y quejas constantes de estar deprimido, triste, descorazonado y temeroso. (Zung, 1965).

 

METODOLOGIA

En esta parte se detallan los principales lineamientos metodológicos que rigen a esta investigación.

TIPO DE INVESTIGACIÓN.

El presente estudio es de tipo correlacional, ya que enuncia las características más importantes de los fenómenos de investigación, que en este caso, es la satisfacción marital, el autoconcepto y la depresión, para posteriormente verificar si hay una relación entre éstos conceptos (Kerlinger 1979).

El coeficiente de correlación producto – momento y otros relacionados, entonces están basados en la concomitante variación de los miembros de conjuntos de pares ordenados. Si covarían, varían juntos, valores altos con valores altos, valores medios con valores medios, etc., se puede decir que hay una relación positiva o negativa según sea el caso. Si no covarían, se dice que "no" hay relación (Kerlinger, 1979).

"En el método correlacional, se recolectan datos para determinar si existe relación entre dos o más variables cuantificables. Dicha relación se expresa en términos de un coeficiente de correlación.

Los estudios correlacionales son de dos tipos:

          1. Estudios de relación, los cuales intentan detectar los factores que se relacionan con variables complejas, como el autoconcepto o el rendimiento académico.
          2. Estudios de predicción que buscan predecir una variable a partir de los valores de otra variable altamente correlacionada con la primera, como en la predicción de la permanencia laboral a partir de variables de personalidad o la predicción del logro académico a partir de los hábitos de estudio" (Ibañez, 1990).

DISEÑO DE INVESTIGACIÓN.

Por su propia naturaleza en esta investigación, se utiliza un diseño correlacional, que en forma gráfica se representa de la siguiente manera:

CORR X Y

En donde:

CORR = CORRELACION

X = VARIABLE 1

Y = VARIABLE 2

 

HIPÓTESIS.

La hipótesis a comprobar en esta investigación es:

Hipótesis General:

H1 Existe una relación entre la satisfacción marital, el autoconcepto y el grado de depresión de un grupo de mujeres.

Hipótesis Específicas:

H2 Existe una relación estadísticamente significativa entre el grado de satisfacción marital y el autoconcepto en un grupo de mujeres.

H3 Existe una relación estadísticamente significativa entre el grado de satisfacción marital y el grado de depresión en un grupo de mujeres.

H4 Existe una relación estadísticamente significativa entre el autoconcepto y el grado de depresión en un grupo de mujeres.

DEFINICIÓN DE VARIABLES

Satisfacción Marital:

Definición Conceptual:

"Es la actitud que el sujeto tiene hacia su relación marital y hacia su cónyuge."

( Pick y Andrade 1985) .

Definición Operacional:

Puntaje obtenido por el sujeto en la escala de Satisfacción marital de Pick y Andrade (1985).

Autoconcepto:

Definición Conceptual:

"Es la percepción de una persona acerca de sí mismo, en términos específicos, son sus actitudes, sentimientos y conocimientos respecto a sus capacidades, habilidades, apariencia y aceptabilidad social." (La Rosa,1986)

Definición Operacional:

Puntaje obtenido por el sujeto en la escala de Autoconcepto de Tennesse realizada por Fitts (1955).

Depresión:

Definición Conceptual:

Se describe como "un tono afectivo de tristeza acompañado de sentimientos de desamparo y amor propio reducido" (Mackinnon, 1973)

Definición Operacional

Puntaje obtenido por el sujeto en el inventario de depresión de Beck (1967).

SUJETOS O MUESTRA.

La muestra de este estudio es no probabilística de tipo accidental, lo cual define Kerlinger (1979) como: aquellas que no emplean el muestreo aleatorio como lo hacen las muestras probabilísticas.

Son a menudo necesarias e inevitables. Sus debilidades pueden ser reducidas a través del conocimiento, la experiencia y el cuidado en la selección de muestras y mediante la repetición de estudios en diferentes muestras.

Específicamente se utiliza un muestreo de tipo intencional, se caracteriza por el uso de juicios y por un esfuerzo deliberado de obtener muestras representativas, incluyendo áreas o grupos supuestamente típicos de la muestra.

En este estudio se conformaron un grupo de 30 mujeres.

Criterios de inclusión:

  1. Residentes del D.F.
  2. Edad de 20 a 45 años de edad.
  3. Nivel socioeconómico: mínimo medio.
  4. Escolaridad mínima: secundaria terminada.
  5. Casadas: civil y / o religiosamente.
  6. Con una duración mínima de la relación de 3 años.
  7. Religión católica

Criterios de exclusión:

  1. Que no sea su primer matrimonio
  2. Que estén en terapia de parejas
  3. Que tome algún medicamento antidepresivo
  4. Que estén en proceso de separación o divorcio

Criterios de eliminación:

  1. Que dejen de contestar más de tres reactivos en algunos de los instrumentos empleados.
  2. Es importante anotar, que diversas preguntas de los datos generales solo sirvieron para verificar que se cumplieran los criterios de inclusión y exclusión, de las demás preguntas se obtuvieron los siguientes datos:

    Cuadro No. 1.- Estadísticos descriptivos de la muestra.

     

     

    EDAD

    TIEMPO

    UNION

    N

    30

    30

    30

    Media

    40.8667

    8.1000

    1.1000

    Rango

    12.00

    12.00

    2.00

    Mínimo

    33.00

    3.00

    1.00

    Máximo

    45.00

    15.00

    3.00

           

    De este cuadro se observa lo siguiente:

  3. La edad promedio de las mujeres fue de 40.86 años, siendo la más joven de 33 años y la mayor de 45 años.
  4. En cuanto al tiempo de duración de su unión, se obtuvo una media de 8.10 años, con un mínimo de tres años y un máximo de quince años.

De manera específica, se obtuvieron las siguientes características:

Cuadro No. 2.- Edad de los sujetos.

 

Rango

Frecuencia

Porcentaje

33.00

2

6.7

35.00

1

3.3

37.00

1

3.3

39.00

3

10.0

40.00

5

16.7

41.00

3

10.0

42.00

5

16.7

43.00

3

10.0

44.00

6

20.0

45.00

1

3.3

Total

30

100.0

De este cuadro se puede observar que la mayor frecuencia fue de 20% para las mujeres que manifestaron tener 44 años, seguida de los rangos de 40 y 42 años con un porcentaje de 16.7%, para cada uno de ellos.

Cuadro No. 3.- Tiempo del matrimonio.

 

Rango

Frecuencia.

Porcentaje.

3.00

4

13.3

4.00

2

6.7

5.00

4

13.3

6.00

2

6.7

7.00

1

3.3

8.00

4

13.3

10.00

8

26.7

14.00

3

10.0

15.00

2

6.7

Total

30

100.0

Del cuadro anterior se observa que el 26.7% de las mujeres expresaron tener 10 años de casadas, seguidas por aquellas con 3, 5 y 8 años, con un porcentaje de 13.3% para cada rango.

Cuadro No. 4.- Tipo de unión.

 

Rango

Frecuencia

Porcentaje

1.00

28

93.3

2.00

1

3.3

3.00

1

3.3

Total

30

100.0

  1. 1 = casadas por lo civil.
  2. 2 = casadas por la iglesia.
  3. 3 = ambos.

De este cuadro se puede observar que la mayor parte de las mujeres, un 93.3% manifestó estar unidas en matrimonio civil.

INSTRUMENTO.

En esta investigación se utilizaron tres instrumentos: los cuales son:

  • Cuestionario de Satisfacción Marital de Pick y Andrade (1985)
  • Escala Tennesse de Autoconcepto de Fitts (1955)
  • Inventario de Depresión de BecK (1967)

1.- Escala Mexicana de Satisfacción Marital:

Regresando a los trabajos de Pick y Andrade (1985), es interesante señalar que dichos estudiosos han realizado diversas investigaciones acerca de la satisfacción marital con población mexicana, su validez y confiabilidad ha sido probada con diferentes grupos socioeconómicos, y se ha encontrado que ambas son altas. Dicha escala comprende tres áreas o factores:

  1. Satisfacción con la interacción marital (reactivos del 1 al 10)
  2. Satisfacción con aspectos emocionales del cónyuge (reactivos del 11 al 15)
  3. Satisfacción con aspectos estructurales y de organización del cónyuge (reactivos del 16 al 24).

Para cada una de las preguntas se ofrecen tres opciones de respuestas:

  • Me gusta como está pasando
  • Me gustaría algo diferente
  • Me gustaría muy diferente

En esta escala se reportan altos grados de consistencia interna medidos a través de la prueba de Alpha Cronbach para cada una de las subescalas. Así mismo se presentan resultados de análisis de varianza llevados entre cada una de las subescalas y las variables siguientes: edad, número de años de casados, número de hijos, sexo y escolaridad.

2.- Escala Tennesse de autoconcepto de Fitts (1965):

Esta prueba se desarrolló para cubrir la necesidad de una escala que se aplicara fácilmente, estandarizada y multidimensional en su descripción del autoconcepto.

El trabajo más amplio que se ha realizado en México de confiabilidad y validez del instrumento, fue realizado por García – Arellano y Quintero Vargas en 1995 con mil estudiantes universitarios de la UNAM de 18 a 48 años. Se obtuvo un coeficiente de confiabilidad global (Alpha de Cronbach) de 0.73 indicando que la escala es confiable para medir el autoconcepto.

La escala está formada por 100 reactivos autodescriptivos que el sujeto utiliza para plasmar la imagen que tiene de sí mismo. La escala es autoaplicable en forma individual o para grupos y puede ser utilizada con sujetos de 14 años en adelante, teniendo como mínimo un nivel de lectura de sexto de primaria.

Se encuentran dos formas diferentes de la escala: la forma de orientación y la forma de investigación clínica. En las dos se utiliza el mismo material, la diferencia es el modo de calificación y el sistema de perfiles. La forma de orientación es más rápida y fácil de calificar, ya que se trabaja con menos variables. La forma de investigación es más compleja en cuanto a la calificación, análisis e interpretación de los datos.

En el desarrollo original de la escala, el primer paso fue recopilar una fuente amplia de reactivos autodescriptivos, la fuente original de reactivos, derivó de trabajos desarrollados por Balester, Engel y Taylor (citados por Fitts, 1955). Otros reactivos provenían de una serie de autodescripciones escritas por pacientes y no pacientes. Después de considerables estudios, un sistema fenomenológico fue desarrollado para clasificar los reactivos.

De los 100 reactivos que componen este instrumento, los primeros 90, 45 están formulados de manera positiva y los otros 45 de manera negativa, "los 10 restantes pertenecen a la escala L del MMPI y hacen relación a la autocrítica" (Oñate 1989).

Después de que los reactivos fueron editados, se emplearon a siete psicólogos clínicos como jueces para validar los reactivos, y juzgar si su contenido era positivo o negativo. Los últimos 90 reactivos que se utilizaron en la escala, son aquellos en los que hubo un acuerdo general de los jueces.

Finalmente se llegó a una clasificación de estos noventa reactivos, en la que se conformaron tres categorías horizontales que representan un marco de referencia interno con el cual el individuo se describe a sí mismo, identidad, autosatisfacción y comportamiento. El estudio de los reactivos indicó que estas tres categorías variaban en términos de una marco de referencia externo, formándose cinco categorías verticales, yo – físico, yo – ético – moral, yo – personal, yo – familiar y yo – social. Así, "cada uno de los ítems que forman parte del Tennesse se halla dimensionado, al mismo tiempo por aspectos internos y externos del autoconcepto" (Oñate, 1989).

En forma específica, para esta investigación se utilizan las siguientes subescalas:

Fila 1: Identidad = estas son las afirmaciones sobre lo que soy. El individuo describe su identidad básica partiendo de cómo se ve a sí mismo. Esto sería el sentirse seguro, valioso, optimista, etc. o por el contrario, dudoso, indeseable, infeliz, con poca confianza en sí mismo, etc.

Fila 2: Auto – satisfacción = consiste en una serie de afirmaciones con las que el sujeto describe sus sentimientos de cómo se percibe él mismo. En general. Revela el nivel de satisfacción y autoaceptación.

Fila 3: Comportamiento = este puntaje mide la percepción que el sujeto tiene de su comportamiento y de la forma en que está funcionando.

Columna A: Yo físico = aquí el individuo revela la visión de su propio cuerpo, estado de salud, apariencia física, habilidades y sexualidad.

Columna B: Yo ético – moral = esta es una descripción del yo, desde un marco de referencia ético – moral, como serían las relaciones con Dios, los sentimientos de ser "bueno o malo", o bien la satisfacción con la religión o con la falta de ésta.

Columna C: Yo personal = se refiere al sentido del propio valer. Es la evaluación de sí mismo.

Columna D: Yo familiar = Es la percepción de sí mismo en relación con los miembros más cercanos del círculo familiar.

Columna E: Yo social = son los sentimientos de la persona, respecto a su forma de relacionarse con otros individuos.

Subescala de autocrítica = consta de 10 afirmaciones ligeramente derogativas que la mayor parte de las personas admiten como ciertas. Esta subescala muestra las defensas del sujeto, esto es cuando tratan de presentar un cuadro favorable o desfavorable.

3.- Inventario de depresión de Beck (1967):

El Inventario de Depresión de Beck (1967), se desarrolló con base en dos observaciones:

1.- A medida que aumenta la severidad de la depresión, el número de síntomas se incrementa y se da un crecimiento progresivo de la frecuencia con que se presentan apareciendo así desde la depresión leve hasta la severa pasando por la moderada.

2.- Entre más deprimido se encuentre un paciente más intensa se vuelve su sintomatología.

El inventario incluye todos los síntomas relacionados con la constelación depresiva, cada categoría sintomatológica incluye una serie de frases.

El puntaje total representa una combinación de la cantidad de severidad sintomatológica. Las categorías sintomatológicas que se consideran en el inventario son:

1.- tristeza

2.- pensamiento

3.- sensación de fracaso

4.- insatisfacción

5.- sentimiento de culpa

6.- expectativas de castigo

7.- autodesagrado

8.- autoacusaciones

9.- ideas suicidas

10.- llanto

11.- irritabilidad

12.- retracción social

13.- indecisión

14.- distorsiones en la imagen corporal

15.- deficiencia en el trabajo

16.- insomnio

17.- anorexia

18.- pérdida de peso

19.- fatiga

20.- preocupación somática

21.- pérdida de libido

(Fridman y Katz, 1974)

El Inventario de Depresión de Beck, conocido con las siglas de BDI (Beck et al, 1961), es una de las medidas de depresión de mayor uso en clínicas e investigaciones sobre depresión.

Su confiabilidad y validez fueron reportadas inicialmente con poblaciones psiquiátricas, y más recientemente con estudiantes universitarios, usando otras medidas clínicas de depresión como instrumentos de validación (Bumberry, Oliver, & McClue, 1978; Hommen, 1980).

Este instrumento de medición fue elaborado para ser administrado por un entrevistador. Se pide al sujeto indique cuál de las premisas define mejor como se siente en ése momento. Si el sujeto elige dos afirmaciones, debe registrarse el número más alto.

El puntaje de depresión es la suma de las respuestas de la A a la U. Un puntaje menor a once se considera normal y mayor de once como indicativo de depresión.

Este cuestionario comprende 21 reactivos que exploran síntomas o actitudes depresivas y valores numéricos del 0 al 3 que cuantifican esta probabilidad.

Algunos reactivos incluyen dos alternativas de respuesta y se les divide en a y b, para indicar que se encuentran en el mismo nivel.

PROCEDIMIENTO.

Una vez que la muestra total haya contestado, se procedió al análisis estadístico pertinente y así con los resultados se estableció la relación que hay entre estos y de esta forma se obtuvieron las conclusiones del estudio.

El marco teórico se construyo a partir de la consulta bibliográfica en diversas instituciones como fueron los acervos de la Universidad Iberoamericana, Universidad de las Américas, Instituto Mexicano de Terapias de parejas, entre otras; así mismo se consultaron diversas páginas WEB de internet.

ANALISIS ESTADÍSTICO.

Se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson a través del paquete estadístico para Ciencias Sociales (SPSS) versión 10.0 para Windows.

 

COMENTARIOS Y CONCLUSIONES.

Estudiar la familia o la pareja, siempre ha sido relevante, ya que las relaciones de pareja son la base para el establecimiento de una familia, siendo ésta el eje de toda sociedad. Sin embargo, estas relaciones, no son fáciles, ya que la mayoría de los esposos se casan debido a necesidades recíprocas o complementarias, situación que rara vez llega a ser armónica en su totalidad y mucho menos perfecta.

Por tanto en toda relación de pareja, aparecen tarde o temprano los conflictos como demandas, luchas y tensiones, ya sean impuestas dentro (internas) de la pareja o fuera (externas) provenientes de la comunidad, sociedad y cultura, pues no es fácil reunir a dos familias que aunque vengan con historias semejantes, siempre tendrán su propio código de comunicación.

Así, la importancia de la satisfacción marital para el desarrollo en la mujer, puede decirse que es fundamental, ya que de forma contraria, la insatisfacción conlleva a una baja autoestima y a cierto grado de depresión, lo cual, detendría su desarrollo en todos los aspectos como son: esposa, madre, compañera, amante, etc. ya que toda su energía se estará canalizando a resolver síntomas que conlleva una baja autoestima y una depresión descuidando así, de manera inconsciente la vida marital. Diferentes investigadores han aportado algunos factores que pueden favorecer u obstaculizar la satisfacción marital:

Factores que pueden favorecer la S.M.:

  1. Comunicación entre los cónyuges (Gilberts, 1956)
  2. Nivel de escolaridad alto (Renne, 1970)
  3. El "síndrome del nido vacío" (Burr, 1970)
  4. El trabajo con alto nivel (prueba así en el hombre su virilidad) (Barry, 1970)
  5. Amor, afecto, amistad, interés, vida sexual plena (Fineberg y Lowman, 1975
  6. La fuerza laboral de la esposa es positivo (negativo para él) (Bean, Curtis y Macum, 1977)
  7. Los valores humanos (Rockeach, 1979)
  8. Los celos (Hansen, 1983)
  9. El estatus socioeconómico (Bernard, 1971)
  10. Relaciones extramaritales (Weil, 1975)
  11. La presencia y número de hijos (Rollins y Galligan, 1974)

Factores que pueden obstaculizar la S.M.:

  • El proceso de desencanto, expectativas (Pineo, 1961)
  • Relaciones extramaritales debido al aburrimiento, rutina (Brayshaw, 1962)
  • Nivel de escolaridad bajo (Renne, 1970)
  • Los cambios, transiciones que producen ansiedad sobre todo en las mujeres (Barry, 1970)
  • Los años de casados de 13 a más (Leñero, (1972)
  • El número de hijos (Miller, 1976)

Las vivencias y eventos que ocurran dentro del contorno familiar afectan a cada uno de sus miembros en distintos ámbitos. Uno de ellos es el autoconcepto, ya que este es un proceso negociador donde las auto - percepciones influyen en las percepciones personales de los demás y esas percepciones a su vez, afectan a las auto - percepciones; por lo tanto, esto nos dice, que vamos moldeando nuestra persona de acuerdo a las necesidades de interacción del exterior, Mc Nulty y Swann, (1994).

El autoconcepto según Gross (2000), se refiere a tres componentes principales que son:

1.- Autoimágen: se refiere a la manera en que uno se describe a sí mismo, el tipo de persona que uno piensa que es, le guste o no.

2.- Autoestima: es el grado en el cual la persona se agrada y acepta o aprueba a sí misma, y qué tan valiosa se considera.

3.- El sí mismo ideal: es el tipo de persona que se desearía ser.

Son estos los aspectos que han de influir en tener una alta o baja autoestima.

Siendo que la correlación que pudiera existir entre el autoconcepto y la relación marital ha sido la base de diversos estudios, así, Brodbar (1986) afirma que a mayores sentimientos negativos acerca de la relación de pareja, hay mayor probabilidad de que haya una baja autoestima y nos dice que un matrimonio estresante promueve la baja autoestima de los miembros de la pareja; al igual que Schafer (1985), dice que la autoestima se ve amenazada cuando hay una pérdida de algo que valoramos, como podría ser la pérdida de la estabilidad en la relación de pareja, promovida por el estrés, y éste a su vez puede estar relacionado con cierto conflicto o insatisfacción en la relación de la pareja, en cuanto al desempeño de roles maritales, desajustando el equilibrio de la relación. Las mujeres que experimentan mayor inconformidad con el rol que desempeñan, asumían que sus esposos no las valoraban y por lo tanto su autoestima tendía a ser baja, por lo que Schafer (1985), en una investigación concluyó que había una relación directa entre inconformidad en el desempeño de roles y autoconcepto.

De igual forma, se ha encontrado que hay muchos factores aislados que son importantes como posibles causas desencadenantes de la depresión, como son: el estatus marital, el desajuste marital, la ocupación del hombre y la mujer, la edad, la expresividad del sujeto, entre otras muchas.

En esta área también se han realizado diversas investigaciones como por ejemplo la de Coleman y Miller (1975), quienes investigaron la depresión en relación al desajuste marital. En sus conclusiones se encontraron:

Las mujeres tendieron mucho más que los hombres a ser pacientes referidas y al comparar el estatus de referido o no referido, las mujeres estuvieron significativamente más deprimidas que los hombres.

En otros estudios como el de Bernard (1971), se demostró que las mujeres casadas muestran más patología, incluyendo depresión, que la que muestran hombres y mujeres solteros.

Con el estudio de Coleman y Miller (1975), se asumió que en las parejas casadas las mujeres se catalogaban a sí mismas como más desajustadas maritalmente que los hombres, sin embargo, contrario a esto, las mujeres estimaron sus matrimonios dentro de lo normal y no más conflictivos que sus maridos, lo cual implica que las mujeres no criticaron o culparon a su matrimonio de su depresión. Conclusiones posteriores de este estudio muestran, que hubo una inesperada baja correlación entre la depresión y el desajuste marital en las mujeres y una baja correlación entre la clasificación de depresión de las mujeres y la clasificación matrimonial de sus maridos.

Por lo tanto, un desajuste marital, no es frecuentemente asociado con la depresión en mujeres, pero sin embargo a mayor depresión en el hombre, tanto el esposo como la esposa, clasificaron al matrimonio en conflicto. Así, la depresión no tiene correlación directa en mujeres, ya que se deprimen indistintamente con la presencia o ausencia de conflictos maritales, sin embargo, en los casos en el que los maridos son los deprimidos, se ha encontrado que se presenta un desajuste marital, y es aquí cuando se ve la importancia de la depresión para la mujer casada.

También es importante anotar que no se encontró ninguna investigación que relacionara conjuntamente las variables de satisfacción marital, depresión y autoconcepto, lo cual se constituyó como el objetivo principal del presente estudio.

De manera específica en éste estudio se llega a las siguientes conclusiones:

  1. En términos generales no se relaciona directamente el autoconcepto con la satisfacción marital.

Esto implica que ambos conceptos son independientes, lo que quiere decir, que aquello que pase en el matrimonio, el tipo de relación que se establece con el cónyuge, etc. no impactan de manera directa y exclusiva en el autoconcepto de la mujer.

Esto se puede deber a que como lo especifica Bbaron y Byrne (1998), el autoconcepto es multifactorial y además no es algo estable o invariable, ya que todo individuo puede y debe cambiar a lo largo de su vida.

Satisfacción Marital:

Es importante señalar ciertos factores que considero importantes como predecesores a la satisfacción marital, como son la relación de pareja, el noviazgo y el matrimonio.

Así, las relaciones de pareja son la base para el establecimiento de una familia, siendo esta el eje de toda sociedad, por lo tanto el noviazgo es una etapa previa al matrimonio y éste con el matrimonio son instituciones sociales formadas con base en un sistema de normas y reglas de conducta. A partir del matrimonio, que es eclesiásticamente un contrato, se incluye concepciones de tiempo: "toda la vida", exclusividad: "fidelidad", y en donde hay siempre expectativas personales, sociales, afectivas y económicas, y en la medida en que ésta se cumplan o no (porque sean reales o falsas), los cónyuges estarán satisfechos o insatisfechos con su matrimonio.

La mayoría de los esposos se casan debido a necesidades recíprocas o complementarias, situación que rara vez llega a ser armónica en su totalidad y mucho menos perfecta.

Por tanto en toda relación de pareja aparecen tarde o temprano los conflictos como demandas, luchas y tensiones, ya sean impuestas dentro (internas) de la pareja, o fuera (externas) provenientes de la comunidad, sociedad y cultura, pues no es fácil reunir a dos familias que, aunque vengan con historias semejantes, siempre tendrán su propio código de comunicación.

Así, la importancia de la satisfacción marital para el desarrollo en la mujer, puede decirse que es fundamental, ya que de forma contraria, la insatisfacción conlleva a una baja autoestima y a cierto grado de depresión lo cual, detendría su desarrollo en todos los aspectos como son: esposa, madre, compañera, amante, etc. ya que toda su energía se estará canalizando a resolver síntomas que conlleva una baja autoestima y una depresión descuidando así de manera inconsciente la vida marital.

Como indicadores de satisfacción marital, se pueden mencionar aquellos aspectos emocionales y de actitudes en la pareja que son provocados por factores externos como el tiempo de la relación, o por factores internos como la personalidad de cada uno de los cónyuges, el amor, el estrés provocado por la misma relación de pareja o por agentes externos; así Pick y Andrade (1986) quienes realizaron investigaciones a cerca de ciertos indicadores y la satisfacción marital con relación de la pareja, tomando en cuenta:

  1. La calidad de la relación de pareja
  2. El aburrimiento en la relación
  3. El deseo de cambiar de pareja
  4. El gusto por conocer
  5. El gusto por interactuar
  6. La satisfacción de la pareja
  7. El temor al interactuar la frustración
  8. Sentimientos

Los resultados que encontraron, fueron que las parejas que menos tiempo llevan con su relación son las que menos deseos tienen de cambiar de pareja, pero a medida que pasa el tiempo, este deseo es ligeramente mayor, agregando que el factor del paso del tiempo también influye en el incremento del aburrimiento.

Dichos investigadores, explicaron que las personas que mencionaron llevarse mejor con su pareja, son las que tienen de 3 a 6 años de relación, mientras que las que se llevan peor, son las que tienen 13 a más años de relación. Esto puede tener relación con la vida rutinaria, en donde la inercia de ciertas actividades hechas casi mecánicamente, llevan al aburrimiento.

Con respecto al número de años de casados, Pick y Andrade (1986), encontraron que las parejas que tienen un matrimonio joven (de 3 a 6 años), están más satisfechas que las que tienen 13 o más años de casados. Al tratar de encontrar una respuesta a dicha situación, se puede contestar que generalmente, las relaciones en sus principios tienden a promover una actitud positiva para agradar al otro, para ser aceptados mutuamente, para conquistarse y donde entra la etapa del enamoramiento.

En el caso de personas que escogerían una pareja diferente y que se sienten aburridos en su relación, dichos investigadores informan lo siguiente:

A menor satisfacción con la pareja, menores sentimientos de dolor por celos y menor gusto por conocer, además de mayor frustración y mayor temor al interactuar.

Por otro lado, Carter (1980), agrega que el factor estrés se ha considerado como influyente en la satisfacción con relación de pareja, afirmando que cuando el nivel de estrés es mayor, habrá mayor probabilidad de que se desarrollen conflictos dentro de la pareja, y que los eventos productores de estrés pueden ser externos por conflictos ajenos a la pareja pero que tienen influencia directa) o internos (cuando provienen de la pareja misma).

Así como se puede ver que las causas de satisfacción marital son exhaustas, diferentes investigadores han aportado algunos factores que pueden favorecer u obstaculizar la satisfacción marital:

Factores que pueden favorecer la S.M.

Comunicación entre los cónyuges (Gilberts, 1956)

Nivel de escolaridad alto (Renne, 1970)

El "síndrome del nido vacío" (Burr, 1970)

El trabajo con alto nivel (prueba así en el hombre su virilidad) (Barry, 1970)

El estatus socioeconómico (Bernard, 1971)

Relaciones extramaritales (Weil, 1975)

Amor, afecto, amistad, interés, vida sexual plena (Fineberg y Lowman, 1975)

La fuerza laboral de la esposa es positivo (negativo para él) (Bean, Curtis y Macum, 1977)

Los valores humanos (Rokeach, 1979)

Los celos (Hansen, 1983)

La presencia y número de hijos (Rollins y Galligan, 1974)

Factores que pueden obstaculizar la S.M.

El proceso de desencanto, expectativas (Pineo, 1961)

Relaciones extramaritales, debido al aburrimiento, rutina (Brayshaw,1962)

Nivel de escolaridad bajo (Renne, 1970)

Los cambios, transiciones que producen ansiedad sobre todo en las mujeres (Barry, 1970)

Los años de casados de 13 a más (Leñero, 1972)

El número de hijos (Miller, 1976)

La distancia entre la percepción de la pareja ideal y la pareja real es muy grande (Rivera, Díaz – Loving y Flores)

Se ha considerado que el rol del terapeuta es determinante en el afán de seguir investigando las razones que propician la armonía en la pareja, consiguiendo así la unidad de la familia y un buen desarrollo de la sociedad.

De esta manera dentro del trabajo en pareja será canalizar el libido tanto de la mujer como del hombre por caminos correctos, donde se observe la sobre identificación o la sumisión del animus en la mujer y la sobre identificación o machismo del anima en el hombre, con lo cual corre peligro la relación ya que los roles de cada uno no están bien diferenciados. (Jung, 1995).

Autoconcepto

Si partimos de la definición que dan Baron y Byrne (1998), del autoconcepto como "una colección organizada de sentimientos y creencias sobre uno mismo" y del self como "el centro del universo social de cada persona. Tu autoidentidad o tu autoconcepto", en donde el self es adquirido a través de interacciones sociales que inician con la familia inmediata y continúa con toda la gente que se conoce a lo largo de la vida, y por lo tanto para R. Gross (2000), el autoconcepto es que éste, "se puede considerar con las creencias del individuo acerca de su personalidad, la forma en que el individuo percibe su personalidad", aclarando que el autoconcepto y el si mismo se utilizan de modo intercambiable para referirse a la autoconciencia general del individuo, y que en el caso del término del sí mismo, existen diversos significados, como son: autoimagen, autoestima, sí mismo ideal y la autoidentidad.

Volviendo con Baron y Byrne (1998), quienes para poder definir el autoconcepto, era necesario cuestionarse ¿quién soy?, y para esto se refirieron a un estudio que realizaron Rentsch y Heffner a más de 200 estudiantes universitarios que dieran 20 respuestas diferentes a dicha pregunta; de esto, dichos autores supusieron que cada persona posee un solo autoconcepto con un contenido específico, siendo la misma estructura global del autoconcepto para todos. Dichos sujetos se describieron en ocho categorías o factores:

Atributos interpersonales

Aspectos existenciales

Creencias interiorizadas

Conciencia del self

Diferenciación social

Autodeterminación

Intereses y actividades

Características adscritas

Y de aquí, Baron y Byrne (1998), se cuestionan si ¿existe uno o varios autoconceptos?, por lo que se puede decir que, normalmente se habla de nosotros mismos como si el self fuera algo estable o invariable, y por supuesto que no, ya que todo individuo puede y debe cambiar a lo largo de su vida, pues no se es la misma persona de hace un año que la de ahora; por lo que, Markus Y Nurius (1986), sugirieron un autoconcepto operativo, abierto al cambio en respuesta de nuevas experiencias. De aquí Higgins (1990), que es una experiencia decepcionante, la discrepancia entre la persona que somos y la persona que queremos ser.

Baron y Byrne (1998), explican los cambios del autoconcepto con las experiencias vividas ya sea de forma positiva (cuando las cosas salen como nos gusta) o negativa (cuando las cosas no salen como nos gusta), para así ir formando la identidad.

McNulty y Swann (1994), examinaron, que pasaba con el autoconcepto en un contexto interpersonal en continuo funcionamiento investigando las auto – percepciones interpersonales de compañeros de habitación universitarios del mismo sexo, a lo largo de varias semanas, pidiéndoles que se valoraran a sí mismos y al resto del grupo según varias características como: capacidad académica, sociabilidad, atractivo, simpatía y capacidad atlética. Los resultados sugirieron un proceso negociador donde las autopercepciones influyen en las percepciones personales de los demás y esas percepciones a su vez, afectan a las autopercepciones; por lo tanto, esto nos dice, que vamos moldeando nuestra persona de acuerdo a las necesidades de interacción del exterior, dicho en otras palabras, Baron y Byrne (1998), explican que según el interaccionismo simbólico, los seres humanos actúan hacia las cosas en términos de sus significados; las personas existen en un ambiente simbólico al igual que el físico, de manera que la importancia de la interacción social se deriva del significado que ésta tiene para los participantes. R. Gross, explica que James (1890) sostiene que se tienen tantos sí mismos (autoconcepto) como relaciones sociales, o sea, que es multifacético, por lo que modificamos hasta cierto grado nuestra conducta dependiendo de la persona con la que estemos: las diferentes personas hacen surgir diferentes aspectos de nuestra personalidad (Hampson, 1995).

Además, afirma C. Jung, que un aspecto muy importante, que puede favorecer el autoconcepto del sujeto es la personalidad conciente, la cual la llama como un recorte más o menos a fuerza, en la psique colectiva, es decir, lo que permanece en el inconsciente es aquello que no ha de adecuarse a la persona consciente o bien se olvida, se niega o es reprimido, ya que no se permitiría al individuo, adecuarse a ciertas circunstancias sociales por las que tiene que vivir. Así, la personna, la mascara es la parte que en cierto modo nos ayuda a interactuar aceptablemente, por así decirlo ante una sociedad que así lo demanda, y para no meterse en problemas ya que así, la mujer podrá desarrollar los roles adecuados a diferentes circunstancias a lo largo de su vida.

El papel del terapeuta, ha de ayudar en los conflictos maritales, o bien tener como un objetivo la satisfacción marital, consolidando un ego y ayudando a llevar a la conciencia aquellas partes de la personna que no han sido reconocidas.

En resumen, el autoconcepto según R.Gross (2000), se refiere a tres componentes principales que son:

Autoimágen.- que se refiere a la manera en que uno se describe a sí mismo, el tipo de persona que uno piensa que es, le guste o no.

Autoestima.- es el grado en el cual la persona se agrada y acepta o aprueba a sí misma, y qué tan valiosa se considera.

El sí mismo ideal.- es le tipo de persona que se desearía ser.

Son estos los aspectos que han de influir en tener una alta o baja autoestima.

Ahora, nos podemos preguntar ¿porqué nos autoevaluamos?

Sedikides (1993), refiere tres motivos:

Autovaloración: se busca un autoconocimiento preciso, ya sea positivo o negativo.

Autosuperación: en busca de un autoconocimiento favorable, ya sea para crecer emocionalmente, llegar a la individuación proceso por el cual, volvemos de donde venimos.

Autoverificación: se busca un autoconocimiento que sea verdadero, tal vez, la búsqueda real de sí mismo, la verdad que todos buscamos.

De este modo, para la mujer de hoy y de siempre, es importante el autoconcepto que tenga de ella misma ya que va a definir el buen desempeño en los diferentes roles que ha de representar en su vida y más aún en la vida marital, por consiguiente, una mujer con un buen autoconcepto será el grado de conciencia que tenga de:

  1. La reacción que tienen los demás hacia ella, qué tanta aceptación como persona tiene, lo que dicen y/o actúan sobre ella, ¿qué imagen ha construido a partir de la interacción con los demás?
  2. La comparación con otros, ya sean estas positivas o negativas.
  3. Los roles sociales, dependerán de la imagen que tenga de quien es ella.

Dentro de los estudios realizados para analizar la correlación que pudiera existir entre el autoconcepto y la relación marital, se ha encontrado que Brodbar (1986), afirma que a mayores sentimientos negativos acerca de la relación de pareja, hay mayor probabilidad de que haya una baja autoestima, y nos dice que un matrimonio estresante promueve la baja autoestima de los dos miembros de la pareja; al igual que Schafer (1985), dice que la autoestima se ve amenazada cuando hay alguna pérdida de algo que valoramos, como podría ser la pérdida de la estabilidad en la relación de pareja, promovida por el estrés, y éste a su vez puede estar relacionado con cierto conflicto o insatisfacción en la relación de la pareja, en cuanto al desempeño de roles maritales, desajustando el equilibrio de la relación. Las mujeres que experimentan mayor inconformidad con el rol que desempeñan, asumían que sus esposos no las valoraban y por lo tanto su autoestima tendía a ser baja, por lo que Schafer (1985), en una investigación, concluyó que había una relación directa entre inconformidad en el desempeño de roles y autoconcepto.

Tamayo (1986), por su cuenta en un estudio realizado en Brasil acerca del autoconcepto, sexo y estado civil, encontró que el estado civil era un factor importante, donde los sujetos casados presentaron mayor auto concepto que los solteros, en relación con la apertura social (interaccionismo), auto confianza, autocontrol y self ético-moral; y explica que parece ser lógico explicar dicha superioridad de los sujetos casados a partir de la aceptación permanente y del reconocimiento emocional y social que una persona significativa de gran importancia en la adultez, como lo es el cónyuge, por lo que para la mujer en específico, es importante desarrollar un buen autoconcepto, sentirse segura de sí misma, segura de la interacción que tiene con su pareja, sus hijos y los demás, el trabajo que desarrolla dentro y fuera de casa, el rol como madre, el rol como esposa, etc. ya que así logra proyectar en su pareja la estabilidad emocional que éste necesita y sentirse seguro en la relación como parte complementaria de ésta.

Depresión

Las teorías psicodinámicas, han definido la depresión desde diversos puntos de vista como son: Freud, (1917), que describe la depresión como un estado de duelo; la reacción a la pérdida de un ser amado, o una abstracción equivalente, donde se refiere a una pérdida real o física; Noyes y Kolb (1961), hablan de que esta tiene sus raíces en la culpa inconsciente que surge de las dificultades interpersonales, como los sentimientos ambivalentes, principalmente agresivos hacia personas significativas, y de estos impulsos hostiles que anteriormente se dirigían contra otras personas, llegan a dirigirse contra el propio yo del sujeto, por lo que hay un gran deterioro del centro del ego (una baja de autoestima) , así, podría suponerse que hay una relación estrecha entre la depresión y el autoconcepto; al igual que Noyes y Kolb (1961), Becker (1964) asocia la depresión como una amenaza contra la autoestima, ya que cuando la autoestimación está reducida, al individuo le resulta difícil actuar, y por lo tanto se volverá pasivo, por lo que una persona con un alto concepto de sí mismo, difícilmente caerá en estados depresivos; y Beck (1967), nos presenta como una característica dominante de la personalidad depresiva, la posesión de una opinión negativa de sí mismo, del mundo y del futuro y por lo que los resultados de este conjunto cognoscitivo negativo, las dificultades externas asumen proporciones enormes y llevan a la depresión; con estos elementos, se puede afirmar nuevamente la relación que ha de haber entre la depresión y el autoconcepto, ya que una persona que se siente devaluada, incapaz de hacer algunas cosas que le proporcionen seguridad y estabilidad en su autoconcepto, tenderá a deprimirse, y esta teoría se vuelve a reafirmar, con la idea de Becker (1964), acerca de la personalidad depresiva, ya que esta no está fija todo el tiempo en el individuo, está en continuo cambio, a veces en dirección positiva y más a menudo en dirección negativa, dependiendo de las circunstancias externas.

Como uno de los factores que pueden detonar la depresión, se puede mencionar, la sensación de que no se han cumplido altas expectativas, como menciona Cohen (1954).

Por otro lado es importante mencionar la depresión, como un estado natural que en ciertos momentos el ser humano puede experimentar y que va gradualmente de la neurótica a la psicótica, mostrándose así, no como una situación emocional aislada, sino como un estado que está acompañado por síntomas físicos, que puede ser precipitado por situaciones externas o internas a la persona, es decir, hay una gran variedad de factores que involucran a un estado depresivo como pueden ser además: la edad, el sexo, las circunstancias de vida como nacimiento, maternidad, matrimonio, etc.

En cuanto a la sintomatología de la depresión, se revisó desde 2 puntos de vista, el de Beck (1967) y desde el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV (1995).

En cuanto a Beck (1967) se puede mencionar, que la depresión se encuentra agrupada en diferentes manifestaciones como son:

Emotivas:

estado de ánimo abatido

sentimientos negativos hacia sí mismo

disminución de la gratificación

pérdida de apego emocional

ataques de llanto

pérdida del sentido del humor

Cognitivas: (actitudes distorsionadas sobre sí mismo)

  • experiencias
  • su futuro
  • expectativas negativas
  • imagen corporal
  • decisiones
  • ansiedad
  • autocrítica
  • culpa

Motivacionales:

  1. parálisis de la fuerza de la voluntad
  2. deseos de escape y evitación
  3. deseos de suicidio
  4. aumento de dependencia

Vegetativas y físicas:

pérdida de apetito

dificultades para dormir

pérdida del apetito sexual

alteraciones alimenticias

Y el DSM IV (1995), clasifica la depresión como un trastorno del estado de ánimo, dentro de los cuales, el trastorno distímico (que se encuentra clasificado entre los trastornos depresivos) y es el que nos interesa en esta investigación, ya que se enfoca a una depresión "funcional", evaluada a la población elegida, (ver Cap. II Trastorno Distímico: Criterios para el diagnóstico).

Los síntomas dependientes de la edad y sexo, se ve que en los niños se presenta por igual en ambos sexos, los síntomas son al igual en los adolescentes, la irritabilidad, inestabilidad, tristeza, pesimismo; tienen una baja autoestima y escasas habilidades sociales. Y en los adultos, las mujeres son dos o tres veces más propensas que los hombres a presentar un trastorno distímico.

La prevalencia de dicho trastorno, es de un 6%, y la prevalencia puntual es de un 3% aproximadamente.

El curso del trastorno distímico, es un inicio temprano e indicioso y crónico.

Y la diferencia de un trastorno distímico a un trastorno depresivo mayor, radica en que el trastorno distímico, se caracteriza por síntomas depresivos menos graves y crónicos que se han mantenido durante muchos años, y el trastorno depresivo mayor, consiste en uno o más episodios depresivos mayores diferenciados que se pueden distinguir de la actividad normal de la persona.

En cuanto a las investigaciones realizadas, se ha encontrado que hay muchos factores aislados que son importantes como posibles causas desencadenantes de la depresión, como son: el estatus marital, el desajuste marital, la ocupación del hombre y la mujer, la edad, la expresividad del sujeto, entre otras muchas; explica Arieti (1981), que no siempre se puede rastrear el factor precipitante de la depresión y agrega: "la supuesta ausencia de componentes psicológicos en el origen de una depresión, se debe en realidad, a que el paciente no los ha reconocido como factores precipitantes"; por otro lado tenemos a Abraham (1911), quien percibe la ambivalencia del depresivo y su incapacidad de amar verdaderamente a los demás, su excesiva preocupación por sí mismo y la manera en que utiliza la culpa para llamar la atención de sí mismo, y así, señala la frecuente correlación entre el comienzo de una depresión y un desengaño amoroso, en este caso los celos e infidelidad, juegan un papel importante en la predisposición de una depresión.

Rado (1951), sostiene que las manifestaciones depresivas, son intentos de restaurar la sensación de ser atendido. Manifiesta la creencia de que el depresivo puede despreciarse a sí mismo por su debilidad y ser incapaz de controlar su ira por lo que , desea expresar la intensa ira que siente hacia el objeto amado, pero su dependencia de éste le impide manifestar abiertamente su hostilidad, dirigiendo su rabia hacia sí mismo con la esperanza de recuperar el objeto amado. Para la persona sana, la experiencia de pérdida es un desafío que pone en acción sus recursos para continuar viviendo sin el objeto, o bien tomar las medidas necesarias para enmendar la pérdida.

En la vida de pareja, se ha visto como el rol sexual de la mujer es una causa importante en la preponderancia de la mujer sobre el hombre en la depresión, sobre todo el rol de ama de casa, como afirman Gove y Bernard (1973), ya que el hombre casado tiene dos fuentes potenciales de satisfacción: el trabajo y la familia, y si una falla se usa la otra como soporte, en cambio la mujer casada ama de casa sólo tiene una fuente de satisfacción: la familia, lo que a su vez el trabajo para esta es fuente de mayor frustración y no de satisfacción.

Radloff (1975), utilizó un cuestionario en el cual cubrían problemas psicológicos y psicofisiológicos, especialmente síntomas relacionados con la depresión, como el humor, enfermedades físicas, necesidad y uso de tratamiento, así como el sexo, edad, ocupación, educación, estatus marital y concluyó, al igual que Gove y Bernard (1973) que las mujeres resultaron más depresivas que los hombres, de aquí, que el matrimonio es ventajoso para el hombre en salud mental y desventajoso para la mujer.

Con respecto al sexo y al estatus de empleo, se ha visto que las mujeres calificaron más alto en depresión que los hombres si ellos trabajan o están retirados, sin embargo, en la única condición en que el hombre es más depresivo que la mujer, es cuando éste está desempleado.

En cuanto al factor edad, la depresión no es más común en personas mayores, ocurre en todas las edades, ya que ésta varía en su manifestación y frecuencia de acuerdo a la edad, Schwab y cols. (1968).

Coleman y Miller (1975), en un estudio que investigó la depresión en relación al desajuste marital, aplicando el inventario de depresión de Beck para medir patología depresiva desde el aspecto cognitivo, afectivo y conductual, al igual que la prueba de Locke y Wallace de desajuste marital, que discrimina entre la felicidad o infelicidad de la pareja, y por último una hoja de datos biográficos; se encontró una correlación significativa entre depresión y desajuste marital entre las 154 parejas participantes en el estudio. Las mujeres tendieron mucho más que los hombres a ser pacientes referidas y al comparar el estatus de referido o no referido; las mujeres estuvieron significativamente más deprimidas que los hombres.

En otros estudios como el de Bernard (1971), se demostró que las mujeres casadas muestran más patología, incluyendo depresión, que la que muestran hombres y mujeres solteros.

Con el estudio de Coleman y Miller (1975), se asumió que en las parejas casadas las mujeres se catalogaban a sí mismas como más desajustadas maritalmente que los hombres, sin embargo, contrario a esto, las mujeres estimaron sus matrimonios dentro de lo normal y no más conflictivos que sus maridos, lo cual implica que las mujeres no criticaron o culparon a su matrimonio de su depresión. Conclusiones posteriores de este estudio muestran, que hubo una inesperada baja correlación entre la depresión y el desajuste marital en las mujeres; y una baja correlación entre la clasificación de depresión de las mujeres y la clasificación matrimonial de sus maridos.

Por lo tanto un desajuste marital, no es frecuentemente asociado con la depresión en mujeres, pero sin embargo a mayor depresión en el hombre, tanto el esposo como la esposa, clasificaron al matrimonio en conflicto. Así, la depresión no tiene correlación directa en mujeres, ya que se deprimen indistintamente con la presencia o ausencia de conflictos maritales, sin embargo, en los casos en el que los maridos son los deprimidos, se ha encontrado que se presenta un desajuste marital, y es aquí cuando se ve la importancia de la depresión para la mujer casada, en este caso se sugiere entrevistar a la esposa para un posible tratamiento de desajuste marital. En cuanto a la mujer casada deprimida, es importante que sea atendida, ya que se ve que este trastorno baja su autoestima, y como consecuencia entra un desajuste marital como tal.

Importancia del Estudio

La importancia del autoconcepto y la depresión en la mujer, ha destacado hoy en día, tanto en el campo de la salud mental como un padecimiento que afecta a la humanidad, llegando a afectar su vida y la de los que circundan a ella, en este caso en la satisfacción marital.

Hoy en día sabemos que la mujer está expuesta al estrés que produce una sociedad tan demandante como es la de México; por lo que está sujeta a padecer trastornos de depresión así como un bajo nivel de autoconcepto, lo cual tiene repercusión en su relación matrimonial, y como consecuencia su asistencia más frecuente al psiquiatra, psicólogo, médico e ingestión de tranquilizantes, antidepresivos, etc., por lo que, con la aprobación de AMETEP, a cada sujeto de la muestra que cumplía las características requeridas, se le pidió resolver cada uno de los instrumentos de evaluación, con libertad de tiempo para su entrega, favoreciendo así la voluntaria cooperación.

Ante esta problemática, el ser humano, adopta una serie de conductas tales como la tendencia a la psicoterapia y la ingesta de medicamentos, etc., por otro lado, los medios de comunicación, la sociedad en sí, han hecho que la mujer cada vez sea más demandada en todos lo ámbitos, asumiendo el rol de ama de casa, esposa, ejecutiva, proveedora, etc., lo cual la lleva a tal estrés que se ve afectada, en este caso, en su vida marital.

A través de la revisión bibliográfica y de la experiencia práctica, ha resaltado la inquietud de investigar acerca de la satisfacción marital y su relación con el autoconcepto y la depresión de la mujer mexicana, ya que es de gran importancia que el terapeuta cuente con elementos objetivos y sistematizados en términos de prevención, tratamiento o educación a este tipo de población.

En México se han hecho investigaciones a mujeres que requieren del conocimiento del tema, en una población pequeña, así como también se han realizado estudios más generalizados y longitudinales, que incluyen el contexto social, económico y psicológico, del mismo tipo de población, en donde se han obtenido resultados en base los cuales se ha podido generalizar fuertemente, ya que se estudia a un número de sujetos muy significativo.

Para la Asociación Mexicana de Terapia de Pareja (AMETEP), dicho estudio, podrá contribuir a abordar de una mejor manera, la problemática emocional y de la relación de pareja en las mujeres.

Por tanto, la importancia de este estudio, radica en que ayuda a reconocer más ampliamente, la depresión en la mujer y el autoconcepto de sí misma, con el fin de obtener mayor conciencia del rol de la mujer hoy en día y así prevenir males que puedan estar afectando su relación marital.

El autoconcepto y la satisfacción marital

Cumpliendo con los objetivos de la presente investigación, según la teoría revisada, el autoconcepto en términos generales, no se relaciona directamente con la satisfacción marital, excepto con el "yo personal" ya que este no tiene que ver con los aspectos estructurales de la relación y con la satisfacción total de 0.49, como serían: la comunicación entre los esposos, las relaciones sexuales, los celos, el número de hijos y/o la presencia de estos, roles sociales, el trabajo, los años de casados, los valores, etc., ya que el yo personal se refiere al sentido del propio valer, es la evaluación del sí mismo el cual es único, no existe otro yo personal en ningún otro individuo, es la esencia del ser, es individual, y esto implica que entre más a gusto se este en la relación de pareja y se organice mejor con el cónyuge, mayor será el grado del propio valor; por lo tanto, se concluye que el autoconcepto no tiene relación alguna con el yo personal ya que, se excluyen los aspectos estructurales de la satisfacción marital. Así se ve, que el yo personal tiene una relación inversa con los aspectos estructurales de la relación y con la satisfacción total.

En este sentido, es importante mencionar a la "personna", ya que se encuentra directamente relacionada con el yo personal ya que de acuerdo a la teoría de Jung (1963) ésta es "un complejo funcional al que se ha llegado por motivos de adaptación o de necesaria comodidad, pero no es idéntica con la individualidad. Está referida exclusivamente a las relaciones con el objeto, con el exterior. La personna es un compromiso mayor de lo que parece entre el individuo y la sociedad", y entra en acción, cuando por mecanismo de defensa, esa transparencia total no se puede mostrar, por temores al qué dirán, a ser criticada, a ser juzgada, etc. lo cual interfiere en un autoconcepto de sí misma, esto debido a que el individuo vive en un entorno social, el cual hace que ella misma se crea lo que el mundo exterior le dice ya sea verbalmente o no, por ej.: el estar bien arreglada, hacer ejercicio diario, etc. es decir, cumplir con las normas sociales, lo que hace que se desarrolle esta "personna" para adaptarse a la sociedad que se pertenece, mientras haya conciencia de esto, el yo personal estará protegido, sin embargo cuando se hace por dar gusto a la sociedad, para ser aceptada y "pertenecer", se esta actuando de una manera que tarde o temprano va a desarrollar síntomas de un autoconcepto bajo, ya que se esta siendo lo que realmente no se es. En términos generales, las subescalas del Tennesse no se correlacionan significativamente con las subescalas o el puntaje total del cuestionario de satisfacción marital.

A partir de estos resultados, se aceptan como válidas las siguientes hipótesis:

Hipótesis nula No. 2: "no existe una relación estadísticamente significativa entre el grado de satisfacción marital y el autoconcepto en un grupo de mujeres".

Sin embargo, se puede mencionar la relación que existe entre los aspectos estructurales de la relación de pareja y el autoconcepto, ya que por otra parte se encontró que a mayor insatisfacción con los aspectos emocionales del cónyuge, menor grado de sociabilidad afiliativa; lo que tiene que ver con la teoría de Brodbar (1986), quien afirma que "a mayores sentimientos negativos a cerca de la relación de pareja, existe una mayor probabilidad de que haya una baja autoestima", y nos dice que un matrimonio estresante promueve la baja autoestima de los dos miembros de la pareja; y en términos específicos con Rosenberg (1962), cuando dice que la persona con un bajo autoconcepto, no gustan de lo que son a ellas mismas, ni de su compañía, a demás de que encontró a este tipo de personas como socialmente vulnerables, hipersensibles a la crítica y al ridículo; por lo que llega a tensionar sus relaciones interpersonales y las vuelve personas inhibidas y aisladas, por lo tanto con un bajo autoconcepto de ellas mismas.

A cerca de esto mismo, Schafer (1985), informa que la autoestima se ve amenazada cuando hay alguna pérdida de algo que valoramos, en este caso, puede ser la pérdida de estabilidad en la relación de pareja, ocasionada por el estrés, este estrés puede tener muchas causas: que haya conflicto e insatisfacción con la calidad del desempeño de roles maritales, desajustando el equilibrio de la relación. Schafer (1985), también encontró, que las esposas que experimentan inconformidad con el rol que desempeñan, asumían que sus esposos las evaluarían o tendrían un concepto de ellas negativo y finalmente esto bajaba su propia autoestima. Por lo tanto, "se obtuvo una relación directa entre inconformidad en el desempeño de roles y autoconcepto".

Por su parte Tamayo (1986), relaciona autoconcepto con estado civil y sexo y encontró con respecto al estado civil, que los sujetos casados presentaron niveles más elevados que los solteros en los factores de apertura social, autoconfianza, autocontrol, y aceptación social, y agrega que parece lógico esta superioridad de los sujetos casados a partir de la aceptación permanente y del reconocimiento emocional y social ofrevcido por una persona significativa de gran importancia en la edad adulta como lo es el cónyuge. En estos términos, se puede ver al matrimonio que da estatus social, teniendo un efecto más positivo sobre el autoconcepto de las mujeres que en el de los hombres.

En resumen, lo que pienso de mi mismo, me lo devuelven los demás, si pienso que soy bonita, inteligente, trabajadora, etc. los demás me lo reafirman al igual que si yo pienso que soy fea, tonta, floja, etc. lo voy a ver en los demás reflejado y me lo voy a creer, me están reafirmando algo que yo les doy. Así, es el "otro" más cercano el que me lo devuelve en este caso la pareja, si no me devuelve algo positivo me baja la autoestima y viceversa.

Cuando el autoconcepto no se relaciona con satisfacción marital es porque ya el matrimonio es una etapa posterior a la adolescencia donde surge el autoconcepto. Cuando hay interacción, y se refiere al yo moral, es algo mío que a la larga me lo va moldeando la pareja, con el yo físico, que es mío, que va ligado al esquema físico puramente, con la identidad, que es como se ve el sujeto a sí mismo, con la autosatisfacción que es cómo se percibe el sujeto a el mismo, con el comportamiento como está funcionando, lo cual afecta a la pareja de manera positiva o negativa, el yo ético – moral, lo que hago bueno o malo, por ejemplo la infidelidad, el yo familiar que es como se ve el individuo en relación con los más cercanos y lo que opinan sobre éste, con el yo social igualmente, es la relación con la sociedad y hay una retroalimentación que influye en la persona.

Depresión y autoconcepto

Teóricamente se puede decir que sí hay una relación entre depresión y autoconcepto, ya que basándose en el cuestionario de depresión de Beck, la relación entre estas dos variables es menor, si aumenta la depresión (-.085) baja el yo personal, es decir el autoconcepto, si no hay depresión sube el yo personal o la autoestima. Esto se debe a que la depresión es considerada como un trastorno de las emociones, es física y el autoconcepto es la creencia del sujeto sobre sí mismo, de sus sentimientos y del self que es el centro del universo social de cada persona y es adquirido a través de interacciones sociales que inician con la familia y continúa con toda la gente que se conoce a lo largo de la vida, Baron y Byrne (1998), así a menor calidad de vida emocional (el yo personal), mayor será el grado de depresión del sujeto y viceversa, a mayor grado de calidad de vida emocional, mejor salud física, mayor autoconcepto tendrá el sujeto.

Mientras el nivel de la personalidad conciente sea más elevado como dice Jung, el autoconcepto será favorecido, ya que el material que está en el inconsciente es todo aquello que no ha de adecuarse a la personalidad conciente, o bien, se olvida, reprime o se niega con el propósito de sujeto pueda adecuarse a ciertas circunstancias sociales por las que tiene que vivir, de esta manera se puede interactuar aceptablemente ante una sociedad que así lo demanda para no meterse en problemas que casi siempre es la causa de poseer un autoconcepto bajo y por lo tanto cierto grado de depresión; así, la mujer en el caso de esta investigación, deberá desarrollar los roles que le corresponden según las demandas que la sociedad en que vive le demandan como serían: la buena ama de casa, la buena madre, la buena esposa, la buena amante, la buena trabajadora, la buena..., lo cual al "tener" que ser en todos estos roles "buena, eficiente, etc." se puede llegar a ciertos niveles de estrés que producirán como consecuencia cierto grado de depresión.

Esto anterior se refiere a la Tabla 5, en donde se ve la correlación que existe entre la depresión con el yo social (-0.85) y con la identidad (-0.75).

Entre las investigaciones que avalan lo anterior, se pueden mencionar estudios como los de McNulty y Swann (1994), quienes examinaron lo que pasaba con el autoconcepto en un contexto interpersonal en continuo funcionamiento, investigando las auto - percepciones interpersonales de compañeros de habitación universitarios del mismo sexo, a lo largo de varias semanas, pidiéndoles que se valoraran a sí mismos y al resto del grupo según características como: capacidad académica, sociabilidad, atractivo, simpatía y capacidad atlética. Los resultados sugirieron un proceso negociador donde las auto - percepciones (como se ven a sí mismos) influyen en las percepciones de los demás y estas a su vez afectan a las auto - percepciones, es decir, modifican la percepción que se tenía de uno mismo al principio y después de..., lo cual habla de que vamos moldeando nuestra persona, nuestro autoconcepto, de acuerdo a las necesidades de interacción del exterior, el interaccionismo simbólico al que se refieren Baron y Byrne (1998).

Por otro lado, Osofsky (1985), al estudiar a 250 parejas de 18 a 35 años donde investigó acerca de su relación de pareja, de la relación padre – madre – hijo, midiendo el estrés que se puede manifestar de diferentes maneras: en la preocupación por embarazo, porque el niño nazca sano, por el buen desempeño de su rol de padres, tendieron a mostrar menor satisfacción marital y por lo tanto menor autoestima.

Satisfacción marital y depresión

En cuanto a la satisfacción marital y depresión, no se encontró una correlación significativa debido a que los factores de satisfacción marital y los factores de la depresión son eventos independientes que aparentemente no influyen de manera determinante el uno sobre el otro, es decir, en el momento que hay satisfacción marital puede no haber depresión, debido a que si dichos factores son correspondidos de manera positiva, no le causa a la pareja mayor conflicto, ya que se solucionan por medio de una buena comunicación; información; intercambio; buena escucha entre los esposos; las relaciones sexuales son satisfactorias; complementarias, en el caso de infidelidad, la pareja tiene la capacidad para solucionar de manera constructiva; se ha logrado un estatus trabajando ya sea una parte o los dos; los celos, estando deprimido tienden a volverse patológicos debido a que no hay una buena autoestima; los hijos otro factor muy importante en la influencia de la satisfacción marital, cuando son planeados y deseados; cuando se han preparado emocionalmente a lo largo del matrimonio para cuando los hijos (si es que los hubo) ya no estén y hubo una buena relación con ellos; los roles sociales han sido buenos, se han fomentado amistades duraderas por ejemplo; los cambios y las etapas en que se pasa la vida conyugal han sido superadas positivamente; cuando el trabajo ha sido fructífero; los años de casados se han valorado, se han visto cualidades; los factores como el amor, la comprensión, la reciprocidad, el respeto, la complicidad, intereses mutuos, etc. han estado presentes; así se ve en los estudios realizados por Blood Y Wolfe (1960), quienes encontraron que las mujeres cuyos maridos no compartían las labores del hogar y éstas cargaban con mayor responsabilidad en la casa, se encontraban menos satisfechas.

Con respecto al número de años de casados, Pick y Andrade (1986), encontraron que las parejas que tienen un matrimonio de pocos años (de 3 a 6 años), están más satisfechas que las que tienen 13 años de casados. Al tratar de encontrar una respuesta a dicha situación, se puede decir, que generalmente todas las relaciones en sus comienzos, tienden a promover una actitud positiva para agradar al otro, lo que llama Jung la "personna" con la cual actuamos para algo que necesitamos conseguir, en el caso de la pareja para ser aceptados mutuamente, para conquistarse y enamorarse así, al paso del tiempo, la "máscara" en la pareja va olvidándose y va saliendo la identidad de cada uno realmente como es, lo cual lleva a frustraciones, desilusiones debido a las expectativas que se formaron al principio y no se han cumplido, esto se puede ver en la tabla número 5, en la cual la identidad (-0.33) es un aspecto no significativo para con la satisfacción marital.

Cuando hay depresión puede no ser la causa fundamental de insatisfacción marital, debido a que cuando se está deprimido, puede deberse más a un factor bioquímico como lo menciona el DSM IV, donde clasifica a la depresión como un trastorno del estado de ánimo donde se es una persona funcional, que presenta síntomas tales como alteraciones del sueño, falta o exceso de apetito, irritabilidad, tristeza, pesimismo, baja auto - estima, escasas habilidades sociales, disminución del apetito sexual, los cuales si llevan a un desajuste en la pareja solamente y no una insatisfacción marital como tal, por ejemplo, un bajo rendimiento en el trabajo, una comunicación muy pobre, las relaciones sexuales son escasa o nulas por lo tanto no satisfactorias, se desequilibran los roles sociales debido a que el no deprimido tiene que jugar ambos roles para salir adelante y más difícil aún cuando hay hijos pequeños.

En resumen cuando se está satisfecho maritalmente es por que tiene comunicación con su pareja, y han logrado un estatus socioeconómico bueno y todo lo que conlleva estas actitudes, es decir, están presentes todos los factores que contribuyen a la satisfacción marital.

Dichos resultados permiten orientar a aquellas mujeres que pretenden tener una relación estable y duradera con su compañero, así como generar propuestas de intervención para todas aquellas mujeres que ya presentan insatisfacción con su relación actual y / o síntomas depresivos los cuales pueden interferir para lograr dicha satisfacción con su pareja.

A partir de esta investigación, lo que se sugiere para posteriores investigaciones, se realice dicha investigación a la otra parte de la pareja, es decir al sexo masculino, y de esta manera homogeneizar la muestra en cuanto al tiempo de relación, la comunicación entre los esposos, el número de hijos, etc. factores que según diversos autores afectan la satisfacción marital, así como el autoconcepto bajo y los síntomas de la depresión en el hombre pueden afectar de igual o distinta manera como cuando se da en la mujer.

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