Reflexiones y Curiosidades
 
APRECIACIONES SOBRE LA INICIACION


por Pilar Cordero

MITOS MISTERIOS SIMBOLOS


En el mito, lo que se dice es entonces distinto de lo que se quiere decir, pero lo sugiere a través de esta correspondencia analógica que es el fundamento y la esencia misma de todo simbolismo; así, podría decirse, se guarda el silencio hablando y es debido a ello que el mito ha recibido su denominación.

Llama la atención, dice Guénon, el parentesco entre las palabras mito y misterio surgidas ambas de la misma raíz, la palabra griega musterion (misterio) se relaciona directamente también con la idea de "silencio" y esto por otra parte, puede interpretarse en numerosos sentidos diferentes, pero unidos uno al otro y cada uno de los cuales tiene su razón de ser bajo un cierto punto de vista.

Misterio, en su sentido más inmediato, el más exterior, es algo de lo que no debe hablarse, algo sobre lo que conviene guardar silencio, o que está prohibido dar a conocer exteriormente, es así como se le entiende comúnmente, incluso cuando se trata de los misterios antiguos y en la acepción mas comente que posteriormente ha recibido, la palabra casi no ha guardado otro sentido que éste.

Sin embargo, esta prohibición de revelar ciertos ritos y ciertas enseñanzas debe en realidad, dejando aparte las consideraciones de conveniencia que han podido con seguridad desempañar a menudo un papel, pero que no han tenido jamás sino un carácter puramente contingente, ser considerada principalmente como poseyendo también un valor de símbolo.

Podemos añadir una estrecha similitud entre las palabras "sagrado” (sacratum) y "secreto” (secretum); se trata en ambos casos de lo que es puesto aparte (secernere, poner aparte), reservado, separado del dominio profano, al igual que el lugar consagrado es llamado templum, cuya raíz tem expresa la misma idea y la "contemplación”, cuyo nombre proviene de la misma raíz, se relaciona, además, con esta idea por su carácter estrictamente "interior”.

Según el segundo sentido de la palabra misterio, que ya es menos exterior, éste designa lo que debe ser recibido en silencio, sobre lo cual no es conveniente discutir. Desde este punto de vista, todas las doctrinas tradicionales, incluidos los dogmas religiosos, que constituyen un caso particular, pueden ser llamados misterios, puesto que son verdades que, por su naturaleza esencialmente supraindividual y supraracional, están más allá de toda discusión.

En fin, afirma Guénon, hay un tercer sentido, el más profundo de todos, según el cual el misterio es propiamente inexpresable, no puede sino contemplarse en silencio y lo inexpresable es al mismo tiempo lo incomunicable, la prohibición de revelar la enseñanza sagrada que simboliza, desde este nuevo punto de vista, la imposibilidad de expresar con palabras el verdadero misterio del cual esta enseñanza no es, por así decirlo, sino el ropaje, que lo manifiesta y lo vela al mismo tiempo.

Puede decirse, entonces, que los símbolos y en especial los mitos, cuando esta enseñanza se traduce en palabras, constituyen verdaderamente, en su aplicación principal, el lenguaje mismo de esta iniciación a los misterios.

La naturaleza entera no es sino un símbolo, es decir, no recibe su verdadero significado mas que si se la considera como soporte para elevarnos al conocimiento de las verdades sobrenaturales, o metafísicas en el sentido propio y etimológico de la palabra, lo que es precisamente la función esencial del simbolismo y lo que es también la razón de ser profunda de toda ciencia tradicional (este es el motivo de que el mundo sea como un lenguaje divino para quienes saben comprenderlo, según la expresión bíblica: "Coeli enarrant gloriam Dei” "el cielo habla de la gloria de Dios” (Salmo XIX-2).


RITOS Y CEREMONIAS


René Guénon nos habla también de la importante diferencia entre los términos "rito” y "ceremonia”, normalmente mal interpretados, veremos porqué: Los ritos poseen un papel esencial en tanto que "vehículos” indispensables - de las influencias espirituales sin las cuales no podría plantearse el menor contacto efectivo con realidades de orden superior, sino solamente con aspiraciones vagas e inconsistentes.

La ceremonia, por otra parte, constituye simplemente algo sobreañadido al propio rito, luego accidental y no esencial con respecto a este.

Existe en nuestra época una multitud de ceremonias que no tienen sino un carácter puramente profano, por lo que no están en absoluto unidas al cumplimiento de un rito cualquiera, si es que no se les ha decorado con el nombre de ritos, por uno de esos prodigiosos abusos del lenguaje que frecuentemente hemos denunciado y esto se explica por otra parte en el fondo, por el hecho de que hay, en todas estas cosas, una intención de instituir en efecto pseudoritos destinados a suplantar a los verdaderos ritos religiosos, pero que, naturalmente, no pueden imitar a éstos sino de forma totalmente exterior, es decir, precisamente por su sola parte "ceremonial”.

El rito mismo, del cual la ceremonia no es en cualquier forma, sino una simple envoltura, es desde entonces completamente inexistente, pues no podría haber un rito profano, lo que seria una contradicción en los términos.

Existen ceremonias sin ritos y ritos sin ceremonias, lo que es suficiente para demostrar hasta qué punto es erróneo querer establecer entre ambas cosas una identificación o una asimilación cualquiera. Si nos remontamos a los orígenes el rito no es otra cosa que “lo que es conforme al orden”, según la acepción del término sánscrito rita.

Quien cumple un rito, si ha alcanzado un cierto grado de conocimiento efectivo, puede y debe incluso tener consciencia de que hay ahí algo que le sobrepasa, que no depende en modo alguno de su iniciativa individual: pero en cuanto a las ceremonias, por mucho que puedan imponerse a quienes asistan a ellas y que se encuentran reducidos a papel de simples espectadores mas que al de "participantes”, está claro que aquellos que las organizan y que regulan su ordenación, saben perfectamente a qué atenerse y se dan cuenta de que toda la eficacia que pueda alcanzarse está completamente subordinada a las disposiciones tomadas por ellos mismo y a la manera más o menos satisfactoria en que sean ejecutadas.

Las ceremonias realmente tienen un carácter psicológico, es decir, preparan a las personas para colocarlas en un apropiado estado emotivo y mental. Hacen del rito, algo más accesible, algo más humano (el rito tiene un carácter supra-humano). La ceremonia es pues, un accesorio del rito, sin embargo, es siempre de temer que lo accidental haga perder de vista a lo esencial y que las ceremonias tomen, a ojos de quienes son sus testigos, mucha más importancia que los ritos, a los que éstas disimulan en cualquier forma bajo una acumulación de formas accesorias.

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