Reflexiones y Curiosidades
 
MUJER QUE SABE LATÍN... ROSARIO CASTELLANOS


por Pilar Alacid

INTRODUCCION

Mujer que sabe latín, nos arroja un panorama del papel que ha jugado la mujer principalmente en el siglo XIX, XX, tema que conoce con gran claridad Rosario Castellanos, como buena escritora, hace muy amena la lectura y a través de la ironía muchas veces, nos muestra la condición de la mujer. En las primeras páginas del libro nos muestra como la mujer ha sido tomada en la sociedad como un ser muy cercano al animal y no como un ser humano diferente al hombre claro está, pero que está ahí no solo como un mueble más o como una porcelana que enseñar sin mente.

Desgraciadamente muchas mujeres han participado gustosas de este rol y al despertar aparecieron excepciones que empezaron a abrir una brecha, en la búsqueda de una personalidad y lugar en el mundo, y en la actualidad podemos presumir ya existe un gran camino andado. Para abrir este camino aparecen diferentes trayectorias y de acuerdo a como esta escrito el libro podemos decir que Rosario Castellano desde un punto de vista muy feminista analiza el papel de la mujer y participa en la tarea antes expuesta.


DESARROLLO

En las primera páginas del libro vemos como Rosario Castellanos ve a la mujer, su imagen su máscara, cuando una mujer lee éstas causan en principio un gran desencanto, al reconocer como a través de la colonia en México y hasta el siglo XIX, la mujer se consideraba un elemento de la sociedad con funciones bien definidas, pero desde luego no pensantes.

Nos habla que la mujer realmente ha sido un mito y como tal ha servido como receptáculo de estados de ánimos del hombre, y para que éste tenga éxito fue necesario la abolición de lo contrario, la mujer.

Pero lo impresionante de esto es que la mujer ha llevado este rol en la mayoría de los casos cómodamente y sin enojos, siendo prueba de ello su comportamiento como ser débil en todas las actividades de su vida, mostrando que el hábitat de la mujer por ejemplo no es el campo, no es el aire libre, ya que hasta el aire le desordena su peinado, debe por tal estar recluida y esperar que el hombre (padre, hermanos, esposo), su proveedor la satisfaga en condición casi esclavizante para seguir caminando en la vida.

Esta situación de confinamiento, se llama por lo común virginidad o inocencia y es desde los primero años, que se trabaja en la mujer para adaptarla a su destino y convertirla socialmente en un ser útil.

Es increíble leer como Rosario Castellanos nos muestra que a través del hombre es como la mujer averigua acerca de su cuerpo y de sus funciones, realmente si lo pensamos profundamente es hasta ofensivo, pero debemos entender que fue la realidad de muchas mujeres, y quizá el día de hoy con sus asegunes todavía encontremos especímenes de esta naturaleza. Por esto nos dice Rosario Castellanos que solo e1 apelativo Mujer adquiere un matiz de obscenidad, de ahí la necesidad de buscar como llamar a este ser, desde Señorita hasta Madrecita.

Finalmente en el primer apartado Rosario Castellanos nos habla de la maternidad. Fenómeno del cual la mujer se aferra para poder hacer algo en la vida y dedicar su vida al producto. Pero con todo y este acercamiento a la tierra la mujer no deja de hacer deformaciones en su cuerpo para estar socialmente aceptada desde los pies, hasta la cabeza logrando con ello ser decente ante la sociedad o más bien ante los hombres, que necesitan de estos seres para poder brillar.

En el segundo apartado vemos como Rosario Castellanos ve la participación de la mujer en la educación formal. Gracias a la caridad cristiana nos dice Castellanos, a la mujer se le confiere igualdad espiritual, pero debe de todas formas estar sujeta a la cabeza de la familia.

Sus principales virtudes son la constancia, la lealtad, la paciencia, la castidad, la sumisión, la humanidad, el recato, la abnegación, la..... El ámbito en el que transcurre la existencia femenina es el moral, y desgraciadamente el concepto que esto lleva implícito casi un ser menos que animal, y periódicamente impuro. Esto nos lleva a ver que desgraciadamente las mujeres no han alcanzado su personalidad, aunque los esfuerzos de algunas por dejar atrás los convencionalismos muestran su esencia verdadera y se van desde luego a los polos, en un movimiento oscilatorio que con el tiempo buscará el equilibrio, estos extremos son la prostitución desde luego y las pocas eminencias que han existido del sexo femenino, y que gracias a esto la mujer se ha insertado en el punto que le corresponde en el universo, y que, además, debemos decirlo alguna vez le perteneció.

Obviamente se ha acusado a la mujer de hipócrita, claro esta que era necesario serlo par poder vivir o tratar de vivir, ya que él pensarse como seres hormonales solamente es verdaderamente desbastador, sólo algunas como Sor Juana, Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario han tratado de salir de esa condición una a través de cultura, otras a través de la ignorancia, pero se han atrevido a dar el paso.

Para 1970, la educación primaria y la secundaria son obligatorias para toda la población, pero cuantas veces no vemos que la mujer debe de ceder su paso para el buen desarrollo de los hermanos, que finalmente si tienen un lugar que pelear en la vida, mientras que la mujer puede esperar a ver si se casa bien.

A estas fechas las cifras de las mujeres con alguna profesión siguen siendo ridículas comparadas con los hombres, pero quizá si Rosario Castellanos se asomara a las estadísticas actuales, le diera un giro el corazón, aunque el desarrollo actual se vea ahora limitado por la maternidad. Lo que en un momento sirvió a la mujer como actividad y entretenimiento en la vida, actualmente se voltea y es un obstáculo en el desarrollo profesional y fuertes dolores de cabeza para las mujeres que en un momento dado tienen que decidir como compartir su vida para llevar todos los roles que necesita llevar. Es necesario como nos dice Castellanos formar conciencia, despertar el espíritu crítico, y creo que se ha ido haciendo, pero desgraciadamente ahora existen diferentes obstáculos que necesita la mujer seguir conquistando.

En el último apartado aterriza más Castellanos la mujer mexicana en el siglo XIX, y para ello lo ve desde la observación de una mujer extranjera que vino a México como esposa del embajador de España y causo sensación en ella. La marquesa Calderón de la Barca, esta mujer veía en la mujer mexicana una mujer que no salía a la calle por no gastar los zapatos, una mujer que no se percataba de ningún acontecimientos de la vida de México y sólo le importaba la condición social que le tocaba vivir, seguramente también, la marquesa sólo convivió con una parte de la sociedad mexicana, porque es muy claro que otra a vivido en la calle casi toda su vida y nunca se ha preocupado por ser bella o portar ropa muy adecuada. Lo que es muy impactante en este apartado es ver como narra el hecho que las jóvenes tomaran el hábito, ya que en este momento de la lectura me transportó al libro de Sor Juana, donde realmente hasta ella le dio una gran importancia al momento e inclusive al atuendo, y yo no le dí tanta importancia a ese detalle en particular, desgraciadamente quizá fue el único camino que muchas encontraron en su momento para evadir la realidad de la época y apaciguar las necesidades de su corazón,


CONCLUSION

La lectura de todo el libro es apasionante, visto de una manera muy particular por Rosario Castellanos, feminista que trata de explicar muchos fenómenos y caminos de la mujer bajo esta perspectiva. Se enfoca mucho en la cultura que es algo que ella traía dentro y por ello el utilizar en su libro las figuras femeninas que usa, la autora sabe que esta hablando y creo yo, lo ha vivido en carne propia, trata su tema con lucidez, y sobre todo nos hace reír, parece que no olvida que la risa es el primer testimonio de la libertad.

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