| Reflexiones y Curiosidades | ||
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Reseña del libro Apreciaciones sobre la iniciación
Llegó a mis manos un interesante texto llamado "Apreciaciones sobre la iniciación de René Guénon en el que, entre otras cosas habla de la interrelación entre el rito y el símbolo, así como de mitos, misterios y símbolos.
Guénón maneja con erudición la etimología de las palabras y se preocupa por rescatar el sentido original y el significado primero de éstas, cuestión que en la época moderna hemos perdido casi por completo. De esta manera, encontraremos en el lenguaje una manera más clara y definida de comunicar y entender con más precisión las cosas. RITOS Y SÍMBOLOS. Guénon dice que el rito y el símbolo están estrechamente unidos por su naturaleza. En realidad, todo rito comporta necesariamente un sentido simbólico y todo símbolo, produce (y es incluso a esto a lo que está esencialmente destinado), efectos rigurosamente comparables a los de los ritos propiamente dichos. Los verdaderos ritos y símbolos tradicionales, tienen un origen "no humano, es decir, que escapan al análisis racional y vienen directamente del espíritu. El símbolo, entendido como figuración "gráfica", no es sino la fijación de un gesto ritual; no obstante no únicamente existen símbolos gráficos, figurados o visuales, hay también símbolos sonoros (como por ejemplo el yantra (gráfico) y el mantra (sonoro) de la tradición hindú). Generalmente, en el origen, los símbolos visuales se asocian a los pueblos sedentarios, y los sonoros, a los pueblos nómadas. El símbolo gráfico, entonces, permanece en el tiempo, puede fijarlo, mientras que el sonoro no es manifestado sino en el cumplimiento mismo del rito. Toda escritura, como la palabra, no son sino símbolos de la idea que está destinada a expresar, por lo que el lenguaje, es de suyo, simbólico. Una tercera categoría de símbolos, serían los "motrices o corporales", sin embargo, los asociaremos a los visuales ya que necesariamente los captamos por medio de la vista. Los ritos, dice Guénon, están literalmente constituidos por un conjunto de símbolos: éstos, en efecto, no incluyen solamente a los objetos empleados o a las figuras representadas, sino también a los gestos efectuados y a las palabras pronunciadas. Podría decirse aún, que los ritos son símbolos "puestos en acción, que todo gesto ritual es un símbolo "actuado (por ejemplo los mudras hindúes, que constituyen un verdadero lenguaje de movimientos y de actitudes); no es en suma sino otra manera de expresar lo mismo, poniendo solo más especialmente en evidencia el carácter que presenta el rito de ser, corno toda acción, algo que forzosamente se cumple en el tiempo (en sánscrito, la palabra karma, es "acción", y se emplea de forma técnica para designar la "acción ritual"), mientras que el símbolo como tal puede ser considerado desde un punto de vista intemporal. De este modo se podría hablar de una cierta preeminencia del símbolo en relación con el rito; pero rito y símbolo no son en el fondo sino dos aspectos de una misma realidad; y ésta no es otra, en definitiva, que la correspondencia que une entre sí todos los grados de la Existencia universal, de tal manera que, por ella, nuestro estado humano puede ser puesto en comunicación con los estados superiores del ser. MITOS, MISTERIOS Y SÍMBOLOS.< Guénon establece también la relación entre el símbolo y el "mito" y dice que la distinción que se ha querido a veces establecer, entre "mitos" y "símbolos", no tiene en realidad fundamento: dice que para algunos mientras que el mito es un relato que presenta un sentido distinto al que las palabras que lo componen expresan directa y literalmente, el símbolo seria esencialmente una representación figurativa de ciertas ideas mediante un esquema geométrico o un diseño cualquiera; el símbolo sería entonces propiamente un modo gráfico de expresión, y mito, un modo verbal. En estas condiciones, una realidad de cierto orden, puede ser representada por una realidad de un orden distinto, y ésta es entonces un símbolo de aquella. Se toma comúnmente la palabra "mito", como sinónimo de fábula, entendiendo simplemente por ello una ficción cualquiera, muy a menudo revestida de un carácter más o menos poético; he aquí el efecto de la degeneración con el tiempo, que llegó a profanar por completo la palabra. El mito, antes de toda deformación, era esencialmente un relato simbólico, y no tiene que ver con la fábula (de fari, hablar). La palabra "mito" viene de muthos, mutus en latín que representa la boca cerrada y, por consiguiente, el silencio. Esta idea de "silencio", está relacionada con cosas que en razón de su propia naturaleza son inexpresables, al menos directamente o mediante el lenguaje ordinario; una de las funciones generales del simbolismo es efectivamente sugerir lo inexpresable, haciéndolo presentir, o mejor "asentir" a través de transposiciones que permite efectuar de uno a otro orden, del inferior al superior, de lo que es más inmediatamente asequible a lo que no lo es sino mas difícilmente; y tal es precisamente el destino principal de los mitos. Continuará... | ||
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